La edad pesa cada vez más al momento de buscar un embarazo
Especialista explica cuándo dejar de esperar y acudir a una valoración de fertilidad.

Monclova, Coahuila.- Esperar un año para buscar ayuda cuando no llega un embarazo no siempre es la mejor opción. El tiempo considerado para acudir con un especialista cambia de acuerdo con la edad y, después de los 40 años, la recomendación es no esperar.
La ginecóloga obstetra y especialista en Biología de la Reproducción Humana, Dra. Carmen Adriana Islas Escudero, explicó que una pareja puede comenzar a ser estudiada por infertilidad después de 12 meses de relaciones sexuales frecuentes sin anticonceptivos y sin conseguir un embarazo, cuando la mujer tiene menos de 35 años.
A partir de los 35 años, ese periodo se reduce a seis meses. Y cuando la mujer supera los 40 años, la especialista considera conveniente buscar una valoración desde el inicio de la búsqueda.
La diferencia tiene que ver principalmente con el efecto de la edad sobre la fertilidad. Conforme pasan los años, disminuye la cantidad y calidad de los óvulos y también pueden aumentar las dificultades para conseguir un embarazo.
Pero la edad no es un asunto exclusivamente femenino.
Islas Escudero señaló que el hombre aporta la mitad de los factores necesarios para conseguir un embarazo, por lo que una evaluación de fertilidad debe considerar a ambos integrantes de la pareja.
“La fertilidad es cosa de dos”, señaló la especialista.
Por ello, ante una dificultad para concebir, no se trata únicamente de buscar una explicación en la mujer. La valoración puede requerir estudios tanto para ella como para él, dependiendo de las características de cada caso.
EL TIEMPO TAMBIÉN CUENTA
Una de las situaciones que pueden complicar la atención es dejar pasar varios años antes de solicitar ayuda.
La especialista explicó que no representa el mismo escenario una pareja que lleva un año intentando conseguir un embarazo que otra que acumula una década de búsqueda sin una causa identificada.
La edad de ambos integrantes y el tiempo que llevan intentando son elementos que permiten establecer qué tan oportuno es iniciar estudios y qué alternativas pueden plantearse.
Este factor cobra relevancia ante un cambio en los proyectos de vida. Hombres y mujeres suelen postergar cada vez más la decisión de tener hijos, ya sea por cuestiones profesionales, económicas o porque todavía no consideran que sea el momento adecuado para formar una familia.
El problema es que la posibilidad de retrasar la maternidad y la posibilidad biológica de conseguir un embarazo no avanzan necesariamente al mismo ritmo.
PRESERVAR LA FERTILIDAD ANTES DE QUE SEA NECESARIO
Ante la decisión de posponer la maternidad, actualmente existe la posibilidad de recurrir a técnicas de preservación de la fertilidad.
Islas Escudero explicó que una de ellas es la criopreservación de óvulos, mediante la cual pueden conservarse células reproductivas para intentar utilizarlas posteriormente.
La especialista mencionó que puede considerarse esta alternativa durante edades en las que todavía existe una mejor reserva y calidad ovárica, particularmente alrededor de los 30 a 35 años, aunque cada caso debe analizarse de manera individual.
La intención no es garantizar un embarazo en el futuro, sino preservar una posibilidad reproductiva en una etapa más temprana.
Por eso, señaló, la edad se convierte en uno de los elementos centrales al momento de decidir si una mujer desea tener hijos posteriormente y qué opciones puede considerar para su proyecto reproductivo.
EMBARAZARSE DESPUÉS DE LOS 40 NO SIGNIFICA QUE SEA IMPOSIBLE
Llegar a los 40 años no significa que una mujer no pueda embarazarse. Lo que cambia es el escenario y los riesgos que deben vigilarse durante el proceso.
De acuerdo con la especialista, con el incremento de la edad aumentan algunas posibilidades de pérdida del embarazo y de alteraciones cromosómicas, además de determinadas complicaciones asociadas con la edad.
Por ello, los embarazos a edades mayores requieren una vigilancia médica adecuada.
Islas Escudero hizo énfasis en que esto no significa que necesariamente vaya a presentarse una complicación. La atención y el seguimiento médico permiten identificar riesgos y tomar decisiones durante el embarazo.
Más que esperar a que aparezca un problema, la especialista plantea que las parejas conozcan con anticipación sus opciones y hablen sobre sus planes reproductivos.
UNA CONVERSACIÓN QUE TAMBIÉN FORMA PARTE DE LA PREVENCIÓN
Para la especialista, hablar sobre cuándo se quiere tener hijos también forma parte de la planificación de una pareja.
La decisión de formar una familia puede convivir con proyectos profesionales, personales y económicos, pero retrasarla durante varios años puede modificar las condiciones en las que posteriormente se busque el embarazo.
Por ello, recomendó no dejar indefinidamente esa conversación y conocer las alternativas médicas disponibles.
La fertilidad, dijo, no debe abordarse como un problema exclusivo de la mujer. Cuando el embarazo no llega, ambos integrantes de la pareja forman parte de la evaluación.
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