Reserva Estratégica de petróleo de EU cae a su nivel más bajo desde 1983

La Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos (SPR) registró una caída de 5.5 millones de barriles, alcanzando su nivel más bajo desde 1983, según datos oficiales.
La Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos (SPR) disminuyó en 5.5 millones de barriles, ubicándose en 325.7 millones de barriles, el nivel más bajo registrado desde mayo de 1983, de acuerdo con información del Departamento de Energía.
Caída de la Reserva Estratégica de petróleo de EU
Las reducciones forman parte de un acuerdo mediante el cual Estados Unidos ha liberado un total de 172 millones de barriles de su reserva estratégica, con el objetivo de cubrir el déficit en el mercado global de crudo y contribuir a la estabilización de los precios de combustibles.
El ajuste ocurre en un contexto de alta demanda internacional de petróleo estadounidense, impulsada por actividades de exportación y refinación.
Impacto en el mercado energético global
De acuerdo con los datos reportados, las reservas totales de crudo en Estados Unidos —incluyendo almacenamiento comercial y estratégico— han caído en 111.4 millones de barriles, ubicándose en 743.3 millones de barriles al 19 de junio, el nivel más bajo desde 1984.
Analistas señalan que cerca de la mitad del petróleo liberado desde la SPR ha sido destinado a mercados internacionales, principalmente en Europa y Asia, donde se concentra la demanda de refinación.
Destino del petróleo liberado
El crudo proveniente de la reserva estratégica estadounidense ha sido adquirido por grandes corporaciones energéticas globales y distribuido hacia regiones con alta capacidad de refinación, como el Reino Unido, Países Bajos, China, India, Japón y Corea del Sur.
En algunos casos, el petróleo se ha prestado a empresas del sector energético bajo esquemas de devolución con excedente, con el objetivo de asegurar el suministro durante periodos de alta volatilidad.
Política energética de EU
La apertura de la Reserva Estratégica de Petróleo inició el 11 de marzo de 2026, como parte de una estrategia de la administración del presidente Donald Trump, con la autorización de liberar gradualmente 172 millones de barriles para mitigar el impacto económico derivado de la guerra en Medio Oriente.
La medida buscó contrarrestar disrupciones en el suministro global provocadas por tensiones geopolíticas y afectaciones a rutas clave del comercio energético.
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