— Agencias 24/10/2026
Un nuevo ensayo clínico sugiere que las mujeres con cáncer de mama que requieren mastectomía y posteriormente una reconstrucción mamaria podrían recibir un esquema de radioterapia más corto sin aumentar significativamente las complicaciones ni el riesgo de recurrencia.
El estudio, publicado el 12 de octubre en Journal of Clinical Oncology, comparó un tratamiento de tres semanas con el esquema convencional de aproximadamente cinco a seis semanas. Los investigadores buscaban determinar si administrar dosis ligeramente mayores en cada sesión permitiría reducir la duración total de la radioterapia sin afectar los resultados de la reconstrucción.
Durante años, los esquemas abreviados ya se han utilizado en mujeres sometidas a tumorectomía, pero existían dudas sobre su seguridad después de una mastectomía con reconstrucción. La preocupación era que las dosis individuales más altas pudieran aumentar las complicaciones relacionadas con el tejido reconstruido.
Un ensayo con más de 800 pacientes
El ensayo incluyó a 828 pacientes atendidas en 209 hospitales de Estados Unidos y Canadá. Las participantes fueron asignadas aleatoriamente a uno de dos grupos.
Radioterapia convencional: 25 sesiones distribuidas durante cinco a seis semanas.Radioterapia abreviada: 16 sesiones durante tres a cuatro semanas.
Las complicaciones relacionadas con la reconstrucción fueron similares en ambos grupos: aproximadamente 12% con el esquema corto frente a 10% con el convencional.
Tampoco se observaron diferencias importantes en la recurrencia del cáncer. Esta ocurrió en alrededor del 1.5% de las pacientes que recibieron radioterapia abreviada, frente al 2.2% de aquellas tratadas con el esquema estándar.
Estos resultados indican que, en las pacientes estudiadas, reducir la duración de la radioterapia no aumentó de manera significativa las complicaciones de la reconstrucción ni disminuyó el control del cáncer.
El investigador principal, Dr. Matthew Poppe, oncólogo radioterápico de la Universidad de Utah, señaló que estos resultados podrían respaldar un cambio en la práctica clínica, al permitir que algunas pacientes reduzcan su tratamiento de cinco a tres semanas.
Un esquema más corto podría representar ventajas prácticas importantes: menos visitas al hospital, menor carga económica y una reincorporación más rápida a las actividades cotidianas, sin que el estudio encontrara un aumento significativo de complicaciones o recurrencias.
No obstante, la elección del esquema de radioterapia debe individualizarse según las características del tumor, la cirugía realizada, el tipo de reconstrucción y otros factores clínicos. Los resultados del ensayo respaldan el uso del régimen abreviado en pacientes seleccionadas, pero no significan que todas las mujeres después de una mastectomía deban recibir automáticamente radioterapia de tres semanas.
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