Difusión de imágenes íntimas sin consentimiento: el impacto psicológico

— Agencias 26/10/2026

La difusión de imágenes íntimas sin autorización puede provocar consecuencias emocionales profundas, afectar la autoestima y deteriorar la confianza en otras personas.

Por ello, la psiquiatra infantojuvenil Silvia Ongini, del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), destacó la importancia de que los adultos y las instituciones respondan de manera rápida, empática y sostenida ante estas situaciones.

Su advertencia surgió tras la denuncia de una familia de Catamarca, Argentina, cuya hija sufrió insultos, empujones y burlas relacionadas con un video íntimo durante su viaje de egresados a Bariloche.

Según el testimonio de sus padres, el material circulaba entre compañeros desde abril y la adolescente se enteró de su difusión en junio. Posteriormente, dejó de asistir con regularidad a la escuela y continuó sus estudios de manera virtual.

Violencia digital durante la adolescencia

Ongini explicó que la adolescencia es una etapa de desarrollo en la que todavía se consolidan las capacidades para evaluar riesgos y anticipar las consecuencias de determinadas decisiones. Por eso, compartir una fotografía o un video puede tener implicaciones que no siempre se dimensionan inicialmente, especialmente cuando el contenido se difunde sin control.

La especialista subrayó que la falta de consentimiento convierte la divulgación de imágenes íntimas en una forma grave de violencia. Estas situaciones pueden ocurrir entre compañeros de escuela, amistades o personas que pertenecen al círculo de confianza de la víctima.

En el caso denunciado, los padres señalaron que tres compañeros quedaron bajo investigación por la circulación del material. También relataron que, durante la última noche del viaje de egresados, varias jóvenes insultaron a su hija, hicieron comentarios sobre su cuerpo y volvieron a mencionar el video íntimo.

La familia había organizado el viaje con anticipación y con acompañamiento psicológico y psiquiátrico, con la intención de que la adolescente pudiera participar en la experiencia junto a sus compañeros.

La violencia digital también puede manifestarse mediante el grooming, el hostigamiento en redes sociales, el aislamiento en grupos de mensajería y la creación de contenidos sexuales falsos mediante herramientas de inteligencia artificial.

Las consecuencias psicológicas van más allá de internet

La psiquiatra advirtió que una agresión sexual digital no pierde gravedad por no implicar contacto físico. La exposición de la intimidad puede generar vergüenza, angustia, aislamiento y una pérdida de confianza tanto en uno mismo como en los demás.

En este sentido, explicó que la respuesta del entorno puede influir en la evolución emocional de la persona afectada. Escucharla sin juzgarla, reconocer la gravedad de lo ocurrido y ofrecer apoyo oportuno son acciones fundamentales para evitar que la víctima enfrente sola las consecuencias.

Durante una movilización en Catamarca, una adolescente que participó en la protesta cuestionó la falta de intervención de compañeros, docentes y autoridades. También recordó que la responsabilidad por la difusión no consentida recae en quien vulnera la intimidad, no en la persona afectada.

El papel de los adultos y de las instituciones educativas

Ongini sostuvo que la prevención del acoso escolar no debe centrarse exclusivamente en castigar a quien agrede o en atender a la víctima. También es necesario trabajar con quienes observan las agresiones y permanecen en silencio.

La validación social dentro de un grupo puede reforzar las conductas de hostigamiento. Por el contrario, cuando los compañeros dejan de celebrarlas, las cuestionan y apoyan a quien está siendo atacado, se reduce la posibilidad de que el agresor mantenga su influencia.

El aislamiento en grupos de mensajería, como bloquear a un compañero o excluirlo deliberadamente, constituye otra forma de acoso que puede pasar inadvertida para los adultos.

La especialista también alertó sobre las dificultades que tienen algunos adolescentes para expresar lo que sienten ante sus familiares o docentes. Cuando no encuentran espacios de escucha, pueden buscar respuestas en herramientas automatizadas, incluidos los chatbots. Por ello, consideró fundamental que los adultos estén disponibles y presten atención a los cambios emocionales y de comportamiento.

Salud mental adolescente: señales que requieren atención

El artículo cita datos del Ministerio Público Tutelar de la Ciudad de Buenos Aires, según los cuales las internaciones por riesgo suicida aumentaron un 15 % entre 2023 y 2025. De esos casos, el 72.4 % correspondió a mujeres y el 50.6 % involucró a adolescentes de entre 13 y 15 años.

Estas cifras reflejan una preocupación por la salud mental de los jóvenes, aunque no permiten atribuir ese incremento a una única causa.

Ante situaciones de hostigamiento, aislamiento o difusión de material íntimo, es importante prestar atención a señales como el retraimiento, el abandono de actividades habituales, los cambios marcados en el estado de ánimo y las dificultades para asistir a la escuela. Si aparecen amenazas, autolesiones o expresiones relacionadas con el suicidio, se necesita atención profesional urgente.

Proteger a la víctima sin apartarla de su entorno

La especialista cuestionó las respuestas institucionales que consisten en retirar a la víctima de los espacios compartidos mientras no se modifica la conducta de quienes la agreden. Aunque algunas medidas de protección pueden ser necesarias de forma temporal, no deberían convertirse en una exclusión que limite la vida escolar o social de la persona afectada.

Una respuesta adecuada requiere detener el hostigamiento, evitar que el contenido íntimo continúe circulando, ofrecer acompañamiento psicológico cuando sea necesario y establecer medidas de protección con participación de la familia y de las instituciones responsables.

La intervención temprana, la empatía y el compromiso de todo el entorno son fundamentales para frenar la violencia digital. Escuchar sin culpabilizar, actuar ante las agresiones y construir espacios seguros puede ayudar a reducir el daño psicológico y favorecer la recuperación de quienes atraviesan estas experiencias.

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