La Entrevista con Jaime Salvador Pacheco: encontró en las montañas una pasión

Desde niño, las montañas de Monterrey despertaron en Jaime Salvador Pacheco una fascinación que con los años se transformó en una vocación: el senderismo y el cañonismo, la exploración y el rescate de personas en zonas de difícil acceso. Lo que comenzó como una aventura infantil, pese a las preocupaciones de su madre, terminó por llevarlo a capacitarse formalmente y compartir sus conocimientos con cuerpos de Protección Civil. A sus 52 años, disfruta recorrer la naturaleza y ayudar a quienes se encuentran en peligro, convencido de que la montaña ofrece grandes experiencias, pero también exige preparación y responsabilidad.
¿Cómo comenzó su historia con el senderismo y qué lo llevó a practicarlo?
“Yo inicio porque me gustaba mucho el senderismo. Monterrey está lleno de montañas y de niño me iba a recorrerlas y cada vez que regresaba mi mamá me decía: ‘Oye, estuve todo el día preocupada por ti, que te vas a perder, que te vas a caer’. Desde pequeño me di cuenta que era lo que me gustaba”.
¿Qué edad tenía cuando comenzó y cuándo recibió su primera formación en este deporte?
“Tendría unos nueve años cuando empecé en el deporte y a los 12 o 13 años tomé mi primera formación ya más formal y seguí practicando por gusto. Cuando tuve 27 años tomé mi primer curso con diploma y certificación”.
Actualmente, también se desempeña como rescatista. ¿Qué descubrió durante su preparación que lo motivó a involucrarse en los rescates?
“Me di cuenta de que había muchas fallas en el estado en cuanto a los rescates. Faltaba capacitación, cuerdas, y decidimos buscar una oportunidad en Protección Civil para compartir lo que nosotros conocíamos”.
¿Cómo comenzó a poner sus conocimientos al servicio de otras personas?
“Empecé a trabajar con Protección Civil y a compartirles los secretos de la montaña. Lo empezaron a ver muy bien y una alcaldesa nos invitó a trabajar en coordinación con ellos porque tenían problemas de rescate en el cerro. En ese municipio tuvimos 65 rescates, todos exitosos; toda la gente salió bien. Después nos fuimos cambiando de municipio”.

¿Recuerda su primer rescate y las condiciones en las que tuvo que realizarlo?
“Sí, eran como las ocho de la noche, hacía un frío terrible y me pidieron apoyo porque el rescate se había detenido por falta de conocimiento de los muchachos. La familia estaba muy preocupada y decidimos con mi equipo subir a buscar a un grupo de 4 menores de edad que se habían perdido, aunque poníamos en riesgo nuestra integridad. Había llovizna y estábamos a cuatro grados bajo cero”.
¿Qué había ocurrido con los jóvenes que necesitaban ayuda?
“Se descuidaron, se perdieron del camino y terminaron allá arriba. Me preocupaban mucho porque se habían ido en shorts. Afortunadamente, alrededor de las tres o cuatro de la mañana los encontramos y pudimos regresarlos”.
¿Qué sintió al completar aquella primera operación de rescate?
“Una emoción muy grande, más cuando vi la cara de los familiares de pura alegría. Es una cosa fuera de serie, la verdad, no tengo palabras para describirlo”.
¿Qué tan importante es contar con conocimientos básicos antes de salir a la montaña?
“Es muy importante tener mínimo los conocimientos básicos cuando vas a salir al sendero. Si no tienes esos conocimientos y no vas acompañado de una persona que conozca los principios del senderismo o las actividades de montaña, yo sugiero no salir, porque la verdad van a meterse en líos”.
¿Qué recomendaciones daría a quienes desean comenzar a practicar senderismo o cañonismo?
“Primero, saber que no es una actividad para cualquier persona y que hay que tener cierta condición física. No te limita tu peso ni ningún motivo; tú eres quien te limitas al final de cuentas, pero hay actividades de primer nivel hasta tercer o cuarto nivel, desde senderos planos y circuitos hasta actividades más completas, como el cañonismo, que sí requieren hasta más preparación”.

Además de los rescates, ¿qué experiencias le ha dejado recorrer montañas y explorar cuevas?
“En Coahuila nos ha tocado documentar algunas cuevas con paleontólogos y antropólogos. Nosotros cubrimos la parte técnica, la progresión, el respaldo y el cuidado de los reporteros y de la gente científica que va a documentarlas. Hemos encontrado vestigios de nuestros ancestros; por ejemplo, hace poquito, en una cueva que se llama Los Hundidos, encontramos algunos restos humanos. Decidimos no meternos y llevamos a una antropóloga destacada a nivel nacional para que revisara el hallazgo. Nosotros acudimos con ese tipo de especialistas porque son quienes pueden ayudarnos a conocer y documentar lo que encontramos, así que es algo muy interesante”.
¿Dónde pueden prepararse las personas interesadas en aprender estas actividades de manera segura?
“Se pueden acercar con nosotros, a la Asociación Mexicana de Cañonismo, o a la Asociación de Escalada y Excursionismo del Estado de Nuevo León. En Coahuila se han impartido algunos talleres, seminarios y cursos, y esperamos que poco a poco se vayan sumando más personas”.
¿Qué mensaje le gustaría dejar a quienes disfrutan de las montañas?
“Que cuando lo hagan, se acuerden de que tienen familia en sus casas que los está esperando. Háganlo de manera segura; no porque les digan que es fácil va a ser fácil. Requiere esfuerzo físico y preparación mental, pero todo lo podemos hacer”.
La pasión por las montañas también se refleja en el crecimiento de las actividades de senderismo y cañonismo en Nuevo León y Coahuila, estados que cuentan con escenarios naturales para practicar estas disciplinas. Como parte de este impulso, los participantes se preparan para la Copa Nacional de Cañonismo, programada para los próximos 24 y 25 de octubre en Cuatro Ciénegas, Coahuila, una competencia que reunirá a quienes comparten el interés por la exploración y las actividades de montaña. Para Pacheco, la preparación y los conocimientos técnicos son fundamentales para disfrutar de estos espacios y desarrollar la práctica de manera segura.
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