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Japón busca atraer a jóvenes de Perú para evitar la desaparición de una aldea

Japón
Agencias / El Tiempo

Una comunidad japonesa busca nuevos habitantes en el extranjero ante la disminución de su población y la falta de nacimientos.

Nanmoku, una aldea de la prefectura de Gunma, Japón, estableció un acuerdo de ciudades hermanas con Belén, un distrito de Iquitos, Perú, para fomentar la llegada de jóvenes que puedan establecerse a largo plazo y ayudar a mantener viva la comunidad.

Nanmoku busca nuevos habitantes en Perú

Con apenas mil 300 habitantes, Nanmoku enfrenta una crisis demográfica que la ha colocado entre las localidades japonesas con mayor riesgo de desaparecer. Alrededor del 70% de su población tiene 65 años o más, mientras que el número de nacimientos es considerablemente inferior al de las defunciones.

De acuerdo con el alcalde Saijo Hasegawa, en la localidad mueren cerca de 60 personas cada año y nacen apenas dos o tres bebés. Esta tendencia amenaza la continuidad de los servicios básicos, incluido el transporte público.

Ante este panorama, las autoridades buscan ampliar sus opciones para atraer residentes. El acuerdo con Belén pretende fortalecer los vínculos culturales y personales entre ambas comunidades, aunque todavía no está claro qué mecanismos permitirían a los jóvenes peruanos obtener la residencia en Japón.

Jóvenes peruanas consideran vivir en Japón

Como parte de esta iniciativa, la alcaldesa de Belén, Lina Arista López, y dos estudiantes peruanas visitaron recientemente Nanmoku. Durante su estancia de una semana, conocieron la localidad y convivieron con sus habitantes.

Wendy Sangama, de 19 años, manifestó su admiración por el lugar y dijo que estaría dispuesta a vivir allí si tuviera la oportunidad. También consideró que trasladarse a Japón podría ayudarla a construir un futuro más próspero y apoyar económicamente a su familia, aunque reconoció que alejarse de sus seres queridos sería difícil.

Por su parte, Ketsi Yahuarcani, de 23 años, describió la experiencia como increíble y destacó la calidez con la que fue recibida.

La alcaldesa Lina Arista López señaló que algunos jóvenes podrían interesarse en mudarse debido a las dificultades económicas que enfrentan en Belén, donde las oportunidades laborales son limitadas.

Belén, una comunidad joven con pocas oportunidades laborales

Belén forma parte de Iquitos, una ciudad amazónica del noreste de Perú, y tiene una población aproximada de 60 mil habitantes, con una edad promedio de 27 años.

Conocida como la Venecia Amazónica, la localidad cuenta con viviendas de madera construidas sobre pilotes para hacer frente a las crecidas del río Itaya, afluente del Amazonas. Buena parte de sus habitantes depende del comercio informal y de actividades agrícolas, como el cultivo de yuca, arroz y maíz.

La falta de empleo es uno de los principales problemas de la zona, según explicó la alcaldesa, quien considera que vivir en otras ciudades podría representar una alternativa para los jóvenes.

Japón enfrenta dificultades para atraer población extranjera

Nanmoku ha puesto en marcha otras iniciativas para atraer habitantes de distintas partes de Japón, pero la escasez de empleos ha limitado sus resultados.

Aunque municipios cercanos han recibido trabajadores extranjeros, principalmente para el cuidado de personas mayores, estos programas suelen estar vinculados a empleos específicos y estancias de corta duración.

Hasegawa busca una alternativa diferente: atraer personas que quieran establecerse de manera permanente, en lugar de cubrir únicamente las necesidades inmediatas de mano de obra.

Sin embargo, existen obstáculos para quienes decidan mudarse. Yuki Wanibuchi, de 34 años, quien llegó a Nanmoku desde Kioto, advirtió que la barrera del idioma puede dificultar la adaptación. También señaló que contar con un automóvil es prácticamente indispensable y que obtener una licencia de conducir exige conocimientos de japonés.

Una comunidad que busca echar raíces

Los habitantes de Nanmoku observan cómo las nuevas generaciones se marchan a ciudades más grandes en busca de oportunidades. Hiroshi Ihara, un residente de 87 años, contó que sus tres hijos dejaron la localidad para trabajar y expresó su deseo de que más jóvenes lleguen a vivir allí.

El envejecimiento de la población japonesa y la escasez de trabajadores coinciden con una creciente oposición a la inmigración en el país, donde la primera ministra Sanae Takaichi ha impulsado mayores restricciones para los extranjeros.

En ese contexto, el acuerdo entre Nanmoku y Belén representa un intento de encontrar nuevos habitantes mediante la cooperación internacional. Su éxito dependerá, entre otros factores, de las posibilidades de residencia, el acceso al empleo y la capacidad de los recién llegados para adaptarse a la vida en una comunidad rural japonesa.

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