Migrante con brazo gangrenado rechaza amputación

Durante tres meses recibió atención médica, pero abandonó el hospital tras negarse reiteradamente a perder su brazo izquierdo.
El migrante salvadoreño Omar Guzmán Dueñas, quien deambula por calles de Monclova con el brazo izquierdo en estado de gangrena, recibió durante tres meses atención médica gratuita en el Hospital Amparo Pape, además de acompañamiento psicológico y la intervención de Derechos Humanos, Fiscalía, autoridades migratorias y el Consulado de El Salvador en Monterrey; sin embargo, rechazó reiteradamente la amputación recomendada por los médicos y finalmente firmó su alta para abandonar el nosocomio.
El titular de la Jurisdicción Sanitaria 04, Faustino Aguilar Arocha, explicó que el hombre fue localizado hace aproximadamente tres meses, inconsciente y en condiciones delicadas, en una brecha del municipio de Castaños, luego de que presuntamente cayó de un tren mientras intentaba llegar a Estados Unidos.
Su brazo izquierdo presentaba una lesión de gravedad que, con el paso del tiempo, evolucionó hasta convertirse en gangrena. Desde su ingreso al hospital, el personal médico le explicó que el tejido ya no podía recuperarse y que la amputación era necesaria para evitar complicaciones mayores.
Intervinieron distintas autoridades.
Ante la negativa constante del paciente, se buscó el respaldo de diferentes instituciones para explicarle las consecuencias de rechazar el procedimiento. Derechos Humanos, Fiscalía y otras autoridades tuvieron conocimiento del caso.
También acudieron representantes del Consulado de El Salvador en Monterrey, quienes hablaron directamente con el hombre y trataron de convencerlo de aceptar la amputación como una medida para preservar su vida.
Incluso, de acuerdo con el funcionario, se realizaron gestiones y se tuvo comunicación con autoridades y familiares en El Salvador, con el propósito de buscar alternativas y lograr que comprendiera la gravedad de su estado.
Decidió abandonar el hospital.
Pese a todos los esfuerzos, Guzmán Dueñas mantuvo su negativa. Durante su estancia comenzó a manifestar constantemente que quería retirarse del hospital y finalmente firmó su alta y la documentación correspondiente.
Aguilar Arocha aclaró que no fue expulsado ni se le negó atención. Permaneció aproximadamente tres meses bajo cuidado médico y todos los servicios que recibió fueron gratuitos.
Su vida continúa en riesgo.
El funcionario advirtió que la condición del brazo puede provocar una infección generalizada conocida como septicemia, capaz de extenderse por el organismo y ocasionar la muerte. Aunque continúan generándose reportes al 911 sobre los sitios donde es visto, las autoridades no pueden obligarlo a ingresar a un hospital ni someterlo a una cirugía mientras permanezca consciente y rechace el procedimiento.
“Siempre se le estuvo atendiendo y todos los días se le insistía”, recalcó Aguilar Arocha, al señalar que la decisión final de someterse a la amputación corresponde al propio paciente.

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