Entrenar temprano no debe quitarte horas de sueño

— Agencias 17/10/2026

Levantarse antes del amanecer para hacer ejercicio puede ayudar a mantener una rutina y aprovechar mejor el día. Sin embargo, si hacerlo implica dormir menos de lo necesario, el hábito podría afectar la recuperación física y el bienestar general.

Un estudio publicado el 8 de diciembre de 2025 en la revista Communications Medicine analizó los patrones de sueño y actividad física de más de 70,000 personas. Los resultados mostraron que algunas características del descanso nocturno se relacionaban con la cantidad de pasos que daban los participantes al día siguiente, mientras que la asociación entre la actividad física y el sueño posterior fue más limitada.

La investigación no demuestra que entrenar por la mañana sea perjudicial. Más bien, destaca la importancia de equilibrar ambos hábitos sin sacrificar el descanso para cumplir con una rutina de ejercicio.

¿Qué encontró el estudio?

La investigación, titulada Bidirectional associations between sleep and physical activity investigated using large-scale objective monitoring data, examinó información de 70,963 usuarios de dispositivos de seguimiento del sueño y la actividad física.

Los investigadores analizaron aproximadamente 28 millones de días-persona de datos recopilados entre enero de 2020 y septiembre de 2023. Entre las variables estudiadas estuvieron la duración y eficiencia del sueño, el tiempo necesario para quedarse dormido y el número de pasos registrados al día siguiente.

Uno de los hallazgos fue que solo el 12.9 % de los participantes dormía entre siete y nueve horas por noche y caminaba más de 8,000 pasos diarios. Asimismo, una mayor eficiencia del sueño se relacionó con un mayor número de pasos al día siguiente.

Aunque ciertos modelos estadísticos asociaron dormir alrededor de seis horas con más pasos al día siguiente que dormir ocho horas, esto no significa que descansar menos sea beneficioso para mantenerse activo. Los resultados deben interpretarse considerando factores como el tiempo que una persona permanece despierta y sus hábitos cotidianos.

Además, se trató de un estudio observacional basado en dispositivos de seguimiento, por lo que no permite establecer una relación directa de causa y efecto ni determinar cuál es el mejor horario para entrenar.

¿Por qué es importante no reducir las horas de sueño?

Dormir adecuadamente favorece la concentración, el estado de ánimo y la recuperación física. Por el contrario, la falta de descanso puede provocar somnolencia, irritabilidad, dificultades de atención y una mayor percepción del esfuerzo.

Cuando dormir poco se convierte en una costumbre, también puede dificultar la recuperación entre entrenamientos y hacer más complicado mantener una rutina exigente.

Por ello, despertarse una hora antes para ejercitarse no necesariamente representa una ventaja si esa hora se resta al descanso nocturno.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) recomiendan que la mayoría de los adultos duerma al menos siete horas por noche, aunque las necesidades individuales pueden variar.

La clave consiste en encontrar un equilibrio que permita realizar actividad física de forma regular sin acumular cansancio por falta de sueño.

¿Cuál es el mejor horario para entrenar?

No existe una hora universalmente ideal para hacer ejercicio. La elección depende de los horarios laborales, las responsabilidades personales, las preferencias y la capacidad de mantener el hábito a largo plazo.

Entrenar por la mañana puede ser conveniente para quienes tienen las tardes ocupadas. En cambio, otras personas pueden sentirse con más energía durante la tarde, cuando determinados factores fisiológicos favorecen su rendimiento.

El ejercicio nocturno tampoco es necesariamente perjudicial para dormir. Sin embargo, algunas personas pueden tener dificultades para relajarse después de una sesión intensa realizada cerca de la hora de acostarse. En esos casos, conviene adelantar el entrenamiento o disminuir su intensidad.

En general, el mejor horario es aquel que permite ejercitarse de manera constante y, al mismo tiempo, dormir lo suficiente.

¿Cómo entrenar temprano sin sacrificar el descanso?

Quienes prefieren hacer ejercicio antes del amanecer pueden mantener esa rutina si organizan sus horarios para proteger el sueño. Algunas estrategias útiles son:

Acostarse más temprano: adelantar gradualmente la hora de dormir puede facilitar la adaptación a una rutina matutina.

Reducir la duración del entrenamiento: una sesión breve y constante puede ser más sostenible que una rutina extensa que obligue a despertar demasiado temprano.

Mantener horarios regulares: procurar acostarse y levantarse a horas similares ayuda a establecer una rutina de descanso.

Buscar alternativas: si no es posible dormir antes, se puede entrenar por la tarde o distribuir la actividad física en sesiones más cortas.

Aprovechar las actividades cotidianas: caminar durante los descansos laborales o utilizar las escaleras también contribuye a mantenerse activo.

Si aparece cansancio persistente, somnolencia durante el día o una disminución del rendimiento, conviene revisar los horarios de descanso y la carga de entrenamiento.

¿Qué ocurre si entrenas después de dormir poco?

Una noche de sueño insuficiente puede hacer que el ejercicio se perciba más exigente y reducir la concentración, especialmente durante actividades que requieren coordinación y una técnica adecuada.

Si existe somnolencia intensa o agotamiento, puede ser preferible realizar una actividad ligera, disminuir la intensidad o descansar en lugar de completar una sesión exigente a toda costa.

Esto no significa que sea necesario cancelar cada entrenamiento después de una mala noche. La decisión depende de cómo se encuentre la persona, del tipo de ejercicio y de si la falta de sueño es ocasional o frecuente.

Cuando el descanso insuficiente se repite, lo más importante es identificar qué impide dormir adecuadamente y corregirlo.

¿Vale la pena entrenar antes del amanecer?

Hacer ejercicio temprano puede ser una buena opción si se adapta a las necesidades y los horarios de cada persona. Sin embargo, no hay evidencia suficiente para afirmar que entrenar antes del amanecer sea superior por el simple hecho de hacerlo a esa hora.

El estudio publicado en Communications Medicine muestra que el sueño y la actividad física están relacionados, pero no establece un horario ideal para entrenar ni demuestra que levantarse temprano perjudique la salud.

La recomendación principal es priorizar ambos hábitos: si entrenar por la mañana obliga a dormir menos de lo necesario, conviene acostarse antes o cambiar el horario de ejercicio. La regularidad, el descanso adecuado y una rutina sostenible son más importantes que entrenar a una hora específica.

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