Más denuncias de abuso infantil rompen el silencio en Coahuila

La protección de niñas, niños y adolescentes enfrenta nuevos retos en en el Estado, donde las autoridades atienden casos que involucran violencia sexual y vulneraciones a sus derechos.
El silencio que durante años rodeó los delitos sexuales contra niñas, niños y adolescentes comienza a romperse en Coahuila. En las regiones Centro, Norte y Carbonífera, las procuradurías de protección a las infancias mantienen mayores registros de reportes relacionados con vulneraciones a los derechos de menores, mientras las autoridades reconocen que una mayor confianza en las instituciones ha permitido que más víctimas, familiares y personas cercanas se atrevan a denunciar situaciones que anteriormente permanecían ocultas.
Aunque las cifras corresponden a diferentes periodos y no todos los reportes están relacionados directamente con abuso sexual, el panorama evidencia la importancia de la denuncia y la intervención institucional ante situaciones que ponen en riesgo la integridad de las infancias.
La Región Centro acumula hasta 160 atenciones
En la Región Centro, la Procuraduría de los Niños, las Niñas y la Familia (PRONNIF) acumula entre 150 y 160 atenciones por delitos de índole sexual, de acuerdo con su titular, Martha Herrera, quien destacó que actualmente existe una mayor disposición para comunicar este tipo de situaciones. La funcionaria consideró que el incremento de los registros no necesariamente significa que ocurran más agresiones, sino que las víctimas y sus familias conocen mejor sus derechos y tienen mayor confianza en que las autoridades actuarán para protegerlas. Como ejemplo de este comportamiento, mencionó que anteriormente podían recibirse alrededor de tres reportes semanales, mientras que ahora existen ocasiones en las que llegan hasta tres en un solo día. Incluso, durante el pasado fin de semana se atendieron hasta cuatro reportes relacionados con presuntos delitos sexuales. Para Herrera, esta diferencia refleja una transformación social en la cultura de la denuncia, impulsada por campañas informativas, pláticas escolares y el trabajo coordinado entre las instituciones encargadas de proteger a mujeres y menores.

En Piedras Negras también crecen los registros
En la Región Norte, particularmente en Piedras Negras, la PRONNIF Municipal acumuló mil 443 reportes por posibles vulneraciones a los derechos de niñas, niños y adolescentes hasta el 15 de octubre de 2026. De acuerdo con las estadísticas de la dependencia, 554 reportes fueron canalizados por Seguridad Pública, 374 se recibieron presencialmente, 343 mediante llamadas telefónicas, 121 procedieron de instituciones educativas y 48 de hospitales.
De ese universo se abrieron 436 expedientes, de los cuales 38 estuvieron relacionados con omisión de cuidados y seis correspondieron a situaciones de violencia canalizadas al Ministerio Público. Otros 346 derivaron en convenios de buenos cuidados y 46 en mediaciones.
La titular de la PRONNIF Municipal, Lilia Martínez, encabeza la atención de estos asuntos, entre los que también figuran investigaciones por presunta pornografía infantil y posibles hechos de abuso sexual relacionados con menores, incluido un caso señalado en un jardín de niños. Aunque estas estadísticas comprenden distintas vulneraciones y no exclusivamente delitos sexuales, muestran la dimensión de los reportes que llegan a las instituciones de protección infantil.

Diez casos registrados en la Carbonífera
En la Región Carbonífera, específicamente en Múzquiz, la procuradora municipal de PRONNIF, Lorena Long Guedea, informó que hasta el 17 de agosto de 2026 se tenían registrados diez casos de abuso sexual contra menores de edad. La funcionaria señaló que esta cifra representaba una disminución respecto al periodo anterior, aunque no precisó el número de casos con el que se realizó la comparación, ni detalló las edades de las víctimas o las características de los reportes. Los registros corresponden a los asuntos conocidos por la dependencia y no necesariamente representan la totalidad de las denuncias presentadas ante la Fiscalía.
El miedo y la cercanía con los agresores
Detrás de cada reporte existe una realidad que dificulta que las víctimas hablen. En muchos casos, los presuntos agresores son personas cercanas a los menores, incluso familiares, una circunstancia que genera temor, amenazas e intimidación. A esto se suma el miedo de que sus propios padres no les crean, por lo que las autoridades consideran fundamental fortalecer la comunicación familiar y generar espacios seguros donde niñas, niños y adolescentes puedan expresar cualquier situación que vulnere su integridad.
Las escuelas también representan un punto importante para detectar posibles agresiones, pues algunos menores encuentran en maestros y personas de confianza la oportunidad de revelar lo que están viviendo. Las campañas de prevención, las pláticas informativas, las Policías Violeta, los Puntos Violeta y la Fiscalía Especializada en Delitos contra las Mujeres y la Niñez forman parte de los esfuerzos para fortalecer la atención y protección de las víctimas. Sin embargo, las procuradurías también recuerdan que recibir un reporte no significa que el delito esté acreditado. Su labor consiste en identificar posibles vulneraciones a los derechos de los menores y canalizar los asuntos al Ministerio Público cuando existen indicios, mientras corresponde a la Fiscalía realizar las investigaciones y determinar si existen elementos para judicializar.
Así, entre cifras, expedientes y testimonios, las autoridades enfrentan un desafío que va más allá de contabilizar denuncias: conseguir que ninguna niña, niño o adolescente tenga que guardar silencio por miedo. Porque si hoy más víctimas se atreven a hablar, también significa que cada vez existen más oportunidades de intervenir, protegerlas y evitar que las agresiones permanezcan ocultas.

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