Dieta primal: riesgos de comer crudo

— Agencias 13/10/2026

La dieta primal, también conocida como alimentación ancestral, se ha popularizado en TikTok por promover el consumo de carne cruda, vísceras y leche sin pasteurizar.

Sus defensores aseguran que estas prácticas pueden mejorar la energía, la fertilidad y la salud, aunque no existe evidencia científica suficiente que respalde todas estas promesas.

El principal riesgo es la seguridad alimentaria. Los productos animales crudos pueden contener bacterias y parásitos capaces de causar infecciones, algunas con complicaciones graves. Además, las versiones más restrictivas de esta dieta eliminan frutas, verduras y otros alimentos que aportan fibra, vitaminas y minerales.

¿Qué es la dieta primal?

Este patrón alimentario busca imitar la alimentación de los antepasados, priorizando productos considerados naturales y reduciendo los alimentos ultraprocesados. Sin embargo, existen distintas versiones: algunas incluyen carnes, pescado, huevos, frutas, verduras, semillas y nueces, mientras que otras promueven alimentos animales crudos e incluso excluyen los vegetales.

Influencers como Liver King han contribuido a difundir esta tendencia. No obstante, la popularidad en redes sociales y los testimonios personales no demuestran que una práctica sea segura o eficaz.

La dieta primal tampoco es exactamente igual a la dieta paleo. Aunque ambas se inspiran en patrones alimentarios ancestrales, la dieta paleo no exige consumir carne cruda ni beber leche sin pasteurizar.

Riesgos de consumir leche cruda

La leche sin pasteurizar puede contener microorganismos como Salmonella, Escherichia coli, Listeria monocytogenes, Campylobacter y Brucella. Estas bacterias pueden provocar diarrea, vómitos, fiebre y dolor abdominal, además de complicaciones importantes en determinados casos.

Algunas cepas de E. coli pueden causar síndrome urémico hemolítico, una afección que puede dañar los riñones. Por su parte, la infección por Listeria durante el embarazo puede poner en riesgo al bebé, incluso cuando los síntomas maternos son leves.

Los niños pequeños, las embarazadas, los adultos mayores y las personas inmunodeprimidas tienen mayor probabilidad de sufrir complicaciones graves. La apariencia, el olor y el sabor de la leche no permiten saber si está contaminada.

La pasteurización reduce considerablemente el riesgo de infección sin afectar de manera significativa el valor nutricional general de la leche. Por ello, las autoridades sanitarias recomiendan elegir productos pasteurizados.

¿La carne cruda es más nutritiva?

No existe evidencia sólida de que comer carne cruda sea superior a consumirla cocida para obtener nutrientes. La carne aporta proteínas, hierro, zinc y vitaminas del grupo B, pero cocinarla adecuadamente ayuda a reducir los riesgos microbiológicos.

La carne cruda o insuficientemente cocida puede contener bacterias y parásitos. Además, molerla puede distribuir los microorganismos presentes en la superficie por todo el producto.

La cocción segura permite reducir estos peligros. Aunque el calor puede disminuir algunos nutrientes sensibles, sus efectos dependen del alimento y del método utilizado. Por tanto, comer crudo no significa necesariamente conservar más nutrientes ni obtener mayores beneficios para la salud.

¿Qué beneficios están comprobados?

Reducir el consumo de productos ultraprocesados y elegir alimentos nutritivos puede mejorar la calidad de la alimentación. Sin embargo, estos beneficios no requieren comer carne cruda, beber leche sin pasteurizar ni eliminar los vegetales.

Tampoco hay evidencia suficiente para afirmar que las versiones extremas de la dieta primal mejoren la fertilidad, aumenten la energía de manera sostenida o prevengan enfermedades por imitar la alimentación ancestral.

Excluir por completo frutas, verduras, legumbres y cereales integrales puede dificultar la ingesta adecuada de fibra y micronutrientes. Asimismo, una dieta rica en determinados productos animales puede elevar el consumo de grasas saturadas, dependiendo de los alimentos elegidos.

¿Por qué se ha vuelto viral?

Las redes sociales difunden estas prácticas mediante videos llamativos, testimonios y promesas de mejorar el rendimiento físico o la composición corporal. La idea de regresar a una alimentación considerada natural también atrae a quienes desconfían de los productos industriales.

Sin embargo, los testimonios individuales no prueban que una dieta sea eficaz o segura para la población general. Los videos pueden mostrar experiencias seleccionadas sin documentar los efectos adversos ni contar con estudios que respalden sus afirmaciones.

¿Qué recomienda la evidencia?

Una alimentación saludable no requiere seguir dietas extremas. En general, se recomienda consumir una variedad de frutas, verduras, legumbres, nueces, semillas, cereales integrales y fuentes adecuadas de proteínas, además de limitar los productos con cantidades elevadas de azúcares añadidos, sodio y grasas saturadas.

Para reducir el riesgo de infecciones, es importante elegir leche pasteurizada, cocinar adecuadamente la carne, evitar la contaminación cruzada y conservar los alimentos a temperaturas seguras. Que un producto sea artesanal o provenga directamente de una granja no garantiza que esté libre de microorganismos peligrosos.

En conclusión, lo natural no siempre significa más saludable. La dieta primal combina recomendaciones razonables, como reducir los ultraprocesados, con prácticas potencialmente peligrosas, como consumir productos animales crudos. La mejor estrategia es priorizar una alimentación variada, equilibrada y segura, y distinguir los beneficios demostrados de las promesas difundidas en redes sociales.

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