— Agencias 18/10/2026
Los pequeños bultos blancos que aparecen alrededor de los ojos, la nariz o las mejillas pueden confundirse con puntos blancos del acné. Sin embargo, en muchos casos se trata de milia, pequeños quistes que contienen queratina y se forman debajo de la superficie de la piel.
Aunque suelen ser benignos, requieren cuidados diferentes a los del acné. Intentar eliminarlos en casa puede provocar irritación, infecciones o cicatrices.
¿Qué es la milia y por qué aparece?
La milia se caracteriza por pequeñas protuberancias firmes, lisas y de color blanco nacarado. Se forman cuando la queratina, una proteína presente en la piel, queda atrapada bajo su superficie durante el proceso de renovación cutánea.
A diferencia de los comedones cerrados relacionados con el acné, estos quistes no se originan principalmente por la acumulación de sebo en los poros y suelen ser más difíciles de extraer.
Pueden aparecer en los párpados, el contorno de los ojos, las mejillas, la nariz y la frente. También se presentan en otras zonas del cuerpo y pueden afectar tanto a recién nacidos como a personas adultas.
¿Qué factores favorecen su aparición?
Existen diferentes tipos de milia. La primaria aparece espontáneamente, mientras que la secundaria puede desarrollarse después de lesiones cutáneas, como quemaduras, ampollas, cicatrices o determinados procedimientos estéticos.
Entre los factores que pueden favorecer su aparición se encuentran:
Productos cosméticos muy densos: el uso excesivo de fórmulas oclusivas puede contribuir a la acumulación de queratina en algunas personas.
Daño en la piel: las quemaduras, las cicatrices y otras lesiones pueden alterar el proceso de renovación cutánea.
Daño solar crónico: puede asociarse con determinadas formas de milia secundaria.
Rutinas de cuidado inadecuadas: la manipulación de la piel y la exfoliación excesiva pueden provocar irritación y empeorar su aspecto.
No todos los casos tienen una causa identificable y la milia no significa necesariamente que exista una higiene deficiente.
¿Cómo se puede prevenir?
Aunque no siempre es posible evitar su aparición, algunas medidas pueden ayudar a cuidar la piel:
Elegir productos adecuados para el tipo de piel y evitar el uso excesivo de cremas muy densas alrededor de los ojos.
Mantener una rutina de limpieza suave, especialmente después de utilizar maquillaje.
Aplicar protector solar diariamente.
Evitar la exfoliación agresiva y la manipulación de las lesiones.
Los retinoides y algunos exfoliantes químicos, como los alfahidroxiácidos y los betahidroxiácidos, pueden ser útiles en determinados casos. Sin embargo, su uso debe adaptarse a las características de la piel, especialmente en el contorno de los ojos, donde la irritación puede ser más frecuente.
¿Cómo se elimina la milia?
En muchos casos, estos quistes desaparecen espontáneamente con el tiempo. Si persisten o generan preocupación estética, un dermatólogo puede confirmar el diagnóstico y valorar la extracción mediante instrumentos estériles.
Según el caso, también pueden considerarse procedimientos como la crioterapia, el láser o determinados tratamientos tópicos.
No se recomienda apretar los bultos, perforarlos con agujas ni retirarlos con pinzas en casa. Estas prácticas pueden causar lesiones, infecciones y cicatrices, especialmente en la zona periocular.
Es conveniente consultar a un dermatólogo si aparecen numerosas lesiones de manera repentina, si se acompañan de inflamación o erupciones, o si existen dudas sobre su naturaleza.
La milia suele ser una afección benigna y no debe confundirse con el acné. Identificarla correctamente permite elegir los cuidados apropiados y evitar procedimientos caseros que puedan dañar la piel.
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