Sucesos... Los predicamentos de los medicamentos

— José Mariano Orozco Tenorio 16/10/2026

Como parte del movimiento actual del personal de salud en varios Estados de la República, predomina el reclamo, nada nuevo por cierto, de la falta de medicamentos en los centros de salud públicos. Lastimosamente se trata de un problema añejo que se ha venido arrastrando desde hace años y en lugar de irse solucionando, va empeorando a tal grado que ya es motivo de reclamos de parte del mismo personal que labora en los mismos. El Gobierno rechaza el desabasto, así como no se ha pronunciado que se trate por escaso presupuesto. Es cierto que el movimiento se ha ido ampliando en sus motivos y ya no solo es por la inconformidad del precario aumento salarial al personal de los centros de salud, sino también por el exceso en las jornadas, pocas prestaciones para el personal interino, falta de personal, desabasto de medicamentos, falta de médicos especialistas, infraestructura deficiente y deteriorada, poca disponibilidad de camas, citas prolongadas para atender a los derechohabientes, entre muchas de las exigencias que se reclaman. El problema es complejo y no se vislumbra solución a corto plazo; al contrario, ya que cada año ha aumentado el número de personas que tienen derecho a la atención médica y obviamente la presión cada vez es mayor. Además de estos problemas habría que agregarle la carga también en aumento de personas que tienen derecho a una pensión, pero en particular este asunto lo abordamos por separado.

Nos interesa en particular tratar de revisar y analizar el problema del desabasto de medicamentos y del alto costo de los mismos. Hay varias metodologías para medir el supuesto desabasto, pero el más común y el que más impacto tiene directamente en la gente es aquel que consiste en medir los medicamentos no surtidos mensualmente en los centros de salud; bajo este esquema tenemos los 5 Estados de la República con el más alto índice de escasez: 1. Colima, con 163 piezas mensuales; 2 Michoacán, con 162; 3. Sonora, 134; 4. Baja California, 132; 5. Coahuila, 130; aunque también de manera muy cercana se cita a Chihuahua, Aguascalientes, Hidalgo, Veracruz, Guerrero y Chiapas. Ahora, en cuanto al número de quejas y de acuerdo al Colectivo Cero Desabasto, entre los primeros lugares están: 1. Ciudad de México (se entiende por la cantidad de población); 2. Jalisco; 3. Estado de México; 4. Chihuahua; 5. Nuevo León, empatado con Veracruz.

Las posibles causas que originan el problema de desabasto son una combinación de factores que tendrían que irse enfrentando cada uno por separado pero que han estado impactando negativamente. Naturalmente las autoridades las conocen pero persisten por vicios añejos donde interviene predominantemente la corrupción,  la voluntad de solucionarlo y la falta de capacidad técnica que se refleja en las fallas de cálculo de las necesidades mensuales de medicamentos; es difícil de imaginar que no puedan estimar las necesidades reales teniendo conocimiento de la base de datos del consumo de años y meses anteriores. Estamos seguros que hay profesionistas capaces de calcular con una buena tecnología y modelos estadísticos y actuariales que puedan llegar a cifras donde el margen de error sea mínimo. Asimismo, están las fallas de distribución y la pobre logística para hacer llegar oportunamente los medicamentos a todo el país. Hay que reconocer que tenía razón Don Andrés Manuel López Obrador, cuando ponía el ejemplo de la compañía refresquera que cubría el mercado de todo el país sin mayor problema de desabasto y reclamaba al personal correspondiente por la incapacidad de no hacer llegar las medicinas a los centro de salud. Probablemente también está impactando la poca operatividad de centralizar las compras al tratarse de miles de medicamentos diferentes; han estado modificando el procedimiento continuamente y no termina de asimilarse ninguno de los métodos, solo causa mayor descontrol. Mucho se han quejado de la falta de transparencia en las adjudicaciones directas; una vez más vuelve a aparecer la sombra de la opacidad en las adquisiciones gubernamentales millonarias, que han acarreado que numerosas claves de medicamentos no se surtan. No hay manera de que los derechohabientes puedan tener acceso a información confiable sobre aquellos productos y artículos farmacéuticos y médicos no disponibles. Son ya recurrentes aquellos medicamentos que escasean como la insulina, antihipertensivos, anticonvulsivos y tratamientos de uso oncológico. Lamentablemente las zonas más desprotegidas siguen siendo las áreas rurales marginadas donde se dificulta su acceso. Hay que tener presente que muchas de esas áreas no están pavimentadas y en la época de lluvias es realmente difícil el tránsito. Para éstas zonas el problema no solo consiste en el desabasto, sino que penosamente carecen de médicos ni centros de salud atendidos profesionalmente. En efecto, los problemas son muchos pero quizás lo más delicado es que en lugar de controlar la cantidad de pacientes que tienen derecho a la salud e implementar rápidamente estrategias bien estudiadas para solucionar las graves deficiencias, siguen admitiendo cada año a más personas para atender. Están muy muy lejos de solucionar los problemas de desabasto y de poder llegar a ofrecer servicios no solo como los de Dinamarca sino medianamente aceptables.

