— Agencias 25/10/2026
Las movilizaciones por el poder adquisitivo y los servicios públicos aumentan la presión sobre Emmanuel Macron, cuyo gobierno enfrenta una Asamblea fragmentada.
Las protestas sociales en Francia por el poder adquisitivo, los servicios públicos y el costo de vida han reavivado el debate sobre la autoridad política del presidente Emmanuel Macron, en medio de un escenario marcado por la fragmentación parlamentaria y las dificultades del Ejecutivo para impulsar su agenda.
El sábado 24 de octubre, unas 410 mil personas participaron en movilizaciones en todo el país, según el Ministerio del Interior francés, mientras los organizadores sindicales reportaron una cifra considerablemente mayor. Las protestas también estuvieron acompañadas por enfrentamientos y detenciones en distintas ciudades.
En este contexto, el historiador francés Emmanuel de Waresquiel afirmó en la emisora France Inter que Macron ha perdido parte de su legitimidad política después de dos años de dificultades para gobernar.
El historiador relacionó la situación con la disolución de la Asamblea Nacional en 2024 y las posteriores elecciones legislativas, que dejaron un Parlamento sin una mayoría clara.
Una Asamblea Nacional fragmentada
La disolución de la Asamblea Nacional, anunciada por Macron en junio de 2024 después del avance de la extrema derecha en las elecciones europeas, derivó en unas legislativas anticipadas que produjeron una cámara fragmentada.
Desde entonces, el Ejecutivo ha tenido que buscar apoyos entre diferentes fuerzas políticas para avanzar con sus iniciativas. La falta de una mayoría estable ha dificultado la aprobación de medidas y ha contribuido a la inestabilidad gubernamental.
El actual primer ministro es Sébastien Lecornu, quien ocupa el cargo desde el 10 de octubre de 2025, de acuerdo con la información oficial del Gobierno francés.
Expertos cuestionan la capacidad de gobernar
De Waresquiel comparó la situación con episodios anteriores de la Quinta República, entre ellos la renuncia de Charles de Gaulle en 1969 y la primera cohabitación entre el presidente François Mitterrand y un gobierno de derecha encabezado por Jacques Chirac en 1986.
El historiador consideró que Macron ha descartado alternativas como su propia dimisión o una cohabitación para enfrentar el bloqueo institucional.
Otros especialistas también han cuestionado la capacidad del Ejecutivo para responder al escenario actual. El profesor de Derecho Público Denis Baranger sostuvo que un gobierno sin mayoría enfrenta dificultades para gobernar de manera eficaz.
El politólogo Luc Rouban, por su parte, ubicó las movilizaciones dentro de una continuidad de las protestas de los chalecos amarillos y señaló la paradoja de que Macron sea simultáneamente destinatario de las demandas sociales y objeto del descontento expresado en las calles.
Macron endurece postura ante las protestas
La crisis también ha llevado al presidente francés a endurecer su posición frente a las movilizaciones.
Después de los disturbios registrados el 17 de octubre, Macron anunció que las autoridades podrían prohibir manifestaciones organizadas por grupos que, según él, carecen de legitimidad para convocarlas. Los actos organizados por sindicatos serían examinados conforme a la legislación vigente.
Las autoridades desplegaron alrededor de 70 mil policías y gendarmes durante las movilizaciones del 24 de octubre. El Ministerio del Interior reportó más de mil detenciones durante esa jornada.
Los sindicatos y grupos de protesta, sin embargo, han anunciado nuevas movilizaciones. Organizaciones sindicales convocaron a una nueva manifestación nacional para el 31 de octubre y a una huelga el 5 de noviembre, con demandas relacionadas con salarios, costo de vida y servicios públicos.
El término “faccioso” genera críticas
De Waresquiel también cuestionó el término “faccioso” utilizado por Macron para referirse a participantes de los actos violentos registrados durante las protestas del 17 de octubre.
El historiador consideró que la expresión tiene una fuerte carga histórica al recordar el vocabulario político utilizado durante la monarquía francesa, incluso durante los reinados de Luis XVI y María Antonieta.
A su juicio, emplear ese término puede evidenciar una distancia entre el poder político y una parte de la sociedad movilizada.
La presión sobre Macron llega cuando su mandato entra en su etapa final y su gobierno enfrenta simultáneamente protestas sociales, restricciones presupuestarias y un Parlamento sin mayoría.
Instala la nueva aplicación de El Tiempo MX