Lluvias y robos golpean otra vez al kínder Celestín Freinet

Kínder de colonia Elsa Hernández queda vulnerable a robos y vandalismo tras fuertes lluvias recientes.
Una vez más, el Jardín de Niños Célestin Freinet amaneció bajo el agua y en el abandono. Las lluvias registradas en los últimos días en Monclova volvieron a causar estragos en el plantel ubicado en la colonia Elsa Hernández, que en cada temporada se convierte en el más afectado de la ciudad por estar situado sobre el cauce natural de agua.
En imágenes tomadas por maestros y padres de familia se observa cómo la fuerza del agua derribó nuevamente parte de la barda perimetral y de la cerca que protege al jardín. Pero no solo el agua ha dejado huella, también la delincuencia, pues se llevaron una de las puertas de los sanitarios y en otros salones ya no hay ni siquiera los marcos de las puertas, presuntamente por robos hormiga registrados en las últimas semanas.

Cada lluvia, la misma historia
Ya no es novedad en Monclova. Cada vez que llueve, el kínder Célestin Freinet es el primero en inundarse. Docentes aseguran que el plantel se construyó sobre una corriente natural, por lo que el agua busca su cauce y termina dentro de los salones, el foro y los juegos infantiles. Lo que antes era una advertencia, hoy es una constante que deja lodo, basura y aulas inservibles.
La maestra Mónica Mata ha documentado en varias ocasiones cómo los niños han tenido que ser concentrados en el foro y luego evacuados por seguridad. Las clases a distancia mediante cuadernillos se han vuelto la alternativa cada que el agua supera el nivel del patio.

Robos y vandalismo ante la falta de barda
En este periodo vacacional la situación es más crítica, pues el plantel quedó totalmente expuesto. Al no haber portón ni cerca en un área, cualquier persona puede ingresar a vandalizar o robar, como ya ocurrió con el sanitario y los marcos de las puertas. Padres temen que al regresar de vacaciones encuentren el kínder aún más desmantelado.
Mientras tanto, el kínder Célestin Freinet, en Avenida Azucenas número 498, permanece solo, inundado, sin puertas y con la cerca derribada, a la espera de que la próxima lluvia no termine por llevarse lo poco que queda.




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