La gobernadora Pilatos y su Caja de Pandora

— Raúl Rodríguez Cortés 18/10/2026

Maru Campos, la gobernadora panista de Chihuahua, se lavó las manos a la manera de Pilatos.

Aseguró en entrevista del miércoles pasado que no fue informada de la ilegal participación de funcionarios extranjeros —dos de ellos presuntos agentes de la CIA— en el desmantelamiento de un narcolaboratorio en la Sierra Tarahumara y acusó a su exfiscal general César Jáuregui de haber actuado “por la libre” y “ocultado” acciones relacionadas con la principal agencia estadounidense de espionaje.

Agregó Campos que eso “no se puede perdonar”, pero más grave aún, reveló que las investigaciones —que confirman la participación de extranjeros en ese operativo ocurrido entre el 16 y el 19 de abril pasados y en el que murieron los dos presuntos agentes de la CIA al accidentarse el automóvil en el que regresaban junto con efectivos de la Agencia Estatal de Investigaciones de Chihuahua— “abrieron una Caja de Pandora” cuyo contenido la llevó a descubrir situaciones de la fiscalía para ella desconocidas. No las especificó la mandataria. ¿Por qué? ¿Qué habrá encontrado?

La réplica de Jáuregui no tardó. El jueves pasado, en un video subido a sus redes sociales, el exfiscal —quien renunció al cargo días después del operativo en la Tarahumara y buscó posicionarse como aspirante del PAN a la presidencia municipal de Chihuahua capital— sostuvo que hizo lo correcto, que no violó la ley y que volvería a actuar igual.

Pero la contra réplica tardó menos y ayer sábado a las 10:20 horas de la mañana Jáuregui fue aprehendido por la policía estatal en la avenida La Cantera de la ciudad de Chihuahua y puesto a disposición de la fiscalía de la entidad, zona sur-centro, de acuerdo con el Registro Nacional de Detenciones.

La orden de aprehensión, correspondiente a la causa penal 3055/2026, fue dictada desde el viernes contra Jáuregui y contra quien fuera su fiscal de asuntos estratégicos, Guillermo Arturo Zuany Portillo, a quienes se acusa de ejercicio ilegal del servicio público y coalición. No hay en el documento una referencia explícita al caso de los presuntos agentes de la CIA o de algún otro que pudiera haber sido objeto de una actuación ilegal de la autoridad.

El caso es que Maru Campos, luego de aceptar que no fue informada de la participación de agentes extranjeros en un operativo de seguridad en territorio nacional y reconocer que para ella eso ha tenido un alto costo político y provocado una confrontación con el gobierno federal y la presidenta Sheinbaum, se lavó las manos de lo ocurrido y cambió la narrativa que inicialmente sostuvo.

Recuérdese que frente a las acusaciones que se le enderezaron de traición a la Patria por permitir, sin aplicar los protocolos correspondientes, que agentes extranjeros violaran la soberanía nacional, ella también argumentó razones de soberanía, pero éstas referidas a las que tiene una entidad federativa para tomar sus propias decisiones y defendió la eficacia de acciones como la del desmantelamiento del narcolaboratorio de la Tarahumara, ahora si que —parafraseando a un clásico blanquiazul— “haiga sido como haiga sido”.

Falta por saberse cuáles son esas situaciones que se han encontrado en la Fiscalía de Chihuahua al abrirse lo que la gobernadora Campos llamó “Caja de Pandora” que, según la mitología griega, es un recipiente que contiene todos los males y horrores del mundo.

No tardarán los comentarios de quienes consideran que se trata de una persecución política más contra la oposición, pero tampoco de quienes tienen claro que lo que se investiga es cómo se llevó a cabo el operativo del narcolaboratorio de Chihuahua, ya que ningún resultado, por bueno que haya sido, está por encima de la ley.

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