Ansiedad nocturna: cómo recuperar el descanso

— Agencias 19/10/2026

La noche puede intensificar las preocupaciones, los pensamientos repetitivos y la ansiedad, dificultando conciliar el sueño.

Según especialistas citados por The Washington Post, existe una relación bidireccional entre la ansiedad y el descanso: la preocupación mantiene al organismo en alerta, mientras que dormir poco puede aumentar la vulnerabilidad emocional y perpetuar este ciclo.

¿Por qué aumenta la ansiedad por la noche?

El cansancio y la falta de sueño pueden afectar la regulación emocional, el control de los impulsos y la capacidad para evaluar los problemas con perspectiva. Como consecuencia, una preocupación cotidiana puede percibirse como una amenaza mayor cuando llega la hora de dormir.

Además, permanecer despierto durante el horario habitual de descanso puede perjudicar la toma de decisiones y favorecer los pensamientos negativos. Algunas personas incluso desarrollan ansiedad por no lograr dormir, lo que altera sus horarios y el ritmo circadiano, encargado de regular los ciclos de sueño y vigilia.

La rumiación, los antecedentes de trauma y los trastornos de ansiedad o del sueño pueden favorecer que estas dificultades se repitan.

Estrategias para reducir las preocupaciones

Los especialistas recomiendan incorporar hábitos que ayuden a disminuir la activación mental antes de acostarse:

Reservar un tiempo para preocuparse: dedicar entre cinco y diez minutos durante el día a escribir las inquietudes y distinguir cuáles pueden resolverse y cuáles están fuera de nuestro control.

Reducir el uso de pantallas: apagarlas al menos 30 minutos antes de dormir y sustituirlas por actividades relajantes, como leer, escuchar música o meditar.

Establecer una rutina nocturna: reservar entre 30 y 60 minutos para desacelerar el ritmo antes de acostarse.

Mantener horarios regulares: procurar acostarse y despertarse a horas similares, respetando las señales de sueño del cuerpo.

Preparar el dormitorio: favorecer un ambiente fresco, oscuro y silencioso que facilite el descanso.

Si no es posible conciliar el sueño, levantarse temporalmente y realizar una actividad tranquila puede ayudar a evitar que la cama se asocie con la frustración y la preocupación.

¿Cuándo buscar ayuda profesional?

Si la ansiedad nocturna persiste y afecta las actividades diarias, es recomendable consultar con un profesional de la salud para identificar posibles trastornos de ansiedad, insomnio u otros problemas del sueño.

El insomnio crónico puede manifestarse mediante dificultades para dormir o permanecer dormido al menos tres noches por semana durante tres meses, con repercusiones durante el día. Una de las principales opciones terapéuticas es la terapia cognitivo-conductual para el insomnio, que ayuda a modificar los pensamientos y hábitos que interfieren con el descanso.

Dormir bien no solo depende de acostarse a tiempo: también implica aprender a manejar las preocupaciones y construir una rutina que permita al cerebro asociar la cama con la tranquilidad y el descanso.

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