— Agencias 05/11/2026
Algunos bebés que presentan reacciones iniciales al consumir maní y obtienen resultados positivos en las pruebas de alergia podrían no ser realmente alérgicos. Un estudio publicado en The Journal of Allergy and Clinical Immunology: In Practice encontró que aproximadamente el 35 % de los lactantes con sospecha de esta alergia no presentó ninguna reacción durante una prueba de provocación alimentaria supervisada.
La investigación se realizó en Australia e incluyó a 1,275 bebés menores de 18 meses. De ellos, 778 fueron sometidos a una prueba de provocación oral para confirmar si realmente tenían alergia al maní.
Este procedimiento consiste en administrar cantidades progresivamente mayores del alimento bajo vigilancia médica, con el objetivo de identificar posibles reacciones alérgicas y atenderlas de inmediato si aparecen.
Los resultados mostraron que alrededor del 65 % de los bebés presentó alguna reacción durante la prueba. En el 12 % se registraron reacciones graves, que fueron atendidas de manera segura por el personal médico.
Por el contrario, el 35 % restante no presentó síntomas, por lo que se descartó el diagnóstico inicial de alergia. Estos niños pudieron comenzar a consumir maní de manera regular, utilizando presentaciones apropiadas para su edad.
Las pruebas iniciales no siempre confirman una alergia
El caso de Arthur, un bebé de cinco meses que presentó enrojecimiento facial y ronchas después de su primera exposición al maní, ilustra esta situación. Las pruebas cutáneas y los análisis de sangre indicaron un riesgo elevado de alergia, por lo que inicialmente se recomendó evitar el alimento.
Sin embargo, al cumplir un año, Arthur fue sometido a una prueba de provocación oral bajo supervisión médica y no presentó ninguna reacción. Como resultado, se retiró de su expediente el diagnóstico de sospecha de alergia.
Los investigadores explicaron que las pruebas cutáneas y los análisis de sangre permiten identificar sensibilización alérgica, pero un resultado positivo no necesariamente significa que la persona desarrollará síntomas al consumir el alimento. Por ello, en determinados casos se requiere una evaluación adicional para confirmar el diagnóstico.
Timothy Brettig, investigador clínico sénior del Instituto de Investigación Infantil Murdoch, señaló que identificar correctamente a los bebés que no son alérgicos permite evitar restricciones alimentarias innecesarias y la preocupación que implica mantener un diagnóstico incorrecto.
Importancia de confirmar el diagnóstico
Los autores consideran que las pruebas de provocación oral supervisadas deberían tener un papel más importante en la evaluación de los lactantes con sospecha de alergia al maní, especialmente antes de iniciar tratamientos como la inmunoterapia oral.
Este tratamiento consiste en administrar dosis controladas y progresivas del alérgeno para aumentar la cantidad que el paciente puede tolerar. En el estudio, casi todos los bebés que presentaron una reacción durante la provocación continuaron con inmunoterapia oral.
La investigadora Kirsten Perrett destacó que los antecedentes clínicos y las pruebas convencionales, por sí solos, no siempre fueron suficientes para establecer un diagnóstico preciso.
Los resultados no significan que los padres deban ofrecer maní en casa a un bebé con sospecha de alergia. La prueba de provocación debe realizarse bajo supervisión de personal especializado, debido a la posibilidad de reacciones graves.
Una evaluación adecuada permite distinguir entre sensibilización y alergia clínica, evitar diagnósticos equivocados y determinar si el niño necesita evitar el alimento o puede incorporarlo de manera segura a su alimentación.
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