Telecomunicaciones: ¿ofertas, remates o liquidación?

— Hugo González 20/10/2026

Algo muy extraño está pasando en el mercado mexicano de telecomunicaciones. Mientras unos preparan las maletas, otros compran empresas con descuento y el gobierno parece organizar su propio Buen Fin del espectro radioeléctrico. ¿Coincidencia? Puede ser.

La semana pasada trascendieron dos noticias que podrían cambiar nuevamente el tablero de las telecomunicaciones. La primera fue la aprobación, en la Cámara de Diputados, de una reforma a la Ley Federal de Derechos que propone reducir cerca de 12% las cuotas por el uso de determinadas bandas del espectro. El proyecto pasó al Senado y todavía debe completar su trámite legislativo.

Hablamos de frecuencias como 800/850 MHz, 1.9 GHz, AWS, 1.4 GHz, 2.5 GHz y 3.5 GHz. Es decir, buena parte de las autopistas invisibles por donde circulan nuestros datos, memes, videos y mensajes.

Ojo, el descuento aplicaría a los pagos recurrentes por utilizar esas frecuencias, no al precio inicial de las concesiones. Tampoco significa que las empresas estén obligadas a convertir cada peso ahorrado en antenas, cobertura o tarifas más baratas. ¡Bueno fuera! Eso sería demasiado espíritu navideño.

Para las bandas de 600 y 700 MHz también se plantea congelar las cuotas durante 2027 y se mantiene la propuesta de dar descuentos de hasta 100% al cobro de derechos por espectro vinculados con obligaciones de cobertura. Pero eso, es otra historia, diría la nana Goya.

La segunda noticia parece sacada de una promoción de meses sin intereses. Según versiones periodísticas, Telefónica podría prestarle dinero a Melisa Acquisition para financiar la compra de Movistar México, pactada en 450 millones de dólares.

Sí, leíste bien. El vendedor podría financiar al comprador. Es como vender tu automóvil y prestarle dinero al interesado para que finalmente se lo lleve. Nomás falta regalarle el tanque lleno y pagarle la primera verificación.

Ni Telefónica ni Melisa Acquisition han confirmado públicamente ese supuesto préstamo. Según las versiones, todavía negocian garantías y compromisos financieros. El consorcio encabezado por Oxio y Newfoundland Capital Management tendría un año para completar el traspaso.

Todo esto ocurre mientras Televisa y Fintech Holdings preparan la adquisición de AT&T México por 2 mil millones de dólares. Otra operación donde las condiciones financieras despiertan preguntas sobre las verdaderas prioridades de vendedores y compradores.

Esto comienza a parecer menos una competencia por conquistar México y más una carrera por encontrar la puerta de salida. ¿Por qué Telefónica consideraría financiar su propia venta? ¿Por qué la operación de AT&T contempla cargar buena parte del endeudamiento al negocio adquirido?

Suena muy raro además que el Estado mexicano proponga abaratar el espectro justo cuando cambian de manos los dos principales competidores de Telcel. ¿Coincidencia de compra o pésimo timing de venta?

La reducción podría aliviar costos y liberar recursos para inversión. También podría mejorar las cuentas de los nuevos propietarios sin necesariamente beneficiar a los consumidores. Pero lo importante es saber si esos compradores tendrán suficiente músculo financiero para competir con el ingeniero Slim o si terminarán más ocupados pagando sus adquisiciones que instalando antenas.

¿Cuánto del ahorro en espectro terminará convertido en inversión, cobertura y mejores servicios? ¿Y cuánto servirá simplemente para pagar deudas?

Hasta ahora todo suena a especulaciones pero no vaya a ser que estemos celebrando el Buen Fin de las telecomunicaciones mientras los usuarios sigamos pagando el precio completo.

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