— Agencias 28/10/2026
Las personas adultas de 45 años o más con autismo podrían tener una mayor probabilidad de presentar síntomas motores asociados con la enfermedad de Parkinson, de acuerdo con una investigación publicada el 24 de octubre en la revista Autism.
El estudio analizó datos de casi 57 millones de estadounidenses de 45 años o más que utilizaron Medicare o Medicaid entre 2017 y 2019. Los resultados mostraron que aproximadamente el 3.8 % de las personas con autismo presentaba síntomas relacionados con el parkinsonismo, frente a menos del 1.6 % de quienes no tenían autismo ni discapacidad intelectual.
La frecuencia fue aún mayor entre las personas con discapacidad intelectual y entre quienes presentaban ambas condiciones. Los investigadores reportaron los siguientes resultados:
4.9 %: personas con autismo y discapacidad intelectual.
4.3 %: personas con discapacidad intelectual.
3.8 %: personas con autismo.
Menos del 1.6 %: personas sin autismo ni discapacidad intelectual.
Al considerar las tasas estandarizadas por edad, se registraron 1,341 casos por cada 100,000 años-persona entre quienes tenían autismo y discapacidad intelectual; 1,017 entre las personas con discapacidad intelectual; 977 entre las personas con autismo y 234 en el grupo de comparación. Los años-persona representan el tiempo total durante el cual los participantes estuvieron bajo observación y en riesgo de presentar el resultado estudiado.
El investigador principal, Greg Wallace, profesor de ciencias del habla, lenguaje y audición de la Universidad George Washington, explicó que los resultados se suman a la evidencia que relaciona el autismo en la edad adulta con una mayor frecuencia de parkinsonismo.
El parkinsonismo es un conjunto de manifestaciones motoras que pueden incluir temblores, rigidez y lentitud de los movimientos. Aunque estos síntomas también aparecen en la enfermedad de Parkinson, no son exclusivos de ella y pueden tener otras causas.
Los investigadores señalaron que los resultados no parecen explicarse únicamente por las dificultades motoras que algunas personas con autismo o discapacidad intelectual presentan desde etapas tempranas de la vida. Por ello, recomendaron que los profesionales de la salud documenten las capacidades y limitaciones motoras de cada paciente durante la adultez y observen si se producen cambios con el tiempo.
Además, aunque el análisis tomó en cuenta los medicamentos prescritos, los adultos con autismo continuaron mostrando una mayor frecuencia de síntomas. Los autores destacaron que también es necesario vigilar los posibles efectos secundarios de ciertos fármacos, como algunos antipsicóticos, que pueden provocar alteraciones del movimiento similares al parkinsonismo.
Pese a estos hallazgos, el estudio no demuestra que el autismo cause la enfermedad de Parkinson ni permite establecer con certeza qué personas desarrollarán estos síntomas. Los investigadores consideran necesario realizar nuevos estudios para identificar a qué edad comienzan las manifestaciones, qué factores pueden favorecer su aparición y cómo distinguirlas de las dificultades motoras previas o de los efectos de los medicamentos.
En conclusión, los resultados resaltan la importancia de dar seguimiento a la salud motora de las personas autistas a medida que envejecen. Reconocer cambios nuevos o progresivos en el movimiento puede ayudar a orientar una evaluación clínica adecuada y a identificar posibles causas tratables.
Instala la nueva aplicación de El Tiempo MX