GLP-1: investigan sus posibles efectos sobre el cáncer, las adicciones y el Alzheimer

— Agencias 06/11/2026

La revista Science dedicó una edición especial a los medicamentos agonistas del receptor GLP-1 y a sus posibles aplicaciones más allá del tratamiento de la diabetes tipo 2 y la obesidad.

Entre las principales líneas de investigación destacan su posible relación con una menor incidencia de ciertos tipos de cáncer, el tratamiento de las adicciones y la prevención del deterioro cognitivo.

Aunque los resultados iniciales han despertado interés, la evidencia todavía no permite considerar estos fármacos como tratamientos comprobados para dichas enfermedades. Así lo destacó el cardiólogo e investigador Eric Topol, quien señaló estos tres campos como algunos de los temas centrales de la publicación.

Los agonistas del receptor del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1), como la semaglutida y la tirzepatida, fueron desarrollados para tratar la diabetes tipo 2. Estos medicamentos intervienen en la regulación de la glucosa, aumentan la sensación de saciedad y retrasan el vaciamiento gástrico. Posteriormente, su capacidad para favorecer una pérdida significativa de peso amplió su utilización en el tratamiento de la obesidad.

Sin embargo, su uso cada vez más extendido también ha generado interrogantes sobre sus efectos adversos, las consecuencias de suspenderlos, la recuperación del peso perdido y su seguridad a largo plazo.

1. ¿Podrían reducir el riesgo de algunos tipos de cáncer?

La relación entre obesidad y cáncer constituye una de las principales razones para investigar estos medicamentos. El exceso de grasa corporal se asocia con un mayor riesgo de al menos una docena de tipos de tumores, por lo que una reducción sostenida del peso podría contribuir indirectamente a disminuir esa probabilidad.

Una revisión de 28 estudios, que reunió información de más de 3.9 millones de pacientes, encontró asociaciones entre el uso de fármacos GLP-1 y una menor incidencia de varios cánceres relacionados con la obesidad durante un periodo de seguimiento de hasta 10 años.

Otros análisis realizados en personas con obesidad y diabetes tipo 2 también identificaron señales de una menor frecuencia de tumores de mama, colon y recto, útero y ovario.

No obstante, gran parte de estos resultados procede de estudios observacionales. Por ello, no es posible asegurar que los medicamentos sean responsables directos de la reducción del riesgo. Las personas que reciben estos tratamientos también pueden tener mayor seguimiento médico, asesoramiento nutricional y recomendaciones de actividad física, factores que podrían influir en los resultados.

Además, muchos estudios se realizaron en pacientes con diabetes, cuyas características metabólicas y tratamientos pueden diferir de los de quienes utilizan estos medicamentos exclusivamente para perder peso. También debe considerarse que el desarrollo del cáncer puede tomar varios años, mientras que algunas investigaciones cuentan con periodos de seguimiento relativamente cortos.

En cuanto a su seguridad, las primeras sospechas sobre un posible aumento del cáncer de páncreas no se han confirmado en los análisis poblacionales disponibles. Respecto al cáncer medular de tiroides, un tumor poco frecuente, los datos actuales no muestran un incremento general de los tumores tiroideos, aunque todavía no permiten descartar por completo un aumento pequeño del riesgo.

Por ahora, la evidencia es insuficiente para afirmar que los GLP-1 previenen el cáncer. Se necesitan investigaciones de mayor duración y con grupos comparables que permitan evaluar cada tipo de tumor.

2. Posible utilidad frente a las adicciones

Otra línea de investigación analiza si estos medicamentos podrían ayudar a disminuir el consumo problemático de alcohol, nicotina, opioides y otras sustancias.

El interés surgió de reportes de pacientes, análisis de expedientes médicos y estudios experimentales. Una de las explicaciones propuestas involucra al sistema cerebral de recompensa, que participa en la motivación y el refuerzo de determinadas conductas.

Las sustancias adictivas pueden generar aumentos de dopamina, un neurotransmisor relacionado con la sensación de recompensa. Los agonistas GLP-1 parecen modificar parte de esta respuesta, aunque todavía no se comprende por completo cómo actúan sobre los circuitos cerebrales implicados en las adicciones.

