La forma de narrar los sueños podría relacionarse con síntomas de depresión y ansiedad

— Agencias 20/10/2026

Las palabras que utilizamos para describir nuestros sueños o los pensamientos espontáneos durante el día podrían aportar información sobre nuestro estado emocional. Un estudio que analizó más de 3,000 relatos encontró asociaciones entre la estructura del lenguaje, la diversidad del vocabulario y los síntomas de depresión y ansiedad.

La investigación, publicada en la revista Communications Psychology, fue realizada por especialistas de instituciones como las universidades de Cambridge, Stanford y Turku. Participaron 176 personas del Reino Unido y Australia.

¿Cómo analizaron los investigadores los relatos?

Durante dos semanas, los participantes registraron sus sueños y las divagaciones mentales que experimentaban mientras estaban despiertos. En total, los investigadores reunieron 3,053 relatos.

Para estudiarlos, utilizaron la teoría de grafos, un método matemático que permite representar elementos como puntos y analizar las conexiones entre ellos. En este caso, cada palabra se consideró un elemento de la red y sus vínculos dependían de cómo aparecía junto a otras palabras en el texto.

El objetivo no era identificar temas específicos de los sueños, como persecuciones o caídas, sino estudiar cómo se organizaban las palabras dentro de cada narración.

Los sueños presentaron redes de palabras más conectadas

Los relatos de sueños mostraron una estructura más agrupada, con conexiones estrechas entre las palabras y trayectos cortos entre distintos términos. Los investigadores describieron este patrón como una estructura de «mundo pequeño».

Una posible explicación es que los sueños suelen recordarse de manera fragmentada y reconstruirse después de despertar, lo que puede influir en la forma de narrarlos.

En contraste, los relatos de divagaciones mentales durante la vigilia tendieron a ser más extensos, con menos repeticiones y un vocabulario más diverso.

Estos textos también presentaron palabras que funcionaban como puentes entre diferentes partes de una narración, conectando ideas que, de otro modo, quedarían más separadas.

Cada persona mantuvo características propias al narrar

El análisis también mostró que los relatos conservaban ciertos rasgos individuales. Cuando una persona describía varios sueños o pensamientos, algunas características de la organización de sus palabras tendían a repetirse.

Esto sugiere que la estructura del lenguaje podría reflejar diferencias personales relativamente estables, además del contenido de cada experiencia.

La teoría de grafos permitió medir aspectos como la densidad de las conexiones, la distancia entre palabras y la importancia de los términos que enlazaban distintas ideas.

¿Qué relación encontraron con la depresión y la ansiedad?

Uno de los hallazgos principales fue que una menor diversidad de vocabulario se relacionó con síntomas más intensos de depresión y ansiedad informados por los propios participantes.

En los relatos de sueños, una menor variedad léxica y una mayor concentración de las conexiones entre palabras se asociaron con puntuaciones más altas en el Cuestionario de Salud del Paciente-9 (PHQ-9), utilizado para evaluar síntomas depresivos.

Por otra parte, en los relatos de divagaciones mentales, determinadas características de las conexiones entre palabras se relacionaron con las puntuaciones de ansiedad medidas mediante la escala GAD-7.

Sin embargo, las asociaciones no fueron idénticas en ambos tipos de narraciones. Esto indica que la relación entre el lenguaje y el malestar psicológico podría variar según el contexto en el que se producen los relatos.

¿Se puede detectar la depresión analizando los sueños?

Los resultados no demuestran que la forma de contar un sueño permita diagnosticar depresión o ansiedad. El estudio encontró asociaciones estadísticas, pero no estableció una relación de causa y efecto.

Los investigadores plantean que el análisis automatizado del lenguaje podría ayudar a estudiar grandes cantidades de textos y explorar nuevas formas de comprender las diferencias individuales en la salud mental.

No obstante, el análisis de diarios, mensajes o relatos de sueños no sustituye una evaluación clínica. El diagnóstico requiere profesionales capacitados y una valoración integral de los síntomas, su duración y su impacto en la vida cotidiana.

¿Qué falta por investigar?

Será necesario comprobar si estos patrones se reproducen en muestras más grandes, en otros idiomas y en diferentes contextos culturales. También se deberá determinar si las características del lenguaje pueden aportar información clínica útil más allá de los cuestionarios habituales.

En conjunto, el estudio sugiere que la manera de organizar las palabras al describir experiencias internas podría ofrecer pistas sobre el bienestar emocional. Sin embargo, se necesitan más investigaciones antes de considerar este método una herramienta para identificar trastornos psicológicos.

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