Osvaldo Treviño Montellano, ingeniero en electromecánica y maestro en preparatoria

Hay lugares que marcan la vida de una persona y otros a los que el destino le permite regresar para dejar huella. Para Osvaldo Treviño Montellano, el CBTIS 36 representa ambas cosas. En 1972 ingresó como alumno de la primera generación de la preparatoria, sin imaginar que años después volvería a sus aulas, pero esta vez como maestro. Desde los 23 años encontró en la enseñanza una vocación que mantiene vigente, con orgullo y entusiasmo, mientras continúa formando a jóvenes que comienzan a construir su futuro.
¿Cuándo inicia su historia en el CBTIS 36?
“Estudié de 1972 a 1975, en la especialidad de Electromecánica, fui parte de la primera generación de la preparatoria, eran años de verdadero estudio”.
¿Qué recuerdos conserva de aquella etapa como estudiante?
“Yo creo que fue la época más maravillosa, porque, en lo particular, la pasamos de maravilla entre todos los compañeros, una etapa muy bonita que recuerdo con mucho cariño”.
¿Cómo era la convivencia con los maestros en aquellos años?
“Pienso que había mucha disciplina por parte de los maestros, nosotros les teníamos demasiado respeto y respetábamos a todos y cada uno de ellos. Era una época en la que la disciplina tenía mucha importancia”.
¿Qué hizo después de terminar la preparatoria?
“Estudié Ingeniería Electromecánica en la Facultad de Ingeniería de Monclova. Desde que estaba estudiando la carrera ya tenía inquietudes por la docencia, aunque durante esos años también me dediqué a trabajar”.
¿Cuándo comenzó a interesarse por la enseñanza?
“Desde muy joven tenía inquietudes para ser docente. Me gustó bastante la docencia y, hasta la fecha, me sigue gustando. Es algo que disfruto y por eso continúo trabajando con los muchachos”.
¿Cómo fueron sus primeros años después de concluir la ingeniería?
“Terminé mi carrera en 1980, pero ya estaba trabajando desde antes. Toda mi carrera de ingeniería me la pasé trabajando. Estuve aproximadamente un año en la industria y después comencé a dar clases en preparatorias”.
¿Cómo llegó a trabajar como maestro en la institución donde estudió?
“Cuando terminé la ingeniería, empecé a trabajar como maestro en la misma institución. Finalmente, me incliné por la docencia, porque era algo que me gustaba desde joven y en lo que quería desarrollarme”.
¿Qué significa para usted regresar al CBTIS 36 como docente, después de haber formado parte de su primera generación?
“Es un orgullo y una satisfacción tremenda pertenecer a la primera generación y estar aquí como maestro activo. Para mí es algo muy significativo, porque primero estuve como estudiante y después tuve la oportunidad de trabajar aquí formando a los muchachos”.
¿Cuántos años lleva dedicado a la enseñanza?
“Tengo 46 años trabajando como docente y empecé desde los 23 años. Seguimos trabajando con los muchachos y aquí estamos, haciendo lo que nos gusta”.
¿Qué es lo que más disfruta de ser maestro?
“Sobre todo, que los muchachos se preparen y salgan bien preparados para que puedan desarrollarse en su ámbito. Lo importante es que tengan los conocimientos necesarios para seguir adelante y dedicarse a lo que cada uno quiera”.
¿Qué materias imparte actualmente?
“Estoy en el área de Física, con materias como Física I y Física II. Ahorita les están cambiando un poquito los nombres, pero son temas de esa área. También he dado Matemáticas; me fui por ese lado y ahora estoy en Física”.
¿Qué consejo les daría a los jóvenes que actualmente estudian en el CBTIS 36?
“Que se sigan preparando para desarrollarse en los ámbitos que ellos quieran, pero que tengan una buena preparación aquí. Cuando salgan, que continúen estudiando, que sigan preparándose y que hagan lo que más les guste a cada uno”.
Después de tantos años, ¿qué lo motiva a continuar frente a los grupos?
“Me sigue gustando la docencia. Sigo trabajando con los muchachos hasta ahorita y lo que más me interesa es que se preparen, que salgan adelante y que puedan desarrollarse en lo que ellos decidan”.
La historia de Osvaldo Treviño Montellano está ligada a una institución que primero lo recibió como estudiante y que, con el paso del tiempo, se convirtió también en su espacio de trabajo. Aquel joven de la primera generación encontró en las aulas una vocación que ha mantenido durante décadas.
Hoy, su permanencia en el CBTIS 36 representa la continuidad de una historia que comenzó en 1972 y que sigue vigente cada vez que entra a un salón para compartir sus conocimientos. Con 46 años de trayectoria docente, su mensaje para las nuevas generaciones permanece claro: prepararse, descubrir aquello que les apasiona y trabajar para alcanzar sus objetivos.
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