No es fiesta, es un recuerdo a los que una vez amamos

"No es una fiesta, es un recuerdo muy hermoso de las personas que amamos una vez", dijo María Juana, quien acudió al Panteón Civil de San Lorenzo Tezonco, en la alcaldía Iztapalapa, para decorar y compartir alimentos junto a las tumbas de su padre y su abuela, previo al Día de Muertos.
Con la canción Flor Menuda, originaria de Veracruz, de donde es su familia, María Juana recordó que esta melodía los acompaña cada año durante esta celebración, así como en funerales y bodas. Para la ocasión, llegaron con comida tradicional y algunos elementos representativos de sus raíces.
Entre los objetos que colocaron sobre las tumbas había dos bolsas típicas de Veracruz, cirios y un rebozo negro acompañado de los aretes de su abuela, María Rosa, como una manera de mantener presentes sus recuerdos y costumbres.
Para la familia, llevar comida es una forma de convivir con sus seres queridos y mantener viva una tradición.
"Es algo que nos enseñaron y que queremos seguir haciendo, porque mientras los recordemos, siguen formando parte de nosotros", dijo.
En la sección del cementerio donde descansan niños y niñas, Yoali Berenice y Gabriela Jaime decoraron la tumba de Gael, su nieto, quien falleció a los seis meses de edad.
En el Día de Todos los Santos, donde se recuerdan a los más pequeños que perdieron la vida, previo al Día de Muertos, decenas de familias llegaron para visitarlos.
Para ambas abuelas es la primera ocasión en que acuden a visitar al pequeño quien murió hace ocho meses. También estaban los padres del niño.
Yoali explicó que llevaron algunos de los juguetes que pertenecieron al pequeño, entre ellos carritos y muñecos de luchadores, además de globos infantiles y figuras de superhéroes, con los que adornaron el lugar.
"Son las cosas que le compraron sus papás esperando un día jugar con ellas", dijo.
La familia recordó que, junto a la tumba de Gael, se encuentran las de otros dos pequeños que permanecen en abandono.
"Son nuestros adoptados", dijo Yoali, quien explicó que también lleva flores de cempasúchil y procura mantener limpias las tumbas para que los pequeños no permanezcan solos.
En el Estado de México, en el panteón San Isidro, en Nicolás Romero, familias con escobas, palas y cubetas con agua, limpiaron las tumbas y colocaron cempasúchil, nube, rosas, claveles, gladiolas y girasoles. Otros llevaron música y permanecieron junto a las lápidas durante una o dos horas.
Es el caso de José Luis Cabrera, quien desde hace 16 años acude a la tumba de su padre, Domingo Cabrera. En cada visita le lleva flores y comparte una cerveza con él.
"Vengo a visitar a mi jefecito, desde hace 16 años. Le compro sus flores y me tomo una cerveza con él. Nos quedamos una o dos horas. Aproveché el domingo porque mañana es un hervidero de gente, mañana vienen mis hermanos. Hoy los costos de las flores estuvieron baratos", contó.
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