— Agencias 17/10/2026
Un estudio encontró que los niños con leucemia linfoblástica aguda de células B (LLA-B) pueden enfrentar consecuencias que van más allá del tratamiento médico, afectando también la economía, la dinámica y el bienestar de sus familias.
Investigadores de la Yale School of Medicine analizaron a 420 pacientes de 4 años o más con LLA-B de riesgo estándar o intermedio. Los menores recibieron diferentes esquemas de mantenimiento con vincristina y dexametasona, mientras sus familias fueron evaluadas durante los primeros 38 meses posteriores al diagnóstico.
A los dos meses del diagnóstico, 56.2% de las familias había experimentado cambios en el hogar, mientras que 88.6% había tenido al menos 100 dólares en gastos relacionados con la leucemia durante las cuatro semanas previas. Además, 19% presentó indicadores de funcionamiento familiar poco saludable y 55.8% de los padres percibía a su hijo como vulnerable.
Con el paso del tiempo, algunos de estos problemas persistieron o incluso aumentaron. Alrededor de los 26 meses, 81.2% reportó cambios en el hogar, 23.9% presentó dificultades en el funcionamiento familiar y 62.5% de los padres seguía percibiendo al niño como vulnerable.
Aunque uno de los esquemas de tratamiento se relacionó con mayores gastos familiares, en general la intensidad del tratamiento no explicó grandes diferencias en los problemas familiares.
Los autores señalan que estos resultados muestran la importancia de brindar apoyo psicológico, social y económico a las familias durante todo el tratamiento, independientemente del esquema terapéutico que reciba el niño.
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