Telcel: menos usuarios, más dinero y ¿más poder?
Hugo GonzálezQuienes pronosticaban que la vinculación de líneas celulares con la CURP sería un fracaso, no logran ver más allá de sus narices. Deberían actualizar su sistema operativo. No porque el registro sea perfecto, sino porque algunos siguen viendo una tragedia donde las telefónicas encontraron una oportunidad para hacer negocios. Y vaya que el negocio podría ponerse sabroso.
Desde hace meses advertimos en este espacio que el registro permitiría depurar el universo de líneas móviles. Ahora comienza a aparecer otra consecuencia que pocos alcanzaban a ver. Menos líneas no necesariamente significan menos ingresos. Incluso podrían representar más dinero para ciertos operadores.
La Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) reportó esta semana 100 millones 518 líneas vinculadas al 2 de noviembre, equivalentes a 83.3% de su previsión de 120 millones. Aun así, quedan casi 20 millones pendientes de su pronóstico inicial y el próximo plazo, para números terminados en seis, vence el 15 de noviembre. Pero aquí empieza lo interesante.
Durante años, el mercado móvil mexicano acumuló millones de líneas de prepago, algunas con recargas de 100 pesitos y otras prácticamente abandonadas. Un universo donde tener muchas SIM parecía más importante que saber cuánto dinero dejaba cada cliente. Con la vinculación, esa fiesta del prepago podría terminar.
Un cálculo conservador basado en las suspensiones por terminación numérica plantea que podrían desaparecer entre 25 y 30 millones de líneas. La estimación supone que, por cada grupo de números, tres millones no regresaría después de la suspensión.
Las telefónicas no quieren esperar sentadas mientras sus clientes deciden si registran su número. Cada suspensión significa recargas que dejan de entrar y dinero que desaparece de la caja.
Para recuperar 3 millones de usuarios en cada dígito, las empresas telefónicas tendrían que realizar nuevos esfuerzos de venta. Una de esas estrategias es convencer a los usuarios de cambiarse al servicio a pospago para supuestamente no vincular la línea. Una promesa que merece revisarse, porque contratar un plan no necesariamente elimina las obligaciones de identificación.
Pero mientras tanto Telcel aparece con una propuesta comercial bastante conveniente para sus finanzas. El preponderante presentó hace unos días un paquete de 20 gigabytes por 629 pesos mensuales. Frente a su ingreso promedio por usuario (ARPU) de 196 pesos, representa una facturación potencial 221% superior.En otras palabras, Telcel podría preferir un cliente de 629 pesos que tres de 196. Menos personas que atender, más dinero por cobrar. Negocio redondo.
Además, los cambios legales sobre contratación y plazos forzosos impuestos desde el año pasado obligan a replantear las estrategias comerciales. El negocio ya no depende únicamente de colocar teléfonos, sino de vender conectividad y servicios y Telcel quiere la enchilada completa.
En septiembre, Telcel presentó ante la CRT su propuesta de tarifas mayoristas para 2027, con precios de entre 0.0115 y 0.0180 pesos por megabyte. El esquema contempla cinco niveles y descuentos conforme aumenta el tráfico contratado. Con ello, los operadores móviles virtuales (OMV) con mayor consumo podrían pagar hasta 36.1% menos que aquellos ubicados en el escalón básico.
La estrategia es quedarse directamente con los clientes de mayor facturación y atender mediante los OMV a quienes pagan menos. Así, Telcel podría ganar por ambos extremos del mercado. Por un lado, vender planes de 600 o 700 pesos, por otro, cobrarles a terceros por utilizar su infraestructura.
Una especie de negocio donde, si no compras en su tienda, posiblemente termines comprándole a alguien que si la utiliza. Sin embargo, ¿pueden Altán y AT&T replicar esas tarifas sin comprometer su rentabilidad?
La reducción de precios mayoristas puede beneficiar a los OMV, pero también podría aumentar su dependencia del operador dominante.
Pero hay otra incógnita que está relacionada con la calidad del servicio.
Ante la saturación de segmentos de la red 4G, Telcel tiene incentivos para promover planes de mayor precio y servicios 5G. Sin embargo, ofrecer paquetes más caros no demuestra que exista prioridad técnica para determinados usuarios. ¿Estamos hablando de un 5G para los ricos y 4G para los demás? Ahí es donde la CRT debería poner atención.
¿Telcel pretende reservar mejores condiciones de conectividad para sus clientes de mayor facturación? ¿Los usuarios de prepago y los OMV enfrentarán mayores latencias? ¿Existen mecanismos de priorización que deban transparentarse?
Y, sobre todo, ¿cómo se garantizará la sacrosanta neutralidad de la red si las condiciones comerciales terminan influyendo en la experiencia de navegación? Está bien cobrar más por capacidad, velocidad o beneficios contratados, pero no está chido discriminar tráfico sin justificación técnica o regulatoria.
Así, mientras millones de mexicanos siguen preocupados por vincular su CURP, Telcel podría estar rediseñando silenciosamente la economía del mercado móvil. Abramos los ojos porque la pregunta ya no es solamente cuántas líneas sobrevivirán al registro, sino quién terminará controlando a los clientes que permanezcan conectados.
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