Habría que trabajar con el diseño de estrategias a corto, mediano y largo plazo enfocadas a ir atendiendo gradualmente la serie de dificultades del desabasto y de la incapacidad de ofrecer servicios de calidad en los centros de salud púbicos. No solo basta con conformar un consejo de ciudadanos destacados que trabajen al respecto, sino de requerir ayuda del extranjero, sin que signifique violación a la soberanía ni mucho menos injerencismo extranjero. Hay que reconocer que hay otras naciones con muy buena experiencia y que podrían compartir sus procesos. Obviamente, habría que ajustar la legislación para adecuarla y facilitar la transparencia por la cual los ciudadanos puedan tener información oportuna de las acciones que se pretenden realizar. La trazabilidad de la logística que se diseñe deberá contemplar la dificultad de acceso a poblaciones remotas para hacer llegar los medicamentos, así como la necesaria y adecuada coordinación entre las diferentes instituciones involucradas, contemplando desde un principio la participación de las empresas farmacéuticas y las distribuidoras en toda la cadena de suministro. Es indispensable trabajar con expertos en investigación de operaciones y en cálculos actuariales que den confiabilidad a los calendarios de entrega de los insumos y medicamentos que requieren los centros de salud; las previsiones de la caducidad deben de tomarse en cuenta para evitar mermas innecesarias que afecten el presupuesto. Asimismo, Laboratorios de Biológicos y Reactivos de México S.A. de C.V. (BIRMEX), empresa pública gubernamental que se dedica a la producción y distribución de medicamentos y vacunas, así como a otros insumos médicos y coordina las licitaciones públicas para la compra de los productos, debe robustecerse para consolidar la adquisición y entrega y para ofrecer la debida transparencia a la sociedad.   

Hay un reclamo recurrente en los últimos años por parte de la población, además del desabasto y deficiencias del sector salud sobre el aumento continuo de los precios de los medicamentos. La Secretaría de Economía, la Secretaría de Salud, la Comisión Federal de Competencia Económica (COFECE) y la Comisión Federal para la Protección Contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) intervienen en la fijación de precios, previa propuesta directa de los fabricantes. Mucho influye de quien tenga la patente del medicamento, de la competencia y de las facilidades de distribución. Sabemos que un producto puede resultar más caro en México hasta 8 veces más que en el país de origen de la patente. No olvidemos que el mercado está cubierto mayoritariamente por un monopolio de empresas extranjeras. Los países con los precios más bajos son Francia y Japón, y también se citan en un rango bajo España, Portugal y Eslovenia, siendo el más alto sin duda Estados Unidos. El mercado está dominado principalmente por las empresas Pfizer, Johnson & Johnson, Merck, Eli Lily, Novartis/Roche  y SANOFI; las últimas dos de Suiza y Francia y las primeras norteamericanas.

Hay mucho por hacer sobre el tema del desabasto; infortunadamente no será a corto plazo. Seguiremos con los precios caros y con la falta de medicamentos no solo en los centros de salud públicos, sino también en las farmacias comerciales. Sin el afán de ser pesimistas, no se distingue ningún viso de solución, al menos en el actual sexenio, por el contrario, se ha  vuelto una bomba de tiempo, así como las pensiones y la deuda pública. Sospechamos que el Gobierno las atenderá hasta cuando sean insostenibles.  

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