— Agencias 13/10/2026
La salud vascular femenina puede verse afectada por diferentes etapas de la vida, cambios hormonales, enfermedades autoinmunes y factores sociales. La Sociedad Mexicana de Trombosis y Hemostasia (SOMETH) destaca la importancia de identificar estos riesgos para prevenir complicaciones relacionadas con la formación de coágulos sanguíneos.
Embarazo y posparto: etapas de mayor riesgo
Durante el embarazo, el organismo experimenta cambios en la coagulación que ayudan a reducir las hemorragias durante el parto, pero también aumentan el riesgo de desarrollar trombosis venosa. Este riesgo puede ser hasta cinco veces mayor que en mujeres que no están embarazadas.
La vulnerabilidad continúa después del nacimiento, especialmente durante las primeras semanas del posparto. Factores como una cesárea, la inmovilización, la edad materna y el sobrepeso pueden incrementar aún más la probabilidad de complicaciones.
Por ello, es importante que las mujeres comuniquen a su equipo médico sus antecedentes personales y familiares, así como cualquier factor que pueda elevar su riesgo.
Hormonas y enfermedades autoinmunes
El riesgo de trombosis no se limita al embarazo. Algunos anticonceptivos que contienen estrógenos y ciertas terapias hormonales pueden aumentar la probabilidad de formación de coágulos, dependiendo de las características de cada paciente.
También existen enfermedades autoinmunes relacionadas con un mayor riesgo vascular. Entre ellas destaca el síndrome antifosfolípido, un trastorno que puede favorecer la formación de trombos y ocasionar complicaciones como accidentes cerebrovasculares o pérdidas gestacionales.
En determinados casos, estas enfermedades requieren tratamiento anticoagulante y seguimiento médico prolongado. La evaluación individual es fundamental para determinar las medidas preventivas y terapéuticas adecuadas.
Factores sociales que dificultan la atención
Las condiciones sociales y económicas también influyen en la prevención y el tratamiento de la trombosis. Las responsabilidades de cuidado, el trabajo informal y las dificultades para acceder a los servicios de salud pueden llevar a algunas mujeres a retrasar la consulta médica.
Facilitar el acceso a información comprensible, estudios diagnósticos y tratamientos oportunos es esencial para reducir las complicaciones y mejorar la atención de las pacientes.
¿Cómo prevenir la trombosis?
La prevención depende de los factores de riesgo de cada persona. En determinadas circunstancias, como hospitalizaciones, cirugías o periodos de inmovilidad, el equipo médico puede indicar medidas de tromboprofilaxis, entre ellas:
Movilización temprana: levantarse y caminar tan pronto como sea seguro después de una cirugía o procedimiento.
Medias de compresión: utilizarlas cuando estén indicadas por un profesional.
Anticoagulantes: administrarlos únicamente cuando el médico determine que los beneficios superan los riesgos.
Evaluación individual: informar sobre antecedentes de trombosis, enfermedades autoinmunes, tratamientos hormonales y antecedentes familiares.
Reconocer las señales de alarma también es fundamental. La hinchazón o el dolor en una pierna pueden indicar una trombosis venosa profunda, mientras que la falta de aire repentina y el dolor torácico pueden ser signos de una embolia pulmonar.
Ante una dificultad respiratoria repentina, dolor torácico intenso o desmayo, se debe buscar atención médica de urgencia. Si aparece hinchazón o dolor inexplicable en una extremidad, es importante solicitar una valoración médica pronta.
Identificar los factores de riesgo y recibir atención oportuna permite prevenir algunas complicaciones de la trombosis. La prevención debe adaptarse a cada mujer, considerando su etapa de vida, sus antecedentes médicos y sus necesidades de salud.
Instala la nueva aplicación de El Tiempo MX