— Agencias 30/10/2026
Entre cantos, dulces tradicionales y recorridos por las calles, niños chiapanecos mantienen viva una costumbre del 1 de noviembre que conecta generaciones con la memoria de sus difuntos.
Cada 1 de noviembre, las calles de distintos municipios de Chiapas se llenan de niños que recorren las colonias para pedir dulces y alimentos al grito de "¡Calabacita, tía!", una tradición vinculada con el Día de Todos los Santos que conserva elementos de las antiguas ofrendas familiares y las costumbres populares de la entidad.
Mientras en distintas partes de México los niños salen a las calles disfrazados para pedir dulces durante las celebraciones de Halloween, en Chiapas existe una costumbre particular que forma parte de la identidad cultural de sus habitantes: el "Calabacita, tía".
Esta práctica se realiza principalmente durante el anochecer del 1 de noviembre, cuando grupos de pequeños recorren las calles y llaman a las puertas de las viviendas para solicitar algún alimento o golosina. Sin embargo, a diferencia de otras formas de pedir dulces, la tradición chiapaneca conserva expresiones y respuestas que le dan un significado particular.
Cuando los habitantes de una casa entregan algún alimento, los niños responden con un entusiasta "¡Que viva la tía!". En cambio, cuando no reciben nada, pueden despedirse con la frase "¡Que muera la tía!".
Aunque actualmente se entregan principalmente dulces comerciales, la costumbre tiene antecedentes relacionados con los alimentos preparados para las celebraciones de los difuntos, las ofrendas familiares y los cantos populares que acompañaban los recorridos infantiles.
¿Cómo nació la tradición de "Calabacita, tía" en Chiapas?
La historia de esta costumbre está relacionada con las celebraciones del Día de Todos los Santos y las prácticas familiares que se desarrollaron en diferentes regiones de Chiapas.
De acuerdo con Sara Isabel Martínez Rincón, cronista del barrio del Calvario de Tuxtla Gutiérrez, antiguamente las familias preparaban distintos alimentos para recibir a los niños que recorrían las calles durante estas fechas.
Entre los productos que podían entregar se encontraban tamales pequeños, frutas, dulces tradicionales y calabaza preparada, alimentos que también estaban presentes en las ofrendas dedicadas a los seres queridos fallecidos.
La cronista recuerda que estas visitas tenían, en algunos casos, un componente religioso. Durante el siglo XIX, según sus referencias históricas, existía la costumbre de invitar a los niños a pasar frente a los altares para rezar o agradecer a las almas de los difuntos antes de recibir algún alimento.
De esta manera, compartir comida no solamente representaba un gesto de convivencia entre vecinos, sino que también estaba relacionado con las prácticas de recuerdo y veneración de los familiares fallecidos.
Sin embargo, es importante distinguir estos antecedentes religiosos del origen de la expresión "Calabacita, tía", cuya aparición como costumbre reconocible se ubica varias décadas después.
Tuxtla Gutiérrez, origen de la expresión "Calabacita, tía"
La cronista Sofía Mireles Gavito, originaria de Tonalá y presidenta de la Asociación de Cronistas del Estado de Chiapas desde 2019, sostiene que la expresión "Calabacita, tía" surgió en Tuxtla Gutiérrez a mediados del siglo XX.
Su explicación retoma las investigaciones del fallecido cronista tuxtleco José Luis Castro Aguilar, quien documentó el desarrollo de esta práctica durante ese periodo.
Por su parte, Jorge Alejandro Sánchez Flores, cronista de la capital chiapaneca, ubicó alrededor de 1940 los primeros recorridos infantiles para pedir calabaza.
De acuerdo con su reconstrucción histórica, durante las décadas de 1950 y 1960 los niños acostumbraban salir en pequeños grupos, generalmente sin disfraces, acompañados de campanitas o recipientes con piedras que utilizaban para hacer ruido durante sus recorridos.
En aquellos años, la calabaza en dulce era uno de los alimentos característicos de la temporada, aunque también se entregaban mandarinas y otras preparaciones tradicionales.
Con el paso del tiempo, la práctica incorporó nuevas formas de celebración, pero mantuvo la expresión que todavía identifica a esta tradición chiapaneca.
¿Por qué los niños dicen "tía" cuando piden dulces?
Una de las particularidades de esta celebración es la manera en que los pequeños se dirigen a las personas que abren las puertas de sus viviendas.
La palabra "tía" no necesariamente hace referencia a una familiar. En distintas comunidades de Chiapas existe la costumbre de llamar tío o tía a las personas adultas, incluso cuando no existe un parentesco directo.
Sara Isabel Martínez Rincón explica que esta expresión está relacionada con una forma de trato hacia las personas mayores y con la figura de la mujer que recibía a los niños en las viviendas.
Sofía Mireles Gavito coincide en que se trata de una expresión de respeto y afecto que forma parte de las relaciones sociales en distintas comunidades chiapanecas.
Por ello, cuando los pequeños llegan a una casa y pronuncian "Calabacita, tía", no solamente solicitan algún alimento, sino que reproducen una forma tradicional de dirigirse a los habitantes de su comunidad.