En experimentos con animales, estos medicamentos han reducido conductas de búsqueda compulsiva de sustancias y la reaparición de esos comportamientos ante estímulos asociados al consumo.

En humanos, los resultados siguen siendo preliminares. Algunos ensayos clínicos han observado una disminución del consumo excesivo de alcohol, mientras que ciertos análisis también han encontrado asociaciones con menores tasas de tabaquismo y menos consultas médicas relacionadas con esta dependencia.

Los posibles efectos no se limitarían al cerebro. El consumo prolongado de sustancias puede alterar el sueño, el metabolismo, la inflamación, la función cardiovascular y gastrointestinal, procesos en los que también participa el sistema GLP-1.

Si futuras investigaciones confirman su eficacia, estos medicamentos podrían convertirse en una herramienta complementaria para tratar determinados trastornos por consumo de sustancias y algunas enfermedades metabólicas asociadas.

Sin embargo, todavía falta determinar qué adicciones podrían responder mejor, cuánto tiempo duraría el beneficio y qué sucedería al suspender el tratamiento.

También existen riesgos nutricionales. La disminución del apetito podría resultar perjudicial en personas con desnutrición o trastornos de la conducta alimentaria. En pacientes con consumo problemático de alcohol y deficiencia de tiamina, se ha señalado además la posibilidad de complicaciones como la encefalopatía de Wernicke, una afección neurológica grave relacionada con la falta de esta vitamina.

3. GLP-1 y deterioro cognitivo: resultados distintos en prevención y Alzheimer

La obesidad, la diabetes tipo 2, la hipertensión y las enfermedades vasculares se relacionan con un mayor riesgo de deterioro cognitivo y demencia. Por ello, mejorar el control de la glucosa, el peso corporal y la salud cardiovascular podría tener efectos favorables sobre el cerebro.

Los receptores de GLP-1 están presentes en regiones cerebrales relacionadas con la memoria, el aprendizaje y la motivación. En estudios con animales, su activación se ha vinculado con cambios en la plasticidad neuronal y algunos indicadores de memoria.

Sin embargo, todavía no está demostrado que los medicamentos disponibles alcancen estas regiones cerebrales en concentraciones suficientes para producir beneficios clínicos en seres humanos.

En personas con diabetes tipo 2, algunos registros y análisis de ensayos clínicos han asociado el uso de GLP-1 con una menor frecuencia de diagnósticos de deterioro cognitivo y demencia, en comparación con otros tratamientos o con placebo. No obstante, estas diferencias podrían estar influidas por factores como la gravedad de la diabetes, las enfermedades coexistentes y el riesgo de hipoglucemia.

Los resultados han sido menos alentadores en pacientes que ya presentan Alzheimer. Los ensayos EVOKE y EVOKE+, que incluyeron a 3,808 personas con deterioro cognitivo leve o enfermedad de Alzheimer en etapas tempranas, evaluaron el efecto de la semaglutida durante 104 semanas.

Aunque se observaron cambios en algunos biomarcadores, el medicamento no consiguió frenar el deterioro clínico ni funcional de los participantes.

Estos hallazgos indican que una posible utilidad de los GLP-1 podría estar relacionada con la prevención o la protección de la salud cerebral en personas con factores de riesgo metabólico, pero no demuestran que puedan revertir el Alzheimer ni mejorar la memoria de personas sanas.

En adultos mayores y personas frágiles también es necesario valorar los efectos adversos. Una pérdida de peso acelerada, la disminución de masa muscular, una ingesta insuficiente de proteínas y micronutrientes o la deshidratación podrían representar riesgos importantes.

¿Qué falta por investigar?

El especial de Science destaca que los medicamentos GLP-1 tienen potencial para influir en distintos procesos del organismo, pero sus posibles beneficios fuera del tratamiento de la diabetes y la obesidad todavía requieren comprobación.

Las investigaciones futuras deberán evaluar sus efectos a largo plazo y determinar qué pacientes podrían beneficiarse, qué dosis serían adecuadas y cuáles son los riesgos asociados con cada enfermedad.

Por ahora, estos fármacos no deben considerarse tratamientos establecidos para prevenir el cáncer, combatir las adicciones o detener el Alzheimer. Su utilización para esas finalidades debe permanecer dentro del ámbito de la investigación clínica.

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