— Raúl Rodríguez Cortés 16/10/2026
Un reciente reacomodo en la cúpula militar del país envía una clara señal de que el Ejército busca una mejor y más efectiva coordinación con el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch y un acercamiento más fluido con Washington en el crucial combate bilateral contra el narcotráfico, exactamente un mes después de que el Departamento de Estado norteamericano emitiera la orden presidencial de “exponer, arrestar y procesar a los numerosos funcionarios públicos corruptos que han ayudado y facilitado las actividades de los cárteles” (https://tinyurl.com/bdezuaad).
Lo más significativo del reacomodo fue el nombramiento el pasado martes 6 de octubre del general de brigada Rubén Zamudio Matías como jefe del Estado Mayor Conjunto de la Defensa Nacional (EMCDN), posición estratégica de las Fuerzas Armadas que tiene la tarea de apoyar directamente al general secretario Ricardo Trevilla Trejo en la planeación y coordinación de las operaciones del Ejército, la Fuerza Aérea y la Guardia Nacional.
No faltan los analistas en seguridad nacional que ven un cambio “atípico”, ya que se designó a un militar de rango inferior (general de brigada) para coordinar a tres generales de división (rango superior), como son los comandantes del Ejército, Héctor Ávila Alcocer; de la Fuerza Aérea, Román Carmona Landa; y de la Guardia Nacional, Hernán Cortés Hernández.
Pero lo “atípico” lleva también un mensaje: Zamudio Matías estaría encabezando -casi sin lugar a duda- la lista de las promociones a generales de división que se oficializarán en noviembre próximo como ocurre anualmente.
Lo que se ve muy claramente es que la búsqueda de un mayor acercamiento a Washington en el combate a la inseguridad y el narcotráfico conforme Trump eleva su presión al gobierno mexicano para que arreste a políticos que colaboran con los cárteles a riesgo de que sean extraídos por los estadounidenses, se sustenta en la fluida y eficaz relación que se le atribuye al nuevo jefe del Estado Mayor Conjunto de la Defensa con las Fuerzas Armadas estadounidenses.
En medios militares se reconoce que el general Zamudio Matías no solo tiene experiencia en mandos territoriales de la frontera norte (Chihuahua, Baja California y Baja California Sur), sino que lideró por nuestro país el ejercicio binacional “Fuerzas Amigas 2024” realizado en Ciudad Juárez por 200 militares estadounidenses y 600 mexicanos en operaciones conjuntas de respuesta a emergencias; fue mando operativo en la relación con el Comando Norte de las Fuerzas Armadas estadounidenses y encabezó, en estrecha colaboración con la inteligencia de aquel país, el operativo en el que fue abatido el pasado 23 de febrero Nemesio Oseguera Cervantes, cabeza del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG).
De su participación en la llamada “Operación Jalisco”, Zamudio Matías habría construido una cercana, confiable y sólida relación con el secretario de Seguridad Pública, Omar García Harfuch también fortalecida por los buenos contactos que ambos personajes mantienen con el ejército estadounidense y agencias como el FBI y la DEA.
Otros reacomodos que llamaron la atención fueron los del general de brigada Francisco Javier Zubia González, como comandante de la Novena Región Militar en Guerrero, y del general brigadier José Manuel Guevara Castillo, como comandante de la Vigésima Cuarta Zona Militar en Morelos.
Ambos casos llevan el reconocimiento implícito de una escalada en la crisis de seguridad de ambos estados, pero el de Zubia González envía un mensaje de equilibrio geopolítico, pues se trata de uno de los pocos mandos militares del país —si no es que el único— con estudios de estrategia militar y mando táctico en la Universidad de Defensa Nacional del Ejército Popular de Liberación de China.
Otras lecturas de este reacomodo en la cúpula militar pasan inevitablemente por el futurismo político y los recientes hechos y declaraciones que colocan a García Harfuch como el más adelantado aspirante a la candidatura presidencial de Morena y aliados para 2020 y al hoy jefe del Estado Mayor Conjunto como el próximo secretario de la Defensa Nacional.
El secretario de Seguridad cerró el mes con la mayor cobertura mediática del gabinete seguido por el de la Defensa y la de Gobernación. La cobertura incluyó lo que para unos fue el “destape” de candidato presidencial de Morena y aliados para 2030 y para otros (sobre todo para los radicales del partido guinda) fue un “quemón” que le dio el senador del Verde Manuel Velasco a García Harfuch al llamarlo -por su popularidad- el “Pedro Infante de la política” y evidenciar que trae apoyo extra partidista.
De manera que hay indicios de que algunos de los nuevos mandos militares tienen una buena interlocución tanto con el equipo de García Harfuch como con las contrapartes estadounidenses, lo que no implica afirmar que la SEDENA sea o esté “controlada” por Washington o por García Harfuch. La evidencia más bien apunta a una alineación operativa en la agenda de seguridad México-Estados Unidos y no a una subordinación institucional, aunque Trump insista -como lo volvió a hacer ayer desde la Casa Blanca- que “los cárteles controlan México”.
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