Morena y los filtros de la pureza

— Raúl Rodríguez Cortés 30/10/2026

En Morena juran y perjuran que rumbo a las elecciones de 2027 no bastará con ganar una encuesta ni presumir estructura territorial. La dirigencia nacional que encabezan Ariadna Montiel y Citlalli Hernández promete cerrarle la puerta a todo aquel aspirante con antecedentes cuestionables y/o presuntos vínculos con la delincuencia. Y vaya que hay tela de dónde cortar.

En el discurso suena impecable el compromiso, pero ya veremos qué ocurre cuando los filtros morenistas de la pureza tengan que aplicarse a los personajes más poderosos e influyentes del propio movimiento.

Aún tocada por las recientes declaraciones de la gobernadora de Chihuahua María Eugenia Campos al acusarla, sin presentar pruebas, de haberse reunido con el narcotraficante Aureliano Guzmán Loera alias “El Guano”, la presidenta nacional de Morena Ariadna Montiel no quita el dedo del renglón y es contundente al reiterar que no habrá candidaturas para quienes tengan un pasado cuestionable, incluso si ganan las encuestas. Citlalli Hernández, al frente de la Comisión Nacional de Elecciones, también anunció revisiones incluso entre quienes ya han sido designados coordinadores para la defensa de la 4T.

Y es precisamente ahí donde aparece en Cuernavaca un caso interesante. El senador guinda Víctor Mercado Salgado, exsecretario de Movilidad durante el gobierno de Cuauhtémoc Blanco, acaba de registrarse para buscar la coordinación municipal en defensa de la transformación en la capital de Morelos.

El problema es que su trayectoria política trae algunos episodios que deben ser transparentemente explicados. En mayo pasado, por ejemplo, reconoció haber recibido apoyo político de Mauro Rivera, Pablo Portillo y Horacio Zavaleta, tres personajes detenidos en la Operación Enjambre, estrategia de seguridad que se aplica desde finales de 2024 (principalmente en el Estado de México), que investiga la presunta relación de autoridades locales con redes criminales y que ha dado lugar a la detención de 60 exservidores públicos y exfuncionarios municipales.

Por supuesto que conocer o ser conocido de cualquier persona no constituye un delito. Pero tampoco es irrelevante cuando el propio partido promete revisar cuidadosamente los antecedentes de sus aspirantes a posiciones de elección popular.En este caso de Mercado Salgado se suman las auditorías especiales a la secretaría de Movilidad que encabezó en Morelos, además de investigaciones periodísticas sobre su patrimonio que le documentaron la presunta propiedad de once 11 residencias en Cuernavaca.

Insistimos que nada de lo anterior representa por sí mismo una sentencia, ni acredita responsabilidad penal del legislador. Pero se trata de antecedentes públicos que permiten plantear preguntas válidas.

Mercado Salgado apenas se registró, no ha ganado ni siquiera la encuesta que lo haría coordinador municipal y, por supuesto aún no es candidato. De ahí que cobre gran relevancia saber cómo funcionarán los filtros de la pureza anunciados por Montiel y Hernández. Porque una cosa es prometer filtros ante cámaras y micrófonos, y otra demostrar cómo se aplican cuando aparecen nombres conocidos. En Morena ya anunciaron los candados. Ahora falta conocer si la misma llave abrirá todas las puertas. 

Instantánea:

1. ¿ES TADDEI DE MORENA? No hay dato que lo sustente. La ahora expresidenta del INE ha construido su trayectoria en el ámbito electoral, ajena a militancia partidista alguna. A finales de 1992 inició esa carrera en el recién creado IFE cuando aún era presidido por el secretario de Gobernación, en esas fechas Fernando Gutiérrez Barrios. Se le ordenó coordinar actividades en Chihuahua y Durango. Más adelante, en 2014, todavía en el gobierno panista de Guillermo Padrés (actualmente en libertad después de pasar dos años en prisión por lavado de dinero y delitos fiscales) se ocupó del órgano electoral de su estado natal, Sonora, justo en la transición de IFE a INE estipulada en la reforma electoral promovida ese año por Peña Nieto. Por esa razón Taddei no fue designada para ese cargo por el Congreso del estado, como antes estaba estipulado, sino por el consejo general del INE al que había llegado Lorenzo Córdova Vianello como presidente el 3 de abril de 2014, después de encabezar al IFE temporalmente desde el 8 de enero de ese mismo año. Ocho años después, atendió la convocatoria para participar en la integración del consejo general del INE y el comité técnico declaró su perfil “óptimo para integrar la quinteta de mujeres” entre las que una mayoría calificada de la cámara baja elegiría a la nueva presidenta. Al no alcanzar las dos terceras partes de los votos, fue designada por insaculación (tómbola).

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