— Agencias 17/10/2026
Un empaque con imágenes de frutas, semillas y hojas verdes puede transmitir una sensación de frescura, pero no siempre refleja cómo se elaboró el producto.
Algunos alimentos contienen saborizantes, espesantes, emulsionantes, almidones modificados y azúcares añadidos para mejorar su sabor, textura o conservación.
De acuerdo con la clasificación NOVA, el grado de procesamiento depende de los métodos de elaboración y de los ingredientes utilizados, no solamente de la apariencia del alimento. Esto tampoco significa que todos los productos procesados sean perjudiciales: es importante revisar su composición nutricional y la frecuencia con la que se consumen.
1. Bebidas vegetales con aditivos
Las bebidas de almendra, avena, arroz o coco pueden incluir gomas espesantes, emulsionantes, aceites, saborizantes y azúcares añadidos. Estos componentes ayudan a mejorar la textura, evitar que los ingredientes se separen y modificar el sabor.
Su presencia no significa automáticamente que el producto sea dañino. Lo recomendable es comparar la cantidad de azúcar, proteína y calcio, además de revisar la lista de ingredientes. Por ejemplo, una bebida de soya fortificada y sin azúcar añadida suele aportar más proteína que muchas bebidas de almendra.
2. Pechugas de pollo o pavo empacadas
No todos los productos que se venden como pechuga contienen únicamente carne cocida. Algunas presentaciones procesadas o reconstituidas incorporan agua, almidones, proteínas añadidas, estabilizantes y cantidades elevadas de sodio.
Por eso, conviene revisar la denominación del producto y su lista de ingredientes, en lugar de guiarse únicamente por el empaque. También es útil comparar el contenido de sodio por cada 100 gramos. Cocinar pechuga fresca en casa y conservar porciones para varios días puede ser una alternativa sencilla para controlar los ingredientes.
3. Vinagres aromatizados y aderezos saborizados
El vinagre tradicional puede elaborarse mediante procesos de fermentación. Sin embargo, algunos productos comerciales saborizados contienen azúcar, jarabes, concentrados, colorantes o saborizantes.
Esto no significa que todos los vinagres aromatizados sean ultraprocesados, pues la clasificación depende de su composición y elaboración. Para identificar las diferencias, revisa la etiqueta y distingue entre un vinagre con hierbas o especias y una salsa preparada con varios ingredientes añadidos.
Una opción práctica para ensaladas es combinar vinagre, aceite de oliva, limón y especias.
4. Granolas con azúcares añadidos
Aunque la granola suele asociarse con avena, semillas y frutos secos, algunas versiones comerciales incluyen azúcar, miel, jarabes, chocolate y aceites añadidos. Estos ingredientes pueden aumentar considerablemente su aporte energético.
Que un producto contenga avena o semillas no significa que sea bajo en azúcar. Por eso, conviene revisar la información nutrimental, los sellos de advertencia y el tamaño de la porción.
Preparar una mezcla de avena, nueces y semillas en casa permite controlar mejor los ingredientes. No es necesario eliminar la granola de la alimentación; basta con elegir una opción que se adapte a las necesidades individuales.
5. Yogures con fruta añadida
Los yogures de fresa, durazno o frutos rojos pueden contener preparados de fruta con azúcar añadida, jarabes, almidones, colorantes o saborizantes. La cantidad de fruta real y de azúcar varía según la marca.
También es importante distinguir los azúcares añadidos de los que están presentes naturalmente en la leche, como la lactosa. Una alternativa es elegir yogur natural sin azúcar añadida y acompañarlo con fruta fresca, lo que permite controlar mejor la dulzura y la cantidad de fruta.
6. Aderezos etiquetados como artesanales
Las palabras «artesanal» o «natural» no garantizan que un producto tenga pocos ingredientes o sea nutricionalmente más saludable. Algunos aderezos embotellados contienen aceites refinados, azúcares, almidones modificados, emulsionantes y estabilizantes.
Estos componentes pueden utilizarse para conservar una textura uniforme y prolongar la vida útil. Para comparar opciones, revisa el sodio, los azúcares añadidos y el tipo de grasa.
Preparar un aderezo con aceite de oliva, limón o vinagre, mostaza y hierbas es una forma sencilla de controlar las cantidades y adaptar el sabor a tus preferencias.
7. Barras de cereales y proteínas
Las barras con avena, semillas, frutos secos o proteínas son prácticas para llevar al trabajo o consumir después de entrenar. Sin embargo, algunas incluyen jarabes, grasas añadidas, aislados de proteína, edulcorantes y saborizantes.
Su clasificación y calidad nutricional dependen de la formulación. Por eso, compara el contenido de proteína, fibra, azúcares añadidos y el tamaño de la porción. Aunque algunas barras pueden resultar útiles en determinadas circunstancias, no necesariamente sustituyen una comida completa.
La fruta entera, el yogur natural o un puñado de nueces también pueden ser opciones prácticas para una colación.
¿Cómo identificar un ultraprocesado al leer la etiqueta?
En México, el etiquetado frontal establecido por la NOM-051 permite identificar productos con exceso de calorías, azúcares, grasas saturadas, grasas trans o sodio, entre otros avisos. Sin embargo, estos sellos no indican por sí solos si un alimento es ultraprocesado.
Para tomar decisiones informadas, revisa tres elementos:
Denominación del producto: identifica qué alimento estás comprando realmente.
Lista de ingredientes: observa los azúcares añadidos, los aceites y otros componentes utilizados en su elaboración.
Información nutrimental: compara el contenido de sodio, azúcares, grasas, fibra y proteína.
Algunos saborizantes, emulsionantes, espesantes y proteínas aisladas pueden indicar una formulación industrial compleja, pero no todos los aditivos tienen la misma función ni representan el mismo riesgo.
La clave no es evitar cualquier alimento envasado, sino aprender a comparar sus ingredientes y su calidad nutricional. Priorizar alimentos frescos o mínimamente procesados cuando sea posible y mantener una alimentación variada puede ayudar a tomar mejores decisiones de compra.
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