— Agencias 14/10/2026
La obesidad podría convertirse en la principal amenaza para la salud pública mundial por la cantidad de años de vida saludable que se pierden a causa de esta condición.
Así lo señala un informe de la Comisión Lancet sobre Amenazas Globales para la Salud del Siglo XXI, presentado durante la Cumbre Mundial de la Salud 2026.
De acuerdo con el documento, entre 2025 y 2100 la obesidad podría generar hasta 23.1 mil millones de años de vida saludable perdidos, una cifra superior a las estimaciones atribuidas a la resistencia a los antimicrobianos, las pandemias y el cambio climático. Los autores destacan que las políticas de prevención podrían reducir considerablemente esta carga.
El problema resulta especialmente relevante para México, donde el exceso de peso afecta a millones de personas de distintas edades y aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas.
¿Por qué preocupa tanto la obesidad?
Para comparar el impacto de diferentes amenazas, el informe utiliza los años de vida ajustados por discapacidad (DALYs), un indicador que combina los años perdidos por muerte prematura con aquellos vividos con enfermedad o discapacidad.
Las estimaciones presentadas son:
Obesidad: 23.1 mil millones de años de vida saludable perdidos.
Resistencia a los antimicrobianos: 3.44 mil millones.
Pandemias: 2.39 mil millones.
Cambio climático: 1.89 mil millones.
Estas cifras corresponden a proyecciones para el periodo analizado, no a pérdidas ya registradas. Su objetivo es dimensionar las posibles consecuencias futuras de cada amenaza.
¿Por qué aumentan los casos de obesidad?
La prevalencia mundial de obesidad se ha incrementado durante las últimas décadas. Entre los factores relacionados se encuentran los cambios en la alimentación, el sedentarismo, la urbanización y las desigualdades socioeconómicas.
El consumo frecuente de bebidas azucaradas y productos ultraprocesados, junto con la dificultad para acceder a alimentos saludables y espacios seguros para hacer ejercicio, puede favorecer el aumento de peso.
En México, estos factores representan un desafío de salud pública que requiere estrategias dirigidas tanto a la población general como a las comunidades con menos recursos.
¿Qué enfermedades puede provocar?
La obesidad se relaciona con un mayor riesgo de desarrollar diversos problemas de salud, entre ellos:
Diabetes tipo 2.
Hipertensión arterial.
Enfermedades cardiovasculares.
Algunos tipos de cáncer.
Problemas articulares y limitaciones de movilidad.
Además de aumentar el riesgo de muerte prematura, estas enfermedades pueden reducir los años que una persona vive con buena salud y afectar su calidad de vida.
¿Cómo puede prevenirse?
El informe destaca que la prevención no debe depender exclusivamente de las decisiones individuales. También es necesario crear entornos que faciliten una alimentación equilibrada y la actividad física.
Entre las medidas propuestas se encuentran:
Fortalecer la educación nutricional desde la infancia.
Facilitar el acceso a frutas, verduras y otros alimentos saludables.
Regular la publicidad de productos poco saludables dirigida a menores.
Promover opciones de alimentación equilibrada en escuelas y centros de trabajo.
Crear espacios públicos seguros para caminar, jugar y hacer ejercicio.
Reducir las desigualdades que dificultan mantener hábitos saludables.
Estas acciones pueden complementar la atención médica y las estrategias individuales para prevenir y tratar la obesidad.
¿Qué significa para México?
México enfrenta el reto de reducir el exceso de peso y sus complicaciones, al mismo tiempo que persisten problemas de desnutrición en algunos sectores de la población.
Aunque existen medidas como el etiquetado frontal de alimentos, los especialistas señalan la importancia de mantener políticas integrales que incluyan educación, regulación, acceso a alimentos saludables y promoción de la actividad física.
La desigualdad también desempeña un papel importante: las personas que viven en entornos con menos recursos pueden tener mayores dificultades para acceder a alimentos nutritivos, atención médica y espacios adecuados para ejercitarse.
¿Qué puede hacer la población?
A nivel individual, mantener una alimentación variada, realizar actividad física con regularidad, dormir lo suficiente y acudir a revisiones médicas puede ayudar a reducir los riesgos asociados con la obesidad.
Sin embargo, es importante reconocer que el peso corporal también está influido por factores biológicos, sociales y ambientales. Por ello, la prevención y el tratamiento deben evitar la estigmatización y ofrecer apoyo médico adecuado.
Un desafío que requiere acciones urgentes
El informe de la Comisión Lancet advierte sobre las posibles consecuencias de no actuar frente al aumento de la obesidad. Aunque las cifras son proyecciones, subrayan la importancia de invertir en prevención y desarrollar políticas que faciliten estilos de vida saludables.
Para México y el resto del mundo, el desafío consiste en combinar la responsabilidad individual con cambios sociales y estructurales que permitan reducir las enfermedades, la discapacidad y la pérdida de años de vida saludable.
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