— Agencias 02/11/2026
Después del Día de Muertos, algunas familias aprovechan los alimentos de la ofrenda, pero las autoridades advierten sobre riesgos sanitarios relacionados con su conservación.
La comida colocada en las ofrendas del Día de Muertos puede compartirse una vez que concluyen las visitas de las ánimas, según la tradición mexicana. Sin embargo, la Secretaría de Salud, la UNAM y el IMSS advierten que el tiempo que los alimentos permanecen sin refrigeración determina si todavía son seguros para el consumo.
¿Qué comida de la ofrenda se puede comer después del 2 de noviembre?
De acuerdo con la UNAM, algunos productos pueden aprovecharse siempre que se hayan mantenido en condiciones higiénicas y no presenten señales de descomposición.
Entre los alimentos que pueden consumirse se encuentran las frutas con cáscara, las calaveritas de azúcar, chocolate o amaranto y el pan de muerto sin moho.
Las frutas deben lavarse antes de comerlas y revisarse para descartar golpes, manchas o deterioro. En el caso del pan de muerto, aunque haya perdido suavidad, puede utilizarse para preparar budines o tostadas francesas, siempre que conserve sus características normales.
Los dulces y chocolates empaquetados también pueden aprovecharse si permanecieron cerrados, no están caducados y sus envolturas no presentan daños.
¿Qué alimentos de la ofrenda debes desechar?
El principal riesgo está en los platillos preparados que permanecieron durante varias horas o días a temperatura ambiente.
La Secretaría de Salud establece que los alimentos cocidos perecederos no deben permanecer fuera del refrigerador más de dos horas. Cuando la temperatura supera los 32 grados, el límite se reduce a una hora.
Por esta razón, se recomienda desechar alimentos como mole con pollo, tamales, arroz, caldos, guisados con carne y preparaciones que contengan leche, crema, queso, huevo o mayonesa cuando hayan superado esos tiempos de exposición.
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) advierte que un alimento contaminado puede no presentar cambios de olor, sabor o apariencia. Además, recalentar la comida no garantiza que sea segura para consumirla.
Por ello, no se recomienda probar los alimentos para comprobar si todavía están en buen estado.
El agua colocada en los vasos de la ofrenda tampoco debe beberse, debido a que pudo contaminarse con polvo, insectos o microorganismos durante su exposición.
¿A qué hora se puede retirar la comida de la ofrenda?
La tradición del Día de Muertos establece que las ánimas visitan los hogares para recibir la esencia de los alimentos colocados en el altar.
En algunas comunidades, como Acaxochitlán, Hidalgo, se considera que los difuntos se retiran al mediodía del 2 de noviembre. Otras familias mantienen la creencia de que este momento ocurre alrededor de las 3 de la tarde.
Una investigación documentada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) explica que, mientras las almas permanecen en casa, los alimentos no deben ser manipulados por los vivos, pues existe la creencia de que hacerlo puede provocar el enojo de los difuntos.
Una vez concluida la visita, los alimentos pueden repartirse entre familiares y visitantes.
Sin embargo, esta costumbre no modifica las recomendaciones sanitarias: que haya terminado el tiempo simbólico de la ofrenda no significa que los alimentos sean aptos para comer.
¿Qué recomienda el IMSS para evitar desperdiciar comida?
El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) recomienda colocar porciones pequeñas de los platillos preparados durante el día central de la celebración y mantener refrigerada la comida destinada al consumo familiar.
Esta medida permite conservar los alimentos en mejores condiciones y reducir el riesgo de contaminación por microorganismos e insectos.
También recomienda moderar el consumo de pan de muerto, ya que una porción de 100 gramos aporta aproximadamente 400 kilocalorías.
Respecto a los elementos decorativos, las flores de cempasúchil que todavía estén en buenas condiciones pueden reutilizarse en manualidades o compostaje. El papel picado, las veladoras y el copal también pueden guardarse para futuras celebraciones.
De esta manera, las familias pueden conservar parte de la tradición del Día de Muertos sin poner en riesgo su salud, priorizando siempre las condiciones de higiene y conservación de los alimentos.
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