Horario de verano permanente en EU: un estudio advierte posibles riesgos para los niños

— Agencias 30/10/2026

El debate sobre mantener el horario de verano durante todo el año continúa en Estados Unidos.

Aunque esta medida permitiría disfrutar de más luz natural por las tardes y evitaría cambiar los relojes dos veces al año, una nueva investigación advierte que también podría aumentar la exposición de los niños a desplazamientos escolares en condiciones de oscuridad.

El estudio, publicado en la revista Current Biology, fue realizado por investigadores de la Universidad de Washington. Para analizar los posibles efectos de un horario de verano permanente, el equipo examinó los horarios de entrada de más de 16,000 escuelas en 14 estados, que en conjunto atienden aproximadamente a 8.6 millones de estudiantes.

¿Qué ocurre cuando termina el horario de verano?

En Estados Unidos, el horario de verano termina el primer domingo de noviembre. A las 2:00 de la madrugada, los relojes se atrasan una hora y vuelven a marcar la 1:00. Como consecuencia, el amanecer y el atardecer ocurren una hora antes según el reloj, por lo que hay más luz natural durante las primeras horas del día y oscurece más temprano por la tarde.

Este sistema se implementó para aprovechar mejor la luz solar durante las tardes de los meses más cálidos. Actualmente, comienza el segundo domingo de marzo y concluye el primero de noviembre.

Sin embargo, los cambios de horario pueden alterar el sueño y las rutinas cotidianas. El ajuste de primavera suele ser más complicado porque implica perder una hora de descanso, mientras que el de otoño añade una hora, aunque también puede modificar los hábitos de sueño, especialmente en los niños pequeños.

¿Por qué se propone mantener el horario de verano?

Quienes respaldan esta medida consideran que evitaría los ajustes semestrales y permitiría disponer de más luz natural al finalizar las jornadas laborales y escolares. Esto facilitaría realizar actividades recreativas, practicar ejercicio al aire libre y podría beneficiar a ciertos sectores comerciales.

En Estados Unidos, la propuesta conocida como Ley de Protección de la Luz Solar busca establecer el horario de verano de manera permanente. Si se aplicara, los relojes permanecerían adelantados durante el invierno, lo que retrasaría tanto el amanecer como el anochecer.

No obstante, también existe otra postura: mantener el horario estándar durante todo el año. Esta alternativa conservaría una mayor cantidad de luz natural por las mañanas y eliminaría igualmente los cambios de hora.

El posible riesgo para los estudiantes

Para evaluar las consecuencias de las distintas alternativas, los investigadores calcularon cuántos desplazamientos escolares se realizarían antes del amanecer bajo tres escenarios: horario estándar permanente, sistema actual de cambios semestrales y horario de verano permanente.

De acuerdo con sus estimaciones, mantener el horario de verano durante todo el año generaría alrededor de 356 millones de desplazamientos escolares adicionales antes del amanecer cada año en los 14 estados analizados. Al extrapolar los resultados a todo Estados Unidos, la cifra superaría los 2,000 millones de trayectos anuales en condiciones de oscuridad.

Posteriormente, el equipo examinó registros nacionales de accidentes de tránsito mortales ocurridos entre 2015 y 2024. El análisis se concentró en más de 10,000 siniestros registrados durante las mañanas del periodo escolar, entre las 7:00 y las 8:30.

Los resultados mostraron que los accidentes ocurridos antes del amanecer tenían una probabilidad 77% mayor de involucrar a un peatón que aquellos registrados después de que saliera el sol. Entre los menores de 5 a 18 años, la probabilidad de que hubiera un peatón involucrado fue más del doble durante las mañanas oscuras.

Estos datos sugieren que mantener el horario de verano podría incrementar la exposición de los estudiantes a condiciones de menor visibilidad durante sus traslados.

¿Por qué los niños son más vulnerables?

La visibilidad es uno de los factores principales. En condiciones de poca iluminación, los conductores tienen mayores dificultades para detectar a los peatones, especialmente a los niños, debido a su menor estatura y visibilidad.

