— Agencias 06/11/2026
Una investigación internacional publicada en febrero de 2026 encontró que las personas que siguen una dieta vegetariana presentan una menor incidencia de cinco tipos de cáncer en comparación con quienes consumen carne. El análisis, considerado uno de los más amplios realizados sobre este tema, reunió información de más de 1.8 millones de adultos de Reino Unido, Estados Unidos, India y Taiwán.
El estudio fue desarrollado por investigadores del consorcio Cancer Risk in Vegetarians Consortium, con participación de la Unidad de Epidemiología del Cáncer de Oxford Population Health. Fue financiado por el World Cancer Research Fund y publicado en el British Journal of Cancer.
Los resultados muestran asociaciones entre la alimentación vegetariana y una menor frecuencia de determinados tumores. Sin embargo, también identificaron posibles diferencias en el riesgo de otros tipos de cáncer, lo que indica que excluir la carne no garantiza protección frente a todas las enfermedades oncológicas.
Cinco tipos de cáncer con menor incidencia entre vegetarianos
Al comparar a las personas vegetarianas con quienes consumían carne, los investigadores observaron las siguientes diferencias:
Mieloma múltiple: 31 % menos riesgo.
Cáncer de riñón: 28 % menos riesgo.
Cáncer de páncreas: 21 % menos riesgo.
Cáncer de próstata: 12 % menos riesgo.
Cáncer de mama: 9 % menos riesgo.
Estas cifras representan reducciones relativas observadas en el estudio, no una disminución equivalente del riesgo absoluto para cada persona.
La investigadora principal, Aurora Pérez-Cornago, destacó que los resultados aportan evidencia relevante sobre la relación entre los patrones alimentarios y el desarrollo de distintos tipos de cáncer, aunque es necesario interpretar las asociaciones considerando otros factores que también influyen en la salud.
Posibles riesgos identificados en las dietas sin carne
La investigación también encontró asociaciones con una mayor incidencia de algunos tumores.
En el grupo vegetariano se observó un riesgo cercano al doble de carcinoma escamocelular de esófago respecto a quienes consumían carne. Una de las posibles explicaciones planteadas es la insuficiencia de determinados micronutrientes, como la vitamina B12, aunque el estudio no demuestra que esta deficiencia sea la causa de la diferencia.
Por otra parte, las personas veganas presentaron una mayor incidencia de cáncer colorrectal. Los investigadores plantean que una ingesta insuficiente de calcio podría ser uno de los factores relacionados con este resultado, pero se requieren más estudios para comprender la asociación.
Estos hallazgos no significan que las dietas vegetarianas o veganas provoquen necesariamente estos tipos de cáncer. Se trata de diferencias estadísticas que deben investigarse con mayor profundidad.
¿Cómo se realizó la investigación?
El análisis reunió datos de más de 1.8 millones de adultos de cuatro países y comparó la incidencia de distintos tipos de cáncer según sus patrones de alimentación.
El tamaño de la muestra permitió estudiar grupos vegetarianos y veganos que suelen estar menos representados en investigaciones nutricionales. No obstante, existen limitaciones importantes:
Los hábitos alimentarios se registraron mediante información proporcionada por los propios participantes.
La alimentación puede cambiar con el paso del tiempo, por lo que las mediciones realizadas en momentos específicos podrían no reflejar el consumo habitual durante todo el seguimiento.
Otros factores, como el tabaquismo, el consumo de alcohol, la actividad física y las características metabólicas, también pueden influir en el riesgo de cáncer.
Los resultados no necesariamente representan a todas las poblaciones, especialmente a aquellas con hábitos alimentarios y condiciones socioeconómicas diferentes.
Por estas razones, los hallazgos permiten identificar asociaciones, pero no establecer que eliminar la carne sea la causa directa de una reducción del riesgo de cáncer.
¿Qué deben considerar quienes siguen una dieta vegetariana o vegana?
Una alimentación basada en plantas puede ser nutricionalmente adecuada si se planifica correctamente. Sin embargo, es importante prestar atención a algunos nutrientes que pueden resultar difíciles de obtener en cantidades suficientes.
Entre las principales recomendaciones se encuentran:
Vitamina B12: las personas veganas necesitan obtenerla mediante suplementos o alimentos fortificados, ya que no se encuentra de manera confiable en alimentos vegetales no fortificados.
Calcio: conviene incluir bebidas vegetales fortificadas, tofu preparado con sales de calcio y otros alimentos que aporten este mineral.
Proteínas: incorporar legumbres, soya, frutos secos, semillas y cereales para cubrir los requerimientos diarios.
Variedad alimentaria: consumir frutas, verduras, cereales integrales y diferentes fuentes de proteína vegetal.
Seguimiento nutricional: solicitar orientación profesional para identificar posibles deficiencias y ajustar la alimentación a las necesidades individuales.
¿Qué significan estos resultados para la prevención del cáncer?
La investigación refuerza la importancia de estudiar los patrones alimentarios como parte de las estrategias de prevención del cáncer. No obstante, no existe una dieta única que proteja frente a todos los tipos de tumores.
Los resultados sugieren que las dietas vegetarianas podrían relacionarse con una menor incidencia de ciertos cánceres, pero también muestran que es necesario considerar la calidad nutricional de la alimentación y las posibles carencias cuando se excluyen grupos completos de alimentos.
En países como México, donde las legumbres, verduras y cereales forman parte de la alimentación habitual, estos hallazgos pueden contribuir a promover patrones alimentarios variados y equilibrados. Aun así, se necesitan investigaciones adicionales en poblaciones latinoamericanas para conocer mejor la relación entre estos hábitos y el riesgo de cáncer en la región.
En conjunto, el estudio aporta evidencia importante sobre la relación entre alimentación y salud oncológica, pero sus resultados deben interpretarse con cautela: seguir una dieta vegetariana no elimina el riesgo de cáncer y tampoco sustituye otras medidas preventivas, como evitar el tabaco, moderar el consumo de alcohol, mantener actividad física y participar en los programas de detección recomendados.
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