— Agencias 18/10/2026
Durante la temporada invernal, la piel suele perder su barrera de hidratación debido a la poca humedad en el aire, provocando que la esta se irrite, se inflame o incluso se agriete fácilmente.
Con el frío, la circulación sanguínea se vuelve más lenta, la piel se deshidrata con más facilidad y el ciclo de renovación de células cutáneas tarda más tiempo, dándole a la piel un aspecto más seco y opaco, con una textura rugosa y áspera, que con el tiempo puede provocar descamación y pequeñas lesiones.
Por ello, es esencial reforzar una rutina de higiene y cuidado de la piel, que ayude a una correcta hidratación y limpieza de la barrera cutánea, conservando una apariencia saludable y luminosa, y disminuyendo la comezón y sensación de rigidez.
A la hora de tomar una ducha o baño, asegúrate que el agua mantenga una temperatura templada o tibia, ya que el agua muy caliente elimina los aceites naturales de la piel, dejándola más reseca. También opta por utilizar jabones neutros o limpiadores sin fragancias, que no alteren el pH natural.
También presta atención en el tiempo y opta por tomar duchas más cortas, de 10 a 15 minutos. Puedes usar también un gel de baño hidratante, que mantenga la suavidad e hidratación de tu piel. Al salir, aplica una crema hidratante mientras la piel aún está ligeramente húmeda, para retener el agua.
Hidrata tu piel con crema justo después del baño para sellar la hidratación. El frío contrae los poros y ralentiza la producción de sebo natural, por ello, elige preferentemente cremas que contengan ceramidas, glicerina o ácido hialurónico.
Asimismo, en tu rutina añade un limpiador facial suave y cremoso que elimine las impurezas de tu piel sin despojarla de sus aceites esenciales. Al elegir, utiliza un limpiador a base de aceites y evita fórmulas agresivas con sulfatos y alcohol, que reseca e irritan.
Recuerda limpiarla al menos dos veces al día, por la mañana y por la noche. También recuerda añadir protector solar, pues los rayos UVA mantienen su intensidad durante todo el año. utiliza una fórmula de amplio espectro, resistente al agua y con un FPS mayor a 30 de preferencia.
Después del baño, es importante secar tu cuerpo y rostro con toallas limpias, mediante toques firmes, pero suaves, evitando frotar el área. La fricción excesiva puede irritar la piel, agravar la sensibilidad y favorecer la aparición de descamación o enrojecimientos.
Finalmente, asegúrate de beber suficiente agua para mantener una piel flexible, luminosa y resistente a las condiciones climatológicas externas.
En esta temporada incrementa tu consumo de agua, infusiones y caldos, también incorpora alimentos ricos en ácidos grasos omega-3, que fortalecen la barrera lipídica de la piel, además de antioxidantes, que combaten el estrés oxidativo.
La crema hidratante se debe aplicar de forma general dos veces al día, por la mañana y por la noche. No obstante, la frecuencia también dependerá de tu tipo de piel y la zona del cuerpo.
Si tienes piel seca, aplica de 2 a 3 veces al día, usando fórmulas emolientes y aceitosas; en cambio si tienes piel grasa o mixta, aplícala únicamente 2 veces al día, utilizando texturas ligeras en gel, loción o libres de aceites.
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