— Agencias 23/10/2026
Un nuevo atlas celular del páncreas humano representa un avance importante para comprender cómo funciona este órgano y cómo responde ante diferentes enfermedades.
Publicado en la revista Cell Metabolism, el estudio contó con la participación de investigadores del Centro Nacional de Análisis Genómico (CNAG) y del Instituto de Investigación contra la Leucemia Josep Carreras, en España.
La investigación permitió identificar una población celular poco conocida, con características que sugieren una capacidad importante para adaptarse a cambios en el entorno. Este hallazgo podría contribuir a futuras investigaciones sobre enfermedades como la diabetes tipo 2 y el cáncer de páncreas, aunque todavía no representa un tratamiento clínico.
El proyecto forma parte de la iniciativa internacional Human Cell Atlas, que busca elaborar un mapa detallado de las células del cuerpo humano.
Un mapa detallado de millones de células pancreáticas
Para construir el atlas, los investigadores integraron información de más de cuatro millones de células y núcleos celulares procedentes de 57 donantes. El análisis combinó diez técnicas complementarias, entre ellas la transcriptómica, el estudio de la accesibilidad de la cromatina, la proteómica multiplexada y la transcriptómica espacial.
Estas herramientas permiten estudiar qué genes están activos, qué proteínas producen las células y cómo se distribuyen dentro del tejido. La combinación de estos datos ofrece una perspectiva más completa de la organización y el funcionamiento del páncreas.
El proyecto fue coordinado por el consorcio ESPACE y el Berlin Institute of Health at Charité. Los datos están disponibles para la comunidad científica mediante una plataforma interactiva, con el propósito de facilitar nuevas investigaciones.
Identifican una población celular con capacidad de adaptación
Uno de los principales hallazgos fue la identificación de las células similares a las centroacinares con plasticidad (pCACs). Estas presentan características compartidas con las células acinares, encargadas de producir enzimas digestivas, y las células ductales, que forman los conductos por los que circulan las secreciones pancreáticas.
La presencia de estas características sugiere que las células pCACs podrían tener una capacidad particular para adaptarse a diferentes condiciones. Este fenómeno, conocido como plasticidad celular, permite que ciertas células modifiquen sus características o funciones en respuesta a cambios en su entorno.
El descubrimiento aporta información sobre la complejidad del páncreas adulto y sus posibles mecanismos de adaptación. Sin embargo, será necesario investigar más para establecer cómo participan estas células en la reparación de tejidos y en el desarrollo de enfermedades.
¿Por qué importa la plasticidad celular?
La plasticidad celular puede contribuir a la respuesta de los tejidos frente a lesiones y situaciones de estrés. No obstante, estos procesos también pueden relacionarse con alteraciones patológicas, como la metaplasia, en la que un tipo celular es reemplazado por otro, y con mecanismos implicados en determinadas enfermedades.
Por ello, comprender cómo se comportan las células pancreáticas podría ayudar a identificar qué procesos favorecen la recuperación del tejido y cuáles contribuyen a su deterioro.
En la diabetes tipo 2, por ejemplo, resulta fundamental estudiar los mecanismos que afectan a las células beta, responsables de producir insulina. En el cáncer de páncreas, conocer los diferentes estados celulares podría aportar información sobre los cambios que acompañan al desarrollo y la progresión de los tumores.
El atlas constituye una herramienta para explorar estas preguntas, pero no demuestra por sí mismo que las células pCACs puedan regenerar el páncreas o prevenir la aparición de cáncer.
Las tecnologías permiten estudiar el páncreas con mayor precisión
La integración de distintas técnicas permitió analizar el órgano desde varias perspectivas:
Transcriptómica de célula única: identifica los genes activos en células individuales.
Análisis de cromatina: estudia la accesibilidad de regiones del ADN relacionadas con la regulación genética.
Proteómica multiplexada: permite detectar numerosas proteínas y observar su distribución en los tejidos.
Transcriptómica espacial: muestra dónde se expresa cada gen dentro de la estructura del órgano.
La combinación de estas metodologías ayuda a reconocer tipos celulares, subpoblaciones y estados intermedios que podrían pasar inadvertidos con técnicas convencionales.
¿Qué sigue después de este descubrimiento?
El siguiente paso será determinar qué funciones cumplen las células pCACs en condiciones normales y cómo responden ante lesiones, inflamación y enfermedades. También será necesario establecer si los mecanismos identificados pueden aprovecharse para desarrollar estrategias terapéuticas seguras y eficaces.
El acceso abierto al atlas permitirá que investigadores de diferentes países estudien nuevas hipótesis sobre la regeneración del tejido pancreático, la respuesta inmunitaria y la susceptibilidad a determinadas enfermedades.
En México, donde la diabetes representa un importante desafío de salud pública, estos avances pueden contribuir al conocimiento necesario para desarrollar mejores herramientas de diagnóstico y tratamiento en el futuro.
Por ahora, el principal valor del atlas es ofrecer un mapa celular y molecular más completo del páncreas humano. Sus hallazgos abren nuevas líneas de investigación, pero su posible aplicación médica dependerá de estudios posteriores que confirmen la función de las células identificadas y su relevancia en pacientes.
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