— Agencias 01/11/2026
A las puertas de un gimnasio que es acondicionado todos los sábados para dar misa, enfundado en un traje negro, camisa blanca y corbata roja, Andrés, de Guatemala, extiende la mano para dar la bienvenida a familias, parejas, solteros, viudas, niños y ancianos.
La mayoría de los adultos tiene origen guatemalteco, colombiano y mexicano, mientras que los más pequeños nacieron aquí, en Greenville, el condado más poblado de Carolina del Sur. Son unas 200 personas —probablemente 40% son menores de edad— y se han dado cita para celebrar la eucaristía en la víspera del Día de Todos los Santos.
A ritmo de música de cumbia, el padre Pedro Gómez, nacido en Colombia, inicia la eucaristía, en la que se le escucha rogar en varias ocasiones por los "perseguidos".
"Hay muchas clases de perseguidos, entre ellos los migrantes, por el idioma, la cultura, no hay mucha acogida", dice a EL UNIVERSAL. "El problema es que hay mucho engaño de parte de los líderes y la gente no tiene criterio para filtrar la información. La situación es realmente complicada. No nos queda más que hacer un llamado a ser más conscientes y a que se den cuenta de los peligros".
Andrés, con cuatro hijos y ocho nietos, dice que en la Parroquia de la Iglesia católica de San Sebastián hay unos 200 voluntarios. "Que yo sepa, ninguno puede votar, los que sí son los jóvenes. Les estamos diciendo que voten, pero que lo hagan por el que vea por nuestra comunidad. Muchos votaron por ya sabes quién y están arrepentidos". La comunidad latina tiene en sus manos la carta que podría definir quién se queda con el escaño en el Senado.
"Vemos que en el sureste de EU es en donde está habiendo un aumento considerable, y si bien se habla más y más de los latinos, todavía hay mucho trabajo por hacer", dice Araceli Hernández Laroche, profesora de lenguas en la Universidad de Carolina del Sur, a este medio.
"Pero las cosas están cambiando. Las encuestas apuntan a una contienda al Senado mucho más reñida de lo que están acostumbrados en el estado. Más allá de los candidatos en sí, la elección refleja una Carolina del Sur en proceso de cambio. Nuestro estado está creciendo rápidamente y volviéndose cada vez más diverso". Los latinos conforman 8.5% de la población y sólo representan 2.5% de los votantes registrados, unos 86 mil 465 votos. "Si los hispanos se movilizan más por un candidato que por otro, pienso que su voto pude influir. Incluso, tal vez ese medio porcentaje que se le da a una candidata y no a la otra puede cambiar el resultado", señala Hernández.
David White, del Departamento de Ciencias Políticas y Geografía de la Universidad Francis Marion, dice a El Gran Diario de México: "Una estudiante latina estaba nerviosa cuando Trump ganó la elección porque sus padres no eran ciudadanos. Debido a lo que ha pasando en los últimos meses me pregunto si eso inhibirá la votación hispana".
Al terminar la homilía, Ariana —de 23 años, hija de padres nacidos en Veracruz y quien ejercerá su voto por segunda ocasión— dice: "Sí voy a votar porque quiero ver un cambio. Si no ahora, sí en el futuro (...) Hay mucho enojo en los jóvenes, se han dado cuenta que esta vez el cambio fue malo".
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