Entrevista con: Mayra Guadalupe Romo

La enfermería es una manera de servir con las manos y con el corazón.
Con 35 años de servicio en el Hospital DIF Monclova, la enfermera Mayra Guadalupe Romo comparte una historia marcada por vocación auténtica, sacrificio personal y liderazgo humano. Su trayectoria resume décadas de compromiso con la salud pública, la formación de nuevas generaciones y el acompañamiento cercano en los momentos más frágiles de la vida.
¿Cuándo nació tu vocación por la enfermería y qué te motivó a elegir este camino?
“Desde muy joven sentí el llamado de ayudar a los demás y fui tomando este camino. La enfermería llegó a mi vida como una manera de servir con las manos y con el corazón a quienes lo necesitan. Con el tiempo entendí que no era solo una profesión, sino una vocación que se fortalece con cada experiencia y cada paciente”.¿Cómo fue tu proceso de formación y qué retos enfrentaste en el camino?“La formación es exigente y requiere muchos sacrificios. Hay esfuerzo físico, inversión económica y un desgaste emocional constante. No ha sido fácil, pero cuando tienes claro que trabajas para la gente, encuentras la fuerza para continuar y crecer”.
Tienes 35 años en el Hospital DIF Monclova, ¿qué representa esta institución en tu vida?
“Para mí es mi casa. Aquí hice mi servicio social en 1991 y aquí he desarrollado toda mi carrera profesional. En 1995 concluí mi especialidad como enfermera quirúrgica y desde entonces he tenido la oportunidad de aprender, enseñar y consolidar una trayectoria que me llena de orgullo”.
¿Cómo ha sido tu experiencia al formar y liderar equipos de enfermería?
“Ha sido una gran responsabilidad y también una satisfacción. Hoy tengo a mi cargo a un equipo de 18 enfermeras y siempre procuro guiarlas, apoyarlas y fortalecer el trabajo en equipo. Creo firmemente que un hospital humano se construye desde la unión y el compromiso del personal”.
¿Qué sacrificios personales ha implicado dedicar tu vida a la enfermería?
“Principalmente en el ámbito familiar. He tenido que dejar pasar fechas especiales y momentos importantes para estar en el hospital. Son decisiones difíciles, pero cuando sabes que tu trabajo puede aliviar el dolor o salvar una vida, entiendes que ha valido la pena”.
Trabajas con pacientes de bajos recursos, ¿qué impacto ha tenido esto en tu vocación?
“Ha marcado profundamente mi manera de ejercer la enfermería. La gratitud de los pacientes y de sus familias es algo que no se puede describir. Un gracias sincero o una sonrisa se convierten en la mayor recompensa y en el motor para seguir dando lo mejor cada día”.
Desde tu experiencia, ¿qué significa realmente ser enfermera?
“Significa tener sensibilidad, entrega y un profundo sentido humano. No es una carrera que se elija por conveniencia, es una vocación que nace y se cultiva con el tiempo, porque trabajamos directamente con la vida de las personas”.
Has ocupado la jefatura de enfermería en varias administraciones, ¿cómo concibes el liderazgo?
“El liderazgo no es mandar a quienes están a tu cargo, es acompañar y servir de gía. He sido jefa de enfermería en tres ocasiones y siempre he buscado orientar, escuchar y fortalecer al personal para mantener un hospital funcional, con calidad humana y compromiso social”.
¿Cuáles han sido los momentos más significativos a lo largo de tu trayectoria?
“Ser testigo del inicio y del final de la vida. Acompañar nacimientos y también los últimos momentos de los pacientes es una de las experiencias más profundas y emotivas que puede vivir una enfermera”.
¿Cómo fue tu participación durante la pandemia?
“Aunque el hospital no tuvo hospitalización, participé activamente en las campañas de vacunación. Fue una etapa muy compleja que reforzó mi compromiso con la salud pública y con la atención comunitaria en momentos críticos”.
Después de tantos años de servicio, ¿cómo resumirías tu vida profesional?
“Es una vida construida en un solo lugar, con constancia y amor por la enfermería. Me formé en la Escuela de la Cruz Roja de Monclova y todo mi desarrollo laboral ha sido en el Hospital DIF Monclova, al que considero mi hogar y mi mayor orgullo profesional porque aquí he crecido”.
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