Además, los menores todavía desarrollan habilidades para calcular la velocidad y la distancia de los vehículos, por lo que pueden cometer errores al cruzar las calles. Los adolescentes que conducen hacia sus escuelas también pueden enfrentar riesgos relacionados con su limitada experiencia al volante.

Los investigadores señalaron que algunos grupos podrían verse más afectados. Los estudiantes de familias con menos recursos, por ejemplo, pueden necesitar salir temprano para asistir a programas de desayuno escolar y depender en mayor medida de los desplazamientos a pie o del transporte público.

Es importante considerar que el estudio no modificó los horarios oficiales ni midió directamente los accidentes que ocurrirían después de implementar un nuevo sistema. En su lugar, combinó horarios escolares, cálculos de luz solar y registros históricos de siniestros para estimar los posibles efectos. Además, la proyección nacional utilizó como referencia una entrada escolar hipotética a las 8:00 de la mañana, aunque los horarios varían entre instituciones.

Horario de verano o estándar: ¿qué alternativa ofrece más beneficios?

Mantener el horario de verano permitiría contar con más luz natural durante las tardes, una ventaja para quienes realizan actividades después del trabajo o la escuela. Algunas investigaciones también han planteado posibles beneficios relacionados con la reducción de ciertas colisiones de vehículos con animales.

Por su parte, el horario estándar permanente conservaría más iluminación durante las mañanas, cuando muchas personas se trasladan a sus centros de estudio o trabajo.

Diversas organizaciones médicas y especialistas en medicina del sueño respaldan esta última alternativa porque se ajusta mejor a los ritmos circadianos, los mecanismos biológicos que regulan el sueño, la vigilia y otras funciones del organismo. La exposición a la luz solar por la mañana contribuye a sincronizar el reloj biológico y favorece el estado de alerta.

En realidad, ninguna de las dos opciones aumenta la cantidad total de luz disponible durante el día. La diferencia está en cómo se distribuye esa iluminación y en el equilibrio que se busca entre las necesidades de la mañana y las actividades de la tarde.

¿Cómo preparar a los niños para el cambio de hora?

Los padres pueden facilitar la adaptación de sus hijos mediante pequeños ajustes en los días previos al cambio. Una estrategia consiste en retrasar gradualmente la hora de acostarse unos 15 minutos diarios durante los cuatro días anteriores a la transición.

También puede ser útil modificar progresivamente los horarios de las comidas, el baño y otras actividades nocturnas para mantener una rutina estable.

Entre las recomendaciones para favorecer el descanso se encuentran:

Mantener horarios regulares: procurar que la hora de despertarse y acostarse sea constante.

Aprovechar la luz natural: realizar actividades al aire libre por la mañana y durante el día.

Establecer una rutina nocturna: reducir gradualmente la actividad antes de dormir y evitar las pantallas cerca de la hora de acostarse.

Ajustar las actividades familiares: adaptar las comidas y otras rutinas al nuevo horario.

Los adultos también pueden experimentar cambios en sus patrones de sueño, somnolencia más temprana o disminución de energía durante las tardes. Mantener la actividad física, salir a caminar durante las horas de luz y evitar la cafeína al final del día puede ayudar a afrontar la transición.

Medidas para proteger a los niños durante las tardes oscuras

El cambio de horario también implica que anochecerá más temprano. Por ello, los menores que regresan caminando o en bicicleta, o que participan en actividades después de clases, pueden encontrarse con condiciones de poca iluminación.

Para reducir los riesgos, se recomienda utilizar prendas con elementos reflectantes, instalar luces en las bicicletas y cruzar las calles por los lugares señalizados. Siempre que sea posible, es conveniente que los niños se desplacen acompañados por un adulto o en grupo.

En conjunto, la investigación aporta información relevante al debate sobre el horario permanente y destaca la importancia de considerar la seguridad infantil, los patrones de sueño y las necesidades de la población antes de modificar el sistema actual.

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