— Agencias 20/10/2026
Honduras completó 20 vuelos de estimulación de lluvias con tecnología mexicana, en un programa de 750 mil dólares que busca reducir los efectos de la sequía asociada a El Niño.
Honduras puso en marcha un programa de siembra de nubes con tecnología mexicana, con una inversión aproximada de 750 mil dólares, para intentar aumentar las precipitaciones en regiones afectadas por la sequía asociada al fenómeno de El Niño.
La iniciativa, impulsada por la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG), contempla la estimulación artificial de lluvias en una superficie de hasta 2.3 millones de hectáreas productivas. El proyecto cuenta con una participación cercana al 13% del sector privado y utiliza tecnología de la empresa mexicana Startup Renaissance.
De acuerdo con la información difundida sobre el programa, las operaciones comenzaron el 26 de septiembre y para el 17 de octubre se habían completado los 20 vuelos previstos inicialmente. La empresa conservaba alrededor de 180 litros del producto utilizado, suficientes para dos operaciones adicionales si las condiciones meteorológicas lo permiten.
La medida busca atender la falta de agua que afecta a productores agrícolas y ganaderos, así como a comunidades que han perdido cosechas y enfrentan dificultades para acceder a alimentos.
Más de mil familias recibieron alimentos por pérdidas agrícolas
La sequía ha golpeado especialmente a comunidades del sur de Honduras. En Moropocay, localidad del municipio de Nacaome, en el departamento de Valle, campesinos reportaron pérdidas en sus cultivos y afectaciones a sus medios de vida.
Ante esta situación, más de mil 200 familias recibieron raciones de alimentos, mientras la preocupación por la falta de lluvias se extiende a 234 de los 298 municipios del país.
La Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) advirtió que más de 708 mil personas en 103 municipios podrían necesitar asistencia humanitaria debido a la crisis.
Las autoridades también mantienen la atención en los efectos que las condiciones climáticas podrían tener sobre la producción de granos básicos, los pastizales para el ganado y la disponibilidad de agua para consumo humano.
¿Cómo funciona la siembra de nubes?
La técnica empleada por Startup Renaissance utiliza Rainmate, un producto elaborado a base de yoduro de plata, compuesto cuya estructura cristalina es similar a la del hielo y que puede favorecer la formación de cristales en determinadas condiciones atmosféricas.
El procedimiento no crea nubes ni garantiza que llueva. Su funcionamiento depende de que existan nubes con las condiciones adecuadas de humedad y temperatura para estimular la precipitación.
Antes de cada vuelo, equipos meteorológicos monitorean las condiciones durante las 24 horas del día. Con esa información, determinan si existe una ventana favorable para realizar la operación.
Víctor Torres, coordinador de estimulación de lluvias del programa, explicó que el equipo trabaja con especialistas ubicados en México, Chile y Honduras, quienes analizan las condiciones locales y elaboran los pronósticos que permiten decidir cuándo volar.
Para documentar las intervenciones, la empresa utiliza registros GPS, imágenes satelitales y estaciones meteorológicas, además de entregar informes periódicos sobre sus operaciones.
Tecnología mexicana busca aumentar la disponibilidad de agua
El programa ha concentrado sus operaciones en la cuenca del río Aguán, sectores de Yoro y Arenal, la represa Francisco Morazán —conocida como El Cajón— y localidades del sur, entre ellas Choluteca, San Lorenzo, Nacaome y San Marcos de Colón.
Estas zonas requieren agua para actividades agrícolas como el cultivo de caña de azúcar, okra, melón y granos básicos, además de la alimentación del ganado y el abastecimiento de embalses.
En un balance publicado el 12 de octubre, Startup Renaissance aseguró haber registrado incrementos significativos en la disponibilidad de agua para consumo humano y para los sectores agropecuario e industrial. Sin embargo, esa valoración corresponde a la empresa participante y no constituye, por sí sola, una evaluación independiente de la eficacia del programa.
La siembra de nubes se ha utilizado o investigado en alrededor de 50 países, según información de la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Aun así, su efectividad depende de las condiciones atmosféricas y sigue siendo objeto de debate.
La siembra de nubes no sustituye las medidas contra la sequía
El secretario de Agricultura y Ganadería de Honduras, Moisés Abraham Molina, señaló que la estimulación de lluvias es una herramienta complementaria y no reemplaza las acciones necesarias para garantizar el suministro de agua a largo plazo.
Entre las medidas adicionales se encuentran la entrega de sistemas de riego por goteo, la construcción de reservorios para captar agua de lluvia, la perforación de pozos y la recuperación de zonas forestales que contribuyen a la recarga hídrica.
El gobierno también trabaja en zanjas de infiltración y analiza la construcción de represas. Molina advirtió que la extracción excesiva de agua subterránea puede agotar los mantos freáticos y favorecer la salinización de los suelos.
Las autoridades consideran que estas acciones serán necesarias incluso si se registran lluvias en las próximas semanas, debido a que los periodos secos pueden continuar durante los meses siguientes.
El Niño mantiene la alerta por inseguridad alimentaria
La preocupación de las autoridades hondureñas se extiende hacia finales de 2026 y los primeros meses de 2027. La OCHA advirtió que las condiciones asociadas a El Niño podrían agravar la inseguridad alimentaria, mientras que la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco) prevé que la temporada seca en varias regiones comience alrededor del 10 de noviembre y se prolongue hasta mayo de 2027.
En ese escenario, la siembra de nubes representa un intento por aprovechar las condiciones atmosféricas disponibles, pero sus resultados dependerán de factores meteorológicos y deberán valorarse junto con las demás medidas de gestión del agua.
La emergencia también pone de relieve la necesidad de fortalecer la infraestructura hídrica, proteger las fuentes de abastecimiento y desarrollar mecanismos que permitan a las comunidades agrícolas resistir periodos prolongados sin lluvias.
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