Apagones: 10 recomendaciones para conservar los alimentos y evitar intoxicaciones

— Agencias 07/11/2026

Cuando ocurre un corte de electricidad, una de las principales preocupaciones en el hogar es la conservación de los alimentos refrigerados y congelados.

Si la interrupción del suministro se prolonga, la temperatura de estos equipos puede aumentar y favorecer la multiplicación de microorganismos que causan enfermedades transmitidas por alimentos.

Sin embargo, no todos los productos requieren las mismas condiciones de almacenamiento. Algunos pueden mantenerse a temperatura ambiente durante días o meses, mientras que otros deben consumirse pronto o desecharse si permanecen demasiado tiempo fuera de temperaturas seguras.

Estas son algunas recomendaciones para organizar los alimentos durante un apagón y reducir el riesgo de intoxicaciones.

1. Presta atención a las sobras de comida

Los guisos, las sopas, el arroz cocido, la pasta preparada y otros alimentos que ya fueron cocinados necesitan refrigeración para conservarse de manera segura.

Si la temperatura del refrigerador supera los 4 °C durante más de dos horas, estos productos deben desecharse. No es suficiente comprobar que mantengan una apariencia u olor normales, ya que algunos microorganismos pueden multiplicarse sin producir cambios perceptibles.

2. Revisa la carne, el pollo y el pescado

Las carnes crudas, las aves y los pescados son alimentos altamente perecederos que necesitan mantenerse refrigerados o congelados.

Si el refrigerador conserva una temperatura adecuada, conviene planear su preparación antes que la de otros productos más resistentes. Sin embargo, evita abrir constantemente la puerta del equipo para revisarlos.

Si estos alimentos permanecieron por encima de 4 °C durante más de dos horas, lo más seguro es desecharlos.

3. Protege la leche y los productos lácteos abiertos

La leche, la crema, el yogur y determinados quesos requieren refrigeración, especialmente después de abrir sus envases.

Durante un apagón, evita dejarlos sobre la mesa mientras decides qué hacer con ellos. Si es posible, utiliza un termómetro para comprobar la temperatura del refrigerador y considera cuánto tiempo llevan fuera de condiciones seguras.

No pruebes estos productos para determinar si todavía pueden consumirse.

4. Consume con precaución las frutas y verduras cortadas

Las frutas peladas, las verduras troceadas y las ensaladas preparadas pueden necesitar refrigeración para evitar el crecimiento de microorganismos.

En cambio, muchas frutas enteras, como manzanas, naranjas y plátanos, pueden mantenerse a temperatura ambiente durante cierto tiempo, siempre que estén en buenas condiciones.

Por ello, durante un apagón pueden ser alternativas prácticas frente a los productos frescos que necesitan conservarse en frío.

5. Identifica los alimentos que comienzan a descongelarse

Si el congelador pierde temperatura, es importante evitar abrirlo repetidamente. Cuando regrese la electricidad, revisa los alimentos para determinar si todavía conservan cristales de hielo o si su temperatura se mantiene en 4 °C o menos.

Si cumplen estas condiciones, generalmente pueden volver a congelarse, aunque podrían perder parte de su calidad y textura.

En cambio, los productos que se descongelaron por completo y permanecieron por encima de 4 °C durante más de dos horas deben desecharse.

6. Conserva los alimentos secos y enlatados para después

Productos como arroz, pasta, avena, frijoles secos, lentejas, galletas y frutos secos no necesitan refrigeración mientras permanezcan secos y protegidos.

Las conservas comerciales sin abrir también suelen mantenerse seguras a temperatura ambiente, siempre que sus envases estén intactos y se almacenen de acuerdo con las indicaciones del fabricante.

Estos alimentos pueden ser una fuente importante de alimentación mientras se restablece el suministro eléctrico.

7. Prefiere las frutas enteras frente a los jugos abiertos

Las frutas enteras que no requieren refrigeración inmediata pueden aportar agua, fibra y energía durante un apagón. Algunas opciones prácticas son las manzanas, las naranjas y los plátanos.

Por el contrario, los jugos abiertos y las frutas cortadas deben tratarse como productos perecederos. Si necesitan refrigeración y permanecieron demasiado tiempo a temperaturas inseguras, deben desecharse.

8. Ten disponibles alimentos que no necesiten cocinarse

Cuando un apagón también impide utilizar la estufa o afecta el suministro de gas, resulta conveniente contar con productos listos para consumir.

Entre las alternativas se encuentran:

Atún y sardinas enlatadas.

Crema de cacahuate.

Galletas saladas.

Frutos secos.

Conservas comerciales sin abrir.

Pan y frutas enteras.

Una vez abiertos los productos enlatados, deben seguirse las instrucciones de conservación correspondientes y evitar que permanezcan a temperatura ambiente durante periodos prolongados.

9. Presta atención a los productos que ya estaban abiertos

Los alimentos abiertos pueden requerir cuidados especiales, aunque sus condiciones de conservación dependen del tipo de producto.

Una lata abierta, un recipiente de leche o un guiso guardado en un contenedor necesitan condiciones adecuadas de almacenamiento. Sin embargo, el hecho de que un envase esté cerrado no garantiza que su contenido sea seguro después de un apagón.

La temperatura alcanzada y el tiempo de exposición son los factores más importantes para determinar si un alimento puede consumirse.

10. No arriesgues tu salud para evitar desperdiciar comida

Aunque aprovechar los alimentos es importante, consumir productos que estuvieron expuestos a temperaturas inadecuadas puede provocar enfermedades gastrointestinales.

Algunas bacterias pueden multiplicarse sin modificar el olor, el sabor o la apariencia de los alimentos. Por esta razón, no se recomienda probar una pequeña cantidad para comprobar si todavía son seguros.

Si se desconoce cuánto tiempo permaneció un producto fuera de refrigeración o se sabe que superó los límites recomendados, lo más prudente es desecharlo.

Recomendaciones generales durante un apagón

Mantén cerradas las puertas del refrigerador y el congelador tanto como sea posible.

Un refrigerador cerrado conserva los alimentos fríos durante aproximadamente cuatro horas.

Un congelador lleno puede mantener la temperatura durante unas 48 horas, mientras que uno medio lleno puede hacerlo durante unas 24 horas, siempre que permanezca cerrado.

Utiliza un termómetro para comprobar la temperatura de los equipos cuando sea posible.

Recuerda que el límite general para los alimentos perecederos es mantenerlos a 4 °C o menos.

La planificación y el almacenamiento adecuado permiten reducir el desperdicio de alimentos durante los cortes eléctricos. Sin embargo, ante la duda sobre su seguridad, es preferible desecharlos antes que exponerse a una intoxicación alimentaria.

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