Cruce de insultos entre Lula y Bolsonaro, pero ningún nocaut

— Agencias 19/10/2026

Insultos, ataques personales y a sus respectivas familias, algunos golpes bajos al estilo de Donald Trump, pero ningún nocaut.

Así fue el primer debate televisivo entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro, a una semana de la segunda vuelta que definirá la presidencia de Brasil.

Los ataques más duros llegarán el viernes, en el último enfrentamiento entre ambos candidatos en Globo TV.

Queda por ver si la estrategia para conquistar a los últimos indecisos será la misma: una confrontación directa, por momentos casi violenta.

En el debate del domingo, Lula, que cumplirá 81 años la próxima semana, resistió los embates de su adversario. Vestido con un traje oscuro y una corbata con los colores de la bandera brasileña, el presidente se mostró apasionado y enérgico, aunque quizá menos preciso en sus intervenciones. De ese modo, evitó el temido efecto Biden, en referencia al deterioro que afectó la imagen pública del expresidente estadounidense Joe Biden.

Flávio Bolsonaro, 36 años más joven, apareció con un traje azul claro y sin corbata. Se mostró más frío, directo, decidido y provocador, hasta rozar la arrogancia y la descortesía. Su estrategia consistió en evitar responder las preguntas de su adversario e irritarlo mientras caminaba detrás de él, abría los brazos y hacía gestos negativos con el dedo.

Fue una táctica que Donald Trump ya había utilizado con éxito en el segundo debate televisivo de la campaña presidencial estadounidense de 2016, celebrado el 9 de octubre en San Luis, cuando caminó y permaneció repetidamente detrás de Hillary Clinton mientras ella respondía a las preguntas.

El estudio del canal privado de televisión de San Pablo se convirtió rápidamente en un ring. "Acércate", le dijo Bolsonaro al presidente saliente. "No me acerco a un miliciano", respondió Lula, en alusión a las acusaciones de vínculos de su adversario con grupos armados de Río de Janeiro. "Mejor así, al menos no me robas la billetera", replicó Bolsonaro.

Durante casi dos horas, el enfrentamiento dejó en evidencia las profundas diferencias políticas entre los candidatos, desde la seguridad hasta la economía, así como la abierta hostilidad personal que los separa.

El debate comenzó con acusaciones cruzadas de corrupción.

Bolsonaro atacó a Lula al mencionar a su hijo, conocido como Lulinha, investigado en tres causas por presunta corrupción. El presidente respondió recordando los conocidos vínculos de la familia Bolsonaro con el banquero Vorcaro, encarcelado por bancarrota. También arremetió contra Eduardo Bolsonaro, hermano de Flávio, al que acusó de haberse "fugado a Estados Unidos para conspirar contra Brasil".

Uno de los intercambios más difundidos por las cuentas progresistas en las redes sociales giró en torno al voto de los presos. "¿Te preguntaste por qué el 73% de los presos vota por ti?", atacó Flávio. "Yo quisiera que me votara el 100%. También quiero el voto de tu padre. Jair, vota por mí: tú lo conoces, sabes que soy mejor que tu hijo", respondió Lula, en referencia al expresidente Jair Bolsonaro.

Los insultos continuaron. "Si hay un payaso, no soy yo", dijo Lula mientras su adversario lo provocaba a sus espaldas con gestos de desprecio.

"Defiendes a los terroristas. Brasil te jubilará", lanzó el candidato opositor, alineado con Trump.

"No has subido nunca a un autobús, no has trabajado un solo día en tu vida. Te desafío a mostrar tus cuentas bancarias; yo estoy dispuesto a mostrar las mías", respondió Lula.

La economía fue otro de los principales ejes de confrontación. Lula preguntó a Flávio si, en caso de llegar al poder, derogaría la reforma que establece una semana laboral más corta. El candidato opositor no respondió y volvió a acusar al gobierno de haber descontrolado las cuentas públicas.

"Somos un país endeudado hasta el cuello. El solo hecho de que yo haya ganado la primera vuelta hizo bajar las tasas un 2% y subir la Bolsa", afirmó Bolsonaro.

Lula contraatacó al preguntarle si adoptaría el modelo de la "motosierra" del presidente argentino, Javier Milei, cuyo país no goza históricamente de gran simpatía entre los brasileños. "Allí la gente pasa hambre", insistió Lula.

"¿Y qué modelo quieres seguir tú?", replicó su adversario. "El modelo Lula, en el que la economía crece y que permitió poner en marcha el mayor programa de inclusión social de la historia de este país", respondió el presidente.

Los analistas describieron un público descontento con los insultos y un debate sin un ganador claro. Mientras tanto, la campaña se reanuda para entrar en su tramo final, con ambos candidatos en busca del último voto indeciso.

Las encuestas más recientes confirman que, tras la sorprendente recuperación de Lula en los últimos días, la elección se definirá por un margen muy estrecho.

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