— Gilberto Ortiz 08/11/2026
Convertidas en un respiro económico indispensable, las remesas continúan inyectando millones de dólares a los hogares y comercios de las regiones Norte, Centro y Carbonífera de Coahuila.
El flujo de divisas enviado por los trabajadores mexicanos radicados en los Estados Unidos continúa desempeñando un papel clave en el engranaje socioeconómico de Coahuila.
De manera particular, las regiones Norte, Centro y Carbonífera han encontrado en estos recursos una fuente indispensable de respaldo financiero que no solo alivia el presupuesto de miles de hogares, sino que impulsa de forma directa la liquidez del comercio formal e informal en los municipios de Piedras Negras, Monclova y Sabinas.De acuerdo con las estadísticas del Banco de México (Banxico), el comportamiento del ingreso por remesas muestra una dinámica activa durante la primera mitad de 2026, si bien exhibe contrastes marcados en función de las particularidades productivas y el historial migratorio de cada zona.
Norte:
En la frontera, el municipio de Piedras Negras se consolidó como una de las plazas con mayor captación en la entidad. Tan solo en el segundo trimestre de 2026, la ciudad fronteriza recibió 18.37 millones de dólares, cifra que representó un repunte frente a los 17.17 millones de dólares contabilizados entre enero y marzo.Con ello, el acumulado semestral para Piedras Negras alcanzó la cifra de 35.54 millones de dólares. Si se toma como referencia el tipo de cambio oficial de inicios de octubre, dicha cantidad equivale a cerca de 646.6 millones de pesos inyectados directamente a la economía doméstica local.Al respecto, el economista Héctor Rodríguez apuntó que estos envíos familiares constituyen un sostén vital para el gasto cotidiano.
El especialista detalló que el dinero enviado por los migrantes a sus allegados se destina prioritariamente a cubrir rubros esenciales como alimentación, pago de servicios básicos, vivienda, educación y atención médica. Sin embargo, el impacto no concluye en el hogar, sino que desencadena un efecto multiplicador en la ciudad, ya que los beneficiarios realizan sus compras y contratan servicios dentro del comercio local.Centro. Por su parte, en la Región Centro, el flujo de divisas cobra una dimensión crítica en el contexto del complejo panorama socioeconómico originado tras el cese de operaciones de Altos Hornos de México (AHMSA).Monclova registró durante los primeros seis meses de 2026 un acumulado de 33.21 millones de dólares. El desglose trimestral de Banxico precisa que la ciudad captó 16.28 millones de dólares en el primer trimestre, subiendo a 16.93 millones en el periodo de abril a junio, lo que significó un incremento intertrimestral del cuatro por ciento.El presidente de la Unión de Organismos Empresariales (UOE) de Monclova, Óscar Mario Medina Martínez, enfatizó que la circulación de dinero en la localidad ha experimentado una recuperación de entre el 25 y el 28 por ciento respecto al vacío que dejó la parálisis siderúrgica.Es relevante recordar que AHMSA inyectaba históricamente una derrama estimada en 60 millones de pesos quincenales. Medina Martínez puntualizó que, si bien la apertura de fuentes de empleo ha ayudado a amortiguar la crisis, los envíos de los trabajadores que tuvieron que emigrar son un factor clave para sostener las ventas comerciales.
Carbonífera.
En tanto, en la Región Carbonífera, Sabinas presenta una estructura productiva que depende del comercio, los servicios, el turismo y el comportamiento de la industria del carbón. En esta demarcación, los datos oficiales indican una captación de 7.9 millones de dólares en el segundo trimestre.El presidente de Canaco Sabinas, Guillermo Lazarín Soto, reconoció que ha sido un año complicado; sin embargo, el regreso a clases en agosto y el dinamismo en el sector carbonífero han comenzado a oxigenar los negocios.
En el plano general, Coahuila acumuló 626.4 millones de dólares en remesas entre enero y septiembre de 2026, una contracción del 2.3 por ciento respecto a 2025, contrastando con el crecimiento nacional del 2.1 por ciento. Aunque no sustituyen la industria local, las remesas representan un pilar silencioso pero determinante para el consumo en el estado.
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