Entre saxofones y canciones, un amor que se hereda

— Daniela Cordova 03/11/2026

Víctor Hugo y Norita encontraron en la música un lenguaje propio para compartir escenarios, sueños y momentos inolvidables.

Hay canciones que se escuchan y otras que se quedan guardadas para siempre en el corazón. Así ocurrió este martes en la escuela Ignacio Zaragoza, donde Víctor Hugo Bracamontes acompañó con su saxofón la voz de su pequeña hija Norita, de apenas ocho años, en una presentación que convirtió el escenario en un espacio de complicidad, orgullo y amor familiar.

Ella cantaba «Porque te vas», mientras él seguía cada palabra con las notas de su instrumento. Frente a los aplausos de alumnos y maestros, padre e hija compartieron algo más que una interpretación musical: regalaron un pedacito de la relación que han construido entre canciones, admiración y sueños compartidos.

Una pasión que nació en casa

La presentación tuvo un motivo especial: despedir con cariño a una maestra muy querida por la comunidad escolar, quien se jubilaba. Víctor Hugo y Norita decidieron participar para hacer de aquel momento un recuerdo distinto, sin imaginar que también dejarían una imagen entrañable para quienes los escucharon.

Para Víctor Hugo, la música ha estado presente desde siempre. Su acercamiento comenzó entre familiares dedicados al canto y otros instrumentos, una herencia que con el tiempo encontró una nueva forma de continuar a través de su hija.

Aunque no son muchas las ocasiones en las que comparten escenario, ya han grabado algunas canciones que incluso se encuentran disponibles en Spotify. Cada presentación representa una oportunidad para fortalecer ese vínculo que no necesita demasiadas palabras.

Ella canta, él la inspira

Cuando le preguntaron a Norita por qué le gusta cantar, su respuesta tuvo un destinatario especial: su papá. Reconoció que fue él quien la inspiró, porque admira cómo toca sus instrumentos y disfruta las canciones que interpreta.

A sus ocho años, comienza a encontrar sus propios gustos musicales. Le atraen el rock y el reguetón, géneros que también comparte con su padre, aunque Víctor Hugo disfruta una variedad más amplia, desde el reggae y el ska hasta la música regional mexicana y el norteño.

El arte también enseña a vivir.Además de músico, Víctor Hugo es entrenador de atletismo y continúa participando en competencias deportivas. Para él, el deporte y las expresiones artísticas tienen algo en común: permiten encontrar libertad, disciplina y una manera saludable de aprovechar el tiempo.

Por eso invita a las familias a acercarse a la música, aprender a tocar algún instrumento y descubrir nuevas formas de expresión.

Entre entrenamientos, canciones y escenarios, este padre ha encontrado en Norita una compañera especial. Porque quizá algún día ella recuerde poco de aquella presentación, pero siempre habrá una imagen que valdrá la pena conservar: su pequeña voz acompañada por el saxofón de papá, compartiendo una canción que, más allá de los aplausos, hablaba de todo lo que los une.

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Inspiración

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