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Mexicana, entre la promesa presidencial y los problemas operativos

Mario Maldonado

Mexicana de Aviación completará su flota de 20 aviones en 2027, pero su director, el general Leobardo Ávila Bojórquez, calcula que alcanzará el equilibrio financiero hasta 2030. El calendario presentado ayer en Palacio Nacional contrasta con lo que aseguró la presidenta Claudia Sheinbaum el 21 de septiembre, cuando vinculó la rentabilidad de la aerolínea con tener todos sus aviones operando.

“Mexicana va a tener su rentabilidad asegurada en el momento en que estén todos los aviones operando”, dijo la Presidenta. Después de incorporar las aeronaves seguiría —a partir de 2028— una etapa de maduración para mejorar la eficiencia y obtener mayor valor de cada vuelo. La flota completa será una condición para desarrollar el negocio, pero el propio director reconoce que todavía requerirá tiempo para cubrir sus costos.

Esto es relevante porque el Gobierno ha utilizado la llegada de los aviones Embraer como argumento para defender la viabilidad de Mexicana. Ahora, la administración de la empresa plantea que la expansión deberá ir acompañada de ajustes comerciales y operativos antes de alcanzar el equilibrio. ¿Cuánto costará eso y cómo se financiará? Aún no hay claridad.

El general Ávila Bojórquez prevé cerrar 2026 con 12 aeronaves e incorporar otras ocho durante 2027. El horizonte de 2030 es una proyección, cuyo cumplimiento dependerá de los resultados del negocio. Aumentar la capacidad permitirá ofrecer más vuelos y asientos, pero también obliga a la empresa a encontrar pasajeros y administrar los gastos de una operación mayor.

Los números disponibles muestran la dependencia del presupuesto federal. En el primer semestre de 2026 Mexicana reportó más de 1,242 millones de pesos en transferencias, asignaciones, subsidios y otros apoyos. Sus ingresos por venta de bienes y prestación de servicios fueron de 270 millones. El primer rubro fue alrededor de 4.6 veces el segundo.

Para 2027, el proyecto de Presupuesto de Egresos contempla 881.9 millones de pesos en subsidios y apoyos fiscales, frente a los 111.5 millones asignados originalmente por ese concepto para 2026. El problema es que podría no ser la totalidad de las transferencias que la empresa terminará recibiendo en el año.

También es importante precisar qué entiende Mexicana por equilibrio financiero. Cubrir los costos de operación con ingresos propios es distinto de recuperar la inversión en aeronaves. Para evaluar la rentabilidad del proyecto completo habría que conocer cómo se incorporan al cálculo la depreciación, el financiamiento y las aportaciones públicas. La fecha de 2030 no responde esas preguntas.El Programa Institucional 2025-2030, publicado en el Diario Oficial de la Federación, contiene metas operativas. La empresa fijó una ocupación de 66% para 2027, 68% para 2028, 69% para 2029 y 71% para 2030. Son metas de ocupación, más no una demostración de que esos porcentajes bastarán para generar utilidades.

El mismo documento contempla evaluar la rentabilidad de cada ruta y reasignar frecuencias de las menos rentables hacia las de mayor rendimiento. Esa decisión tiene implicaciones para una aerolínea creada también para mejorar la conectividad regional.

Una ruta puede tener una justificación social y necesitar subsidios, pero el Gobierno debe identificar su costo y sus beneficiarios. Si la defensa de Mexicana se basa en que será rentable, entonces corresponde presentar el modelo que permita contrastar esa promesa con la evolución de sus ingresos y gastos.

Entre completar la flota en 2027 y alcanzar el equilibrio en 2030 se abren varias preguntas para Hacienda y la Secretaría de la Defensa Nacional. La Presidenta aseguró que operar todos los aviones resolvería la rentabilidad, mientras que su director presentó una etapa adicional de maduración. Suena a que Mexicana es un barril sin fondo. 

Posdata

La presidenta Claudia Sheinbaum recibió ayer en Palacio Nacional a integrantes de la Cámara de Comercio de Estados Unidos, acompañados por el embajador Ronald Johnson. Con el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, presente, la conversación se concentró en las inversiones estadounidenses y la relación comercial. El encuentro se dio después del reclamo presidencial por la participación del diplomático en un proyecto de capacitación policial en Querétaro que, según el Gobierno federal, no le fue informado previamente.

Antes de acudir a Palacio, Johnson se reunió con el canciller Roberto Velasco para revisar la agenda bilateral y la cooperación en seguridad. La Secretaría de Relaciones Exteriores destacó los principios de respeto a la soberanía, responsabilidad compartida y cooperación sin subordinación. Todo esto después de que el embajador acompañara al gobernador Mauricio Kuri en la colocación de la primera piedra de la Academia Internacional de Capacitación Policial.

La historia es que Estados Unidos destinó 10 millones de dólares a capacitación y equipamiento para ese proyecto y la presidenta Sheinbaum cuestionó su apego a las leyes mexicanas, al tiempo que pidió a gobernadores y autoridades estadounidenses respetar las reglas de cooperación internacional.

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