— Agencias 04/11/2026
Los medicamentos utilizados para tratar la obesidad y la diabetes, como semaglutida y tirzepatida, podrían ofrecer beneficios adicionales a las personas con prediabetes.
Un nuevo estudio encontró que quienes recibieron fármacos del grupo de los agonistas del receptor GLP-1 tuvieron mayores probabilidades de recuperar niveles normales de glucosa y menores riesgos de desarrollar diabetes tipo 2 y presentar complicaciones cardiovasculares, en comparación con quienes tomaban metformina.
Los resultados serán presentados durante la reunión anual de la Asociación Americana del Corazón (AHA), en Chicago. Aunque todavía son preliminares, podrían contribuir a ampliar las opciones de tratamiento para determinados pacientes con prediabetes y obesidad.
¿Cómo se realizó el estudio?
Los investigadores analizaron los expedientes médicos de más de 250,000 adultos con prediabetes y obesidad atendidos en 104 hospitales entre 2010 y 2023.
Aproximadamente la mitad de los participantes recibía metformina, mientras que el resto utilizaba medicamentos GLP-1, entre ellos semaglutida, tirzepatida, liraglutida y dulaglutida.
El seguimiento duró alrededor de tres años en promedio, periodo durante el cual se evaluaron los cambios en los niveles de glucosa, la aparición de diabetes tipo 2 y distintos acontecimientos cardiovasculares.
¿Qué beneficios se observaron con los medicamentos GLP-1?
En comparación con el grupo que recibía metformina, las personas tratadas con medicamentos GLP-1 presentaron:
53 % más probabilidades de recuperar niveles normales de glucosa en sangre.
31 % menos riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
41 % menos riesgo de morir por cualquier causa.
15 % menos infartos.
20 % menos accidentes cerebrovasculares.
25 % menos casos de insuficiencia cardíaca.
8 % menos casos de fibrilación auricular.
Estos resultados sugieren una posible ventaja de los medicamentos GLP-1 en personas con obesidad y prediabetes. Sin embargo, al tratarse de un análisis de expedientes clínicos, las asociaciones observadas no demuestran por sí mismas que los medicamentos hayan causado todas las diferencias encontradas.
¿Por qué podrían ayudar a prevenir la diabetes y las enfermedades cardiovasculares?
Los agonistas del receptor GLP-1 imitan la acción de una hormona intestinal que participa en la regulación de la glucosa y el apetito. Entre sus efectos se encuentran el aumento de la secreción de insulina dependiente de glucosa, la reducción de la liberación de glucagón y el retraso del vaciamiento gástrico.
Además, estos medicamentos pueden favorecer una pérdida de peso considerable. Según Robert Eckel, portavoz de la AHA y profesor emérito de Medicina de la Universidad de Colorado, la reducción de peso podría explicar parte de los beneficios observados.
El especialista señaló que evitar la progresión de la prediabetes a diabetes tipo 2 también puede contribuir a disminuir complicaciones posteriores, incluidos los infartos y los accidentes cerebrovasculares.
¿Significa que los medicamentos GLP-1 deben sustituir a la metformina?
No necesariamente. Vinicius de Sousa Barzon Serra, investigador de Mayo Clinic y autor del estudio, explicó que la metformina continúa siendo una alternativa de primera línea debido a su seguridad, bajo costo y amplia experiencia de uso.
Los resultados no plantean que un medicamento deba reemplazar automáticamente al otro, sino que los profesionales podrían considerar opciones adicionales para determinados pacientes, tomando en cuenta sus características clínicas y otras enfermedades.
También deben valorarse las limitaciones de los medicamentos GLP-1, entre ellas su costo y disponibilidad, factores que pueden dificultar el acceso al tratamiento.
Los cambios en el estilo de vida siguen siendo fundamentales
Los investigadores enfatizaron que los medicamentos no sustituyen las medidas relacionadas con la alimentación, la actividad física y el control del peso.
La prediabetes representa una oportunidad para intervenir antes de que aparezca la diabetes tipo 2. Por ello, mantener hábitos saludables continúa siendo una parte esencial de la prevención, mientras que la necesidad de tratamiento farmacológico debe determinarse de manera individualizada.
De acuerdo con los investigadores, casi el 40 % de los adultos estadounidenses presenta prediabetes y hasta una de cada diez personas con esta condición podría desarrollar diabetes tipo 2 cada año.
Los resultados del estudio deberán interpretarse con cautela hasta su publicación en una revista científica revisada por especialistas. Además, será necesario contar con más evidencia para determinar qué pacientes podrían beneficiarse de estos medicamentos y si las diferencias observadas se mantienen en otros grupos de población.
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