Las respuestas también forman parte del carácter particular de la celebración. Si reciben algún alimento, agradecen con un "¡Que viva la tía!". Si se marchan con las manos vacías, pueden exclamar "¡Que muera la tía!".
¿Qué cantaban los niños antes de pedir calabaza?
Además de la conocida expresión, antiguamente los recorridos infantiles estaban acompañados por cantos que hacían referencia a los difuntos y a los alimentos que solicitaban en las viviendas.
En Tuxtla Gutiérrez, uno de los versos recordados por los habitantes comenzaba con la frase "Somos angelitos del cielo bajando".
La composición popular se interpretaba frente a las casas y servía como una manera de anunciar la llegada de los pequeños.
Entre sus estrofas se encuentra la siguiente:
"Arriba del cielo, mataron un gato,
Lo supo San Pedro y bajó sin zapato.
Angelitos somos, del cielo bajamos
Pidiendo calabaza para que comamos.
Yo no quiero vino, ni quiero cerveza,
Yo solo les pido lo que está en la mesa".
Estos cantos reflejaban la relación entre las celebraciones religiosas, las ofrendas y la convivencia comunitaria.
De acuerdo con los testimonios recopilados por las cronistas, los alimentos entregados podían variar dependiendo de las costumbres de cada familia y de los productos disponibles durante la temporada.
¿Qué es pedir ayote y en qué municipios de Chiapas se acostumbra?
Aunque "Calabacita, tía" es una expresión especialmente identificada con Tuxtla Gutiérrez y su zona metropolitana, en otras regiones del estado existen prácticas similares.
En municipios como Tonalá y Tapachula, los niños acostumbran salir a las calles para "pedir ayote", una expresión relacionada con la solicitud de calabaza.
La palabra ayote proviene del náhuatl ayotli y significa calabaza.
Sofía Mireles Gavito explica que esta costumbre también forma parte de las celebraciones tradicionales de Todos Santos y conserva una relación con los alimentos que se preparan durante las fechas dedicadas a los difuntos.
Sin embargo, la práctica experimentó una disminución considerable hacia la década de 1980 en distintos municipios chiapanecos.
Aproximadamente dos décadas después comenzó un proceso de recuperación, impulsado en parte por las familias que volvieron a acompañar a los niños durante sus recorridos.
Actualmente, estas actividades representan una oportunidad para que padres, hijos y otros integrantes de las familias compartan las celebraciones y conozcan las costumbres de sus comunidades.
¿Qué relación tiene "Calabacita, tía" con Halloween?
Con el paso de los años, las celebraciones del 1 de noviembre también incorporaron elementos relacionados con Halloween, especialmente en la vestimenta de los niños y los productos que reciben durante sus recorridos.
Los disfraces de monstruos, brujas, personajes de películas y figuras de la cultura popular estadounidense forman parte de las celebraciones actuales.
No obstante, los antecedentes de "Calabacita, tía" muestran que originalmente los niños no necesitaban disfrazarse para participar en esta actividad.
Durante buena parte del siglo pasado, los recorridos estaban relacionados principalmente con los cantos populares, la solicitud de calabaza en dulce y los alimentos que las familias preparaban para recordar a sus difuntos.
Para la cronista Sofía Mireles Gavito, tanto el "Calabacita, tía" como la tradición de pedir ayote representan manifestaciones de la identidad cultural chiapaneca frente a la influencia de otras celebraciones.
Estas prácticas también reflejan la permanencia de costumbres vinculadas con la agricultura, los alimentos de temporada y las expresiones comunitarias del Día de Muertos.
Sin embargo, la incorporación de disfraces y golosinas comerciales también evidencia cómo las tradiciones pueden transformarse al entrar en contacto con otras manifestaciones culturales.
Una tradición que mantiene viva la memoria de Chiapas
Aunque los recorridos infantiles han cambiado con el paso de las generaciones, el "Calabacita, tía" continúa formando parte de las celebraciones del 1 de noviembre en distintas comunidades de Chiapas.
Sara Isabel Martínez Rincón reconoce que los cantos tradicionales ya no se escuchan de la misma manera en todos los lugares y que algunas de sus expresiones han dejado de transmitirse entre los niños.
También han cambiado los alimentos que se entregan, la manera de recorrer las calles y los elementos que acompañan a los pequeños durante sus visitas.
Actualmente, las golosinas comerciales tienen una presencia importante, mientras que los disfraces y la influencia de Halloween se han integrado a las actividades.
A pesar de estas modificaciones, la esencia de la celebración permanece en el encuentro entre vecinos y familias que participan en una práctica transmitida de generación en generación.
Cada 1 de noviembre, pedir "Calabacita, tía" representa mucho más que salir a buscar dulces: es una expresión de la memoria colectiva, las costumbres familiares y la identidad cultural de Chiapas, donde las tradiciones del Día de Muertos continúan encontrando nuevas formas de permanecer.
Instala la nueva aplicación de El Tiempo MX