Muere “El Negro”, querido vendedor de tacos de olla, al llegar a casa

Vecinos y clientes lamentaron la partida de Don Juan, quien se ganaba la vida con sus tradicionales taquitos y se había ganado el cariño de la comunidad.
Don Juan, conocido cariñosamente como “El Negro”, perdió la vida cuando regresaba de su jornada laboral y llegaba a su domicilio en la colonia Calderón, al sur de Monclova, donde terminó tendido en la banqueta, ante la sorpresa de quienes se percataron de lo ocurrido.
El hombre, reconocido entre vecinos y clientes por la venta de sus tradicionales tacos de olla, había dedicado parte de su día a trabajar para ganarse el sustento. Sin embargo, al llegar a casa, en el sector de la calle Privada 20, esquina con calle 12, sufrió un repentino malestar que terminó por costarle la vida.

Movilización de cuerpos de emergencia
El reporte registrado cerca de las 15:30 horas del sábado, movilizó como primeros respondientes a elementos de la Policía Municipal, quienes acudieron al lugar junto con paramédicos de la Cruz Roja. Tras revisar a Don Juan, los socorristas confirmaron que ya no presentaba signos vitales.
Los uniformados dieron parte a los elementos de la Agencia de Investigación Criminal y al personal de Servicios Periciales, quienes se encargaron de realizar las diligencias correspondientes y fijar la escena.
Durante la inspección inicial no se encontraron signos de violencia en el cuerpo, por lo que las autoridades ordenaron su traslado al Servicio Médico Forense (SEMEFO), donde se le practicaría la necropsia de ley para establecer oficialmente las causas del fallecimiento.
De manera preliminar, trascendió que pudo tratarse de un problema cardíaco; no obstante, esta versión tendría que ser confirmada mediante los estudios correspondientes.

Deja el recuerdo de sus taquitos
Más allá de las diligencias y el despliegue de las corporaciones, la noticia dejó tristeza entre quienes conocían a Don Juan, un hombre que encontró en la venta de tacos de olla la manera de salir adelante y que, con su sazón y trato cotidiano, se convirtió en una persona familiar para muchos habitantes del sector.
Sus clientes lo identificaban por la comida que preparaba y ofrecía para llevar el sustento a casa, mientras que sus vecinos lo reconocían como parte de la vida diaria de la colonia.
Esta vez, el regreso a su hogar no terminó como tantas otras jornadas. Don Juan llegó hasta las inmediaciones de su domicilio, pero ya no pudo continuar su camino.
Su partida deja el recuerdo de un hombre trabajador, cuyo nombre quizá era menos conocido que su apodo, pero cuya presencia y sabor permanecerán en la memoria de quienes alguna vez disfrutaron sus tradicionales taquitos de olla.

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