— Agencias 06/11/2026
La regulación de teléfonos celulares en las escuelas busca mejorar la atención y convivencia, pero especialistas advierten que también requiere educación digital y acompañamiento familiar.
La restricción del uso de teléfonos celulares en las escuelas podría contribuir a mejorar la concentración y el aprendizaje de niñas, niños y adolescentes; sin embargo, especialistas advirtieron que la medida debe acompañarse de estrategias de educación digital para prevenir problemas de adaptación, ansiedad y convivencia.
La regulación del uso de teléfonos celulares en los planteles educativos abrió un debate sobre sus efectos en el aprendizaje y el desarrollo de los estudiantes. Especialistas en educación y neuropsicología coincidieron en que limitar estos dispositivos puede ayudar a recuperar la atención dentro de las aulas, aunque señalaron que también es necesario involucrar a docentes y familias.
Durante una mesa de análisis en el programa Horizonte H con Manuel Zamacona, de Heraldo Televisión, la doctora Cimenna Chao, académica investigadora de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, y Daniela González Gallardo, especialista en neuropsicología, expusieron los principales retos de esta regulación.
Celulares en las escuelas: ¿cómo afectan el aprendizaje?
Cimenna Chao explicó que la presencia constante de dispositivos móviles representa una fuente de distracción para los estudiantes, debido a que puede interrumpir su concentración y reducir las oportunidades de diálogo y convivencia dentro del salón de clases.
La investigadora consideró que limitar su utilización durante las jornadas escolares puede contribuir a recuperar los espacios de aprendizaje y fortalecer las relaciones entre compañeros.
No obstante, señaló que el objetivo no debe limitarse a retirar los teléfonos, sino también a desarrollar competencias para que los menores aprendan a utilizar la tecnología de manera responsable.
¿Por qué el uso constante del celular puede afectar a los menores?
Por su parte, Daniela González Gallardo advirtió que la exposición continua a estímulos digitales puede influir en los circuitos de recompensa del cerebro, debido a la búsqueda constante de notificaciones, comentarios y reacciones.
Explicó que estos comportamientos también están presentes en los videojuegos, donde los menores reciben estímulos frecuentes que los motivan a continuar jugando.
De acuerdo con la especialista, estos hábitos pueden repercutir en diferentes aspectos de la vida cotidiana, como el sueño, la conducta y la capacidad de mantener la atención.
¿Prohibir los celulares puede generar ansiedad en los estudiantes?
Uno de los temas abordados durante la conversación fue la posibilidad de que restringir los teléfonos provoque ansiedad o dificultades de adaptación entre los alumnos acostumbrados a utilizarlos constantemente.
González Gallardo explicó que algunos menores pueden experimentar dificultades para permanecer sin notificaciones, videojuegos o acceso a plataformas digitales durante varias horas.
También señaló que el proceso de adaptación podría tomar tiempo, especialmente entre quienes mantienen una interacción frecuente con estos dispositivos.
Sin embargo, aclaró que todavía no se ha definido un trastorno específico asociado con estos comportamientos.
Especialistas piden involucrar a los padres de familia
Las especialistas coincidieron en que la regulación de celulares no debe limitarse a las escuelas, ya que los hábitos digitales también se construyen dentro del hogar.
Cimenna Chao consideró necesario impulsar una política de literacidad digital, que permita a niñas, niños y adolescentes comprender, evaluar y utilizar la tecnología de manera crítica, responsable y ética.
Asimismo, destacó que madres y padres deben poner el ejemplo con sus propios hábitos, pues resulta importante que los adultos también reflexionen sobre el tiempo que dedican a las pantallas.
González Gallardo agregó que el uso de teléfonos entre adolescentes puede relacionarse con situaciones de presión social, como la necesidad de recibir comentarios, aparecer en fotografías o participar en publicaciones de sus compañeros.
Estas circunstancias pueden generar ansiedad y favorecer problemas de convivencia, incluido el bullying.
¿Es suficiente prohibir los celulares en las escuelas?
Ambas especialistas consideraron que restringir los dispositivos móviles debe formar parte de una estrategia educativa más amplia.
Entre las medidas que plantearon se encuentra fortalecer la capacitación docente, establecer objetivos pedagógicos para el uso de herramientas tecnológicas y promover la participación de las familias.
También señalaron que los estudiantes necesitan aprender a reconocer los beneficios y riesgos de la tecnología, además de desarrollar habilidades para controlar los impulsos relacionados con la revisión constante de sus dispositivos.
Finalmente, coincidieron en que el propósito no debe ser alejar a las nuevas generaciones de la tecnología, sino enseñarles a utilizarla de manera consciente y responsable, sin afectar su aprendizaje, desarrollo emocional y convivencia escolar.
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