— Agencias 06/11/2026
La disminución de las horas de luz durante ciertas épocas del año puede provocar cambios en el estado de ánimo y los niveles de energía. Aunque algunas personas experimentan una tristeza invernal pasajera, en otros casos los síntomas son más intensos y persistentes, hasta el punto de interferir con las actividades cotidianas.
Esto puede ser indicativo del trastorno afectivo estacional (TAE), una forma de depresión vinculada a los cambios de estación.
Se estima que entre el 10% y el 20% de los estadounidenses experimenta una disminución leve del estado de ánimo durante los meses con menos luz. Sin embargo, el TAE implica síntomas depresivos recurrentes que suelen aparecer en una época similar cada año y pueden prolongarse durante cuatro o cinco meses.
¿Qué es el trastorno afectivo estacional?
El TAE se caracteriza por episodios de depresión que siguen un patrón estacional. Aunque es más frecuente durante el otoño y el invierno, también puede presentarse en primavera y verano.
Se reconocen dos patrones principales:
Patrón invernal: comienza generalmente a finales del otoño o principios del invierno y mejora con la llegada de la primavera.
Patrón estival: aparece hacia finales de la primavera o principios del verano y suele disminuir durante el otoño.
Esta condición no debe confundirse con la tristeza asociada a las fiestas o a situaciones estresantes de fin de año. Su aparición está relacionada principalmente con cambios estacionales y no con fechas específicas del calendario.
¿Cuáles son sus posibles causas?
Aunque todavía no se conoce una causa única, los investigadores consideran que intervienen factores genéticos, cambios en la química cerebral y alteraciones del reloj biológico.
Dos sustancias relacionadas con este trastorno son la serotonina y la melatonina:
Serotonina: participa en la regulación del estado de ánimo. La menor exposición a la luz solar podría modificar su actividad y contribuir a los síntomas depresivos.
Melatonina: regula el ciclo de sueño y vigilia. En el patrón invernal pueden presentarse alteraciones en su producción que favorecen la somnolencia y el aumento de las horas de sueño. En el patrón estival también pueden existir cambios en los ritmos de sueño, aunque se conocen menos sus mecanismos.
Estas alteraciones podrían dificultar la adaptación del organismo a los cambios de iluminación y afectar el descanso, el comportamiento y el estado emocional.
Síntomas que pueden indicar TAE
El trastorno comparte manifestaciones con otros tipos de depresión. Entre las más frecuentes se encuentran:
Tristeza, sensación de vacío o desesperanza durante gran parte del día.
Pérdida de interés por actividades que antes resultaban agradables.
Cansancio persistente y falta de energía.
Dificultad para concentrarse, recordar información o tomar decisiones.
Irritabilidad, ansiedad, sentimientos de culpa o inutilidad.
Alteraciones del sueño, el apetito o el peso.
Dolores físicos o molestias digestivas sin una causa aparente.
No todas las personas presentan los mismos síntomas. Cuando estas manifestaciones persisten durante dos semanas o más, es recomendable solicitar una valoración profesional.
El diagnóstico se basa principalmente en la historia clínica y en la identificación de episodios depresivos que aparecen durante una misma estación por al menos dos años consecutivos. No existe una prueba de sangre o de imagen específica para detectar el TAE, aunque pueden solicitarse estudios, como pruebas de función tiroidea, para descartar otras causas.
Opciones de tratamiento
El trastorno afectivo estacional puede tratarse. En función de la gravedad de los síntomas y de las características de cada paciente, pueden utilizarse distintas estrategias, solas o combinadas.
1. Fototerapia
Consiste en utilizar una lámpara especial que proporciona luz brillante para compensar parcialmente la menor exposición a la luz solar. Es uno de los tratamientos principales para el patrón invernal.
Una recomendación habitual es utilizar una lámpara de 10,000 lux durante aproximadamente 20 minutos por la mañana, preferentemente durante la primera hora después de despertar. El tratamiento puede mantenerse durante los meses en los que suelen aparecer los síntomas.
Es importante utilizar dispositivos diseñados para fototerapia y consultar con un profesional antes de comenzar, especialmente si existen enfermedades oculares o condiciones que puedan aumentar la sensibilidad a la luz.
2. Psicoterapia
La terapia cognitivo-conductual adaptada al TAE ayuda a identificar pensamientos negativos relacionados con los cambios estacionales y a modificar conductas que pueden empeorar el estado de ánimo.
También promueve la programación de actividades agradables y el mantenimiento de la interacción social, con el objetivo de reducir el aislamiento. En algunos estudios, sus resultados han sido comparables a los de la fototerapia, aunque la velocidad de respuesta puede variar.
3. Medicamentos antidepresivos
En determinados pacientes pueden indicarse antidepresivos, solos o junto con psicoterapia. Entre las opciones se encuentran los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), como sertralina, fluoxetina y escitalopram.
El bupropión de liberación prolongada también cuenta con aprobación de la FDA estadounidense para prevenir episodios de depresión estacional en personas con antecedentes de esta condición. Su uso debe ser indicado y supervisado por un profesional de la salud.
Hábitos que pueden contribuir al bienestar
Además del tratamiento médico, algunas medidas cotidianas pueden ayudar a mantener el estado de ánimo y regular los ritmos de sueño:
Pasar tiempo al aire libre durante el día, incluso cuando está nublado.
Permitir la entrada de luz natural en el hogar y el lugar de trabajo.
Realizar actividad física de manera regular; una referencia práctica es ejercitarse durante 30 minutos, al menos tres veces por semana.
Mantener el contacto con familiares y amigos y continuar con actividades recreativas.
Procurar una alimentación equilibrada y limitar el consumo excesivo de alimentos azucarados y ricos en almidón.
Moderar el consumo de alcohol, ya que puede empeorar los síntomas e interactuar con algunos medicamentos.
Para quienes presentan síntomas de manera recurrente, comenzar el tratamiento antes de la época habitual de aparición podría ayudar a reducir la intensidad de los episodios.
Reconocer el patrón estacional y buscar atención oportuna permite establecer un tratamiento adecuado. Si aparecen pensamientos de autolesión o suicidio, es importante buscar ayuda de emergencia de inmediato.
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