Las lluvias disparan presencia de víboras en Coahuila

El estado alberga 48 especies; llaman a evitar riesgos y acudir al hospital ante cualquier mordedura.
La temporada de lluvias incrementa la presencia de serpientes en distintas regiones de Coahuila debido al crecimiento de pastizales y vegetación que les proporcionan refugio y condiciones favorables para su actividad, informó el director de Vida Silvestre del Museo del Desierto, quien además destacó la importancia de recibir atención médica inmediata en caso de sufrir una mordedura.
Fernando Toledo, explicó que en Coahuila existen alrededor de 48 especies diferentes de serpientes, aunque únicamente siete son venenosas. Entre ellas se encuentran las distintas variedades de víboras de cascabel y una coralillo. Precisó que, salvo accidentes genuinos, no debería existir un número elevado de personas mordidas, ya que las serpientes suelen evitar el contacto con los seres humanos. El especialista explicó que los incidentes ocurren cuando una persona pisa accidentalmente al animal o introduce la mano en espacios donde las víboras suelen buscar refugio, como debajo de tablas, piedras o montones de materiales. Sin embargo, gran parte de los ataques tienen relación con intentos de capturar o manipular a estos ejemplares para fotografías o interacción directa, lo cual calificó como una irresponsabilidad.
Mordeduras suelen relacionarse con conductas de riesgo
De acuerdo con el responsable de Vida Silvestre del museo, una proporción importante de las mordeduras ocurre por actos de imprudencia o negligencia ya que las serpientes no buscan el contacto con las personas y utilizan mecanismos de advertencia antes de recurrir a un ataque defensiva. Fernando Toledo enfatizó que una mordedura de serpiente venenosa representa una urgencia médica que requiere atención profesional inmediata. También advirtió sobre la persistencia de prácticas sin respaldo científico que pueden agravar el estado de la víctima.
“No hay ningún remedio casero que funcione. Ni chupar la parte afectada, ni hacerse un torniquete, ni comer hojas de algún tipo. Hay una cantidad altísima de tonterías que dicen que hagas que no funcionan y que sí agravan el cuadro”, afirmó. Además, explicó que algunas personas intentan realizar cortes en la zona afectada con la intención de extraer el veneno. Con ello pueden ocasionar lesiones graves en tendones, arterias y tejidos y complicar aún más la condición del paciente. “La recomendación principal consiste en conservar la calma y acudir al hospital o centro de salud más cercano para recibir tratamiento especializado”, reiteró.
Favoterápicos, la herramienta clave para salvar vidas
El especialista destacó que en México existen favoterápicos de generación avanzada, desarrollados específicamente para neutralizar los efectos del veneno de distintas especies. Estos medicamentos tienen una alta efectividad cuando se aplican de manera oportuna. “En teoría debería de haber en todos los hospitales pero cuando no hay nosotros apoyamos y les prestamos para que resuelvan la urgencia, con la obligación de que siempre nos los repongan”, explicó.
Fernando Toledo explicó que existen dos tipos principales de antídotos para serpientes. El primero corresponde al favoterápico polivalente antiviperino, destinado a todas las especies de víboras de cascabel presentes en Coahuila. El segundo se utiliza exclusivamente para accidentes relacionados con mordeduras de coralillo. Además, existen otros antídotos para especies como alacranes, arañas viuda negra y araña violinista. En este último caso, reconoció que el medicamento es escaso en México y muy caro por lo que el Museo del Desierto no cuenta con existencias. En contraste, sí dispone de antídotos contra alacrán, viuda negra y serpientes venenosas.
Cascabel diamantada encabeza los accidentes
Entre todas las especies presentes en la entidad, la cascabel diamantada registra el mayor número de mordeduras a personas. De acuerdo con Fernando Toledo, esta especie posee un comportamiento más nervioso e irritable en comparación con otras serpientes de cascabel, a pesar de que puede alcanzar entre uno y dos metros de longitud y presenta una notable capacidad de camuflaje que dificulta su detección.
El especialista reiteró que las serpientes no son agresivas por naturaleza. Su comportamiento habitual consiste en huir o esconderse ante la presencia humana. La mordedura constituye un último recurso cuando perciben una amenaza directa. “Si te muerde es porque ya la trataste de agarrar, porque la pisaste o la molestaste. Esta serpiente lo primero que hace es sonar el cascabel como una manera de decir: mira aquí estoy, no me vayas a pisar y no te vayas a acercar; ya si eres muy necio y te acercaste y la agarraste es cuando viene la agresión, que en realidad, para ella. El especialista recomendó respetar la distancia y permitir que el animal continúe su trayecto y se aleje o bien que la persona cambie de rumbo y se retire.
Venenos bajo investigación científica
Las extracciones de veneno que realiza el Museo del Desierto responden únicamente a solicitudes académicas o proyectos de investigación científica. Según explicó Fernando Toledo, las universidades solicitan muestras para analizar moléculas específicas presentes en el veneno de distintas especies.
“Hay investigaciones sobre moléculas muy específicas que están en el veneno y que pueden servir para el cáncer o para la diabetes”, indicó. Añadió que cada veneno posee características particulares. Algunos afectan la sangre, otros los músculos, otros el sistema nervioso central y algunos impactan directamente el corazón. Cada uno contiene combinaciones complejas de proteínas diseñadas para inmovilizar o eliminar presas dentro de la cadena alimenticia. Los efectos en seres humanos corresponden a consecuencias derivadas de esos mecanismos biológicos.
Museo del Desierto alberga cerca de 80 serpientes
Actualmente, el Museo del Desierto mantiene bajo resguardo alrededor de 80 serpientes, muchas de ellas consideradas potencialmente peligrosas. Algunas especies ya no forman parte de programas de reproducción debido a que existe una población estable, como ocurre con la cascabel diamantada. Otras requieren estrategias permanentes de conservación debido a la dificultad para encontrarlas en su hábitat natural. Es el caso de la cascabel de las rocas, una especie con menor expectativa de vida y cuya obtención resulta complicada. Por esa razón, el museo desarrolla programas de reproducción cada dos años.
Dentro de los cerca de 80 ejemplares también existen especies exóticas que no pertenecen al Desierto Chihuahuense ni a México. Muchos de esos animales llegaron al museo a través de decomisos efectuados por autoridades ambientales. Los ejemplares permanecen bajo cuidado especializado y, aunque la mayoría no forma parte de la exhibición permanente, algunos participan ocasionalmente en actividades. “A veces los sacamos a que los vea la gente. Tenemos una exposición que se llama el animal del mes y a veces los ponemos para que la gente conozca un pitón o una boa, porque tenemos que dar variedad para que los visitantes cada vez que vengan encuentren algo nuevo”, explicó.
Temperatura, alimentación y medicina preventiva
El cuidado de las serpientes requiere condiciones específicas para garantizar su bienestar. De acuerdo con Fernando Toledo, uno de los factores más importantes es el control de temperatura. Los reptiles dependen de fuentes externas de calor para regular las funciones de su organismo. En la naturaleza utilizan el sol, las rocas calientes y otras superficies que conservan temperatura durante varias horas. “Por eso es común ver las serpientes sobre las carreteras porque les ayuda a termorregular y a que su cuerpo llegue a una temperatura óptima para poder funcionar”, explicó.
Durante el invierno, el Museo del Desierto mantiene sistemas que permiten conservar condiciones térmicas adecuadas para cada especie. Otro aspecto fundamental corresponde a la alimentación. La institución cuenta con un área de producción de alimento donde se crían grillos, tenebrios, ratas, ratones y conejos destinados a las diferentes especies, especialmente reptiles. El programa de bienestar también incluye limpieza constante de terrarios, renovación de agua y monitoreo veterinario permanente. Cada ejemplar forma parte de un esquema de medicina preventiva que contempla desparasitación y estudios periódicos para evaluar su estado de salud.
Las serpientes reciben análisis coproparasitoscópicos anuales cuyos resultados permiten determinar la carga parasitaria de cada animal y establecer tratamientos específicos cuando resulta necesario. El especialista destacó que todos los ejemplares bajo resguardo participan en programas de medicina preventiva. Algunas especies reciben vacunas, aunque este procedimiento no aplica para las serpientes.
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