— Agencias 18/10/2026
Este domingo fue el día que a Guillermo del Toro se le quebró la voz.
Estaba hablando de que su generación, junto con al menos otras dos, han dejado un mundo arruinado para la que viene, cuando tuvo que hacer una pausa de varios segundos, con la cabeza un poco gacha, para que las palabras llegaran con fuerza.
"Duele entregar un mundo en ruina moral y física, no es un momento gozoso y celebratorio, aunque haya el amor por sostener el arte hecho por humanos, para humanos. Hay una sensación profundamente cargada de pesar; es más fácil ser escéptico, más fácil herirse y el pesimismo, que un pedacito de esperanza.
"Es un momento escatológico, del final de los tiempos, de que el mundo se va a acabar. Hay un sentimiento así de profundo, pero si podemos decir a los jóvenes 'lo siento' con amor, creo eso puede funcionar", aseguró.
La idea no fue gratuita. Estuvo enmarcada en una conferencia de prensa, en el marco del Festival Internacional de Cine de Morelia, con motivo del 20 aniversario de "El laberinto del fauno", película que se ubica durante el franquismo español, en el que los militares se apropiaron de todo, un momento triste para España.
A sus 62 años, edad que dice con orgullo, Del Toro está convencido de que hay toda una maquinaria echada a andar para que la gente crea que no hay solución y por eso se vea normal la llegada, de nueva cuenta, de grupos a favor del fascismo a varios países, sin mencionar nombres.
"La división viene de crear un aislamiento de un grupo hacia otro, no creo sea accidental o cíclico; incluso el arte, que es una de las pocas cosas que nos quedan para hablar de quienes somos, está sitiado por los mismos intereses trillonarios que ya es una palabra profundamente ofensiva", externó.
Y apuntó que ahora la gente ve a los políticos como entretenimiento y a los que entretienen, como servidores públicos.
"Los políticos pueden actuar de manera impune y los pueden encontrar pintorescos", consideró.
Eso sí, considera el que arte puede ayudar a que precisamente la gente se dé cuenta de que esa maquinaria separatista no triunfe.
Lo que viene
Él, ahora mismo, tiene en cartera como director "El gigante enterrado", de Kazuo Ishiguro, en la que contará el viaje de una pareja para encontrar a su hijo, a quien no han visto desde hace tiempo.
Pero también tiene otra historia pensada cuando su padre fue secuestrado por 72 días, en los años 90, y el miedo que sintió en ese momento. Ennesta regresa a hacer cine en español, es algo que lo ve necesario.
"El gigante enterrado es una película que va a hablar de mí a los 62 años, el otro es algo que quiero escribir, me urge escribir diálogos con los que no tenga que pensar cinco veces en la rítmica", detalló.
Y reveló que cada que escribe hay tres autores imprescindibles que tienen cercanos: Ernest Hemingway ("¿Por quién doblan las campanas?" y "Adiós a las armas") cuando se trata de guiones en inglés y a Juan Rulfo ("Pedro Páramo") y Jorge Luis Borges ("El Aleph"), con obras en español.
¿La sorpresa? Con su buen humor, el realizador tapatío apuntó que también escucha mucho a Juan Gabriel, José José y Paquita la del Barrio, que deben tener a su lado música de Mozart y barroca.
"Para disfrutar el arte no debe existir ninguna culpabilidad, perfectamente el otro día revisité Luces de la ciudad (de Charles Chaplin) y No desearás a la mujer de tu hijo (con Pedro Infante)", expresó tras haber recibido la medalla de la Filmoteca de la UNAM a la trayectoria